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Archivo - Biografías

Ayala Gauna
Militante de
Rufino, y Rosario
CCE
33.423
Foto Nº
PS-0510-S
Día corrección
21-12-2008
Nota para la fotografía: "El fotógrafo quería
sacarlo en una pose natural, no en pose fingida.
Y pensó en invitarlo a su casa, convencido que
ni bien ingresara a la misma, se dirigiría
directamente a la biblioteca. Así, había dispuesto
la cámara de tal manera que, una vez que se
paró frente a los libros, lo llamó para que
diera media vuelta y, de sorpresa, le sacó la foto.
Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna "

Bienvenido Velmiro AYALA GAUNA fue el menor de los seis hijos del matrimonio argentino integrado por Ramón Ernesto y Victorina Figueroa, nacido en Corrientes, el 22 de marzo de 1905.
                             
“Desde niño vivía leyendo. Su padre era sastre, y cuando iba a los registros a comprar casimires, lo llevaba con él. Velmiro juntaba cualquier papel escrito que encontraba, y mientras su padre elegía los géneros, él se ubicaba echadito en un estante y leía todo el tiempo. En su casa de Corrientes, tenían plantaciones de cítricos, y para que nadie lo moleste, se subía a los naranjos para leer tranquilo” (1). Estudió en la Escuela Normal de Profesores de su ciudad natal, de donde egresó como Maestro en 1924. En Corrientes y Resistencia colaboró en periódicos locales.

En 1925 fue destinado a Chañar Ladeado para ejercer la docencia, incorporándose el 25 de febrero a la Escuela Fiscal Nº 213 José de San Martín, de donde se fue el 21 de febrero del ´27; ahí también fundó la primera revista literaria de la localidad, y colaboró con la Biblioteca Popular.

Ínterin, en 1926 cumplió con el servicio militar obligatorio en Corrientes, tras lo cual en 1927 fue destinado a Rufino, donde contribuyó a fundar la Escuela Elemental Nocturna Nº 20, trabajando ad-honorem, para después colaborar en la creación del Instituto de Enseñanza Secundaria, luego Colegio Nacional, y hoy Escuela de Enseñanza Media Nº 50, Gral San Martín.

En la sureña Rufino, además de colaborar habitualmente en el semanario El Imparcial, que el 1º de mayo del ´26 había iniciado Jorge Herrmann, fue donde tuvo las primeras manifestaciones socialistas: “De joven suscribió las ideas socialistas, pero con el tiempo necesitó sentirse más libre. Nunca comulgó con la disciplina partidaria e ideológica. Se sentía más cómodo siendo librepensador. No obstante, jamás abandonó sus ideas a favor de la justicia social*”. (2)

* Fue además un activo militante de distintas Instituciones Intermedias, y hasta fue Delegado del equipo de la Selección de la Liga Rufinense de Fútbol que en 1928 disputó en San Luis un triangular con las Selecciones Puntana y de Córdoba.

En el invierno del ´30 fue trasladado a Rosario, donde dictó cursos de capacitación a obreros y estudiantes en Bibliotecas y Universidades Populares, fundando en 1945 la Universidad Popular de la Zona Sur, que funcionó en el local escolar de San Martín 2992, y que dirigió hasta 1948.

En la década del ´30 tuvo intensa actividad militante en la vida interna del PS, a tal punto que fue Delegado Titular ante el Xº Congreso Provincial (Vº Extraordinario) que se realizó en Rosario el 20 de septiembre de 1931, en representación del Centro Socialista de la 8ª Seccional, oportunidad en la que el PS aprobó la constitución de la Alianza Demócrata-Socialista con el PDP (3), y fue habitual orador en las tribunas callejeras que se armaron en las campañas electorales de esa década.

El 15 de octubre del ´32 apareció en Rosario El Socialista, semanario órgano oficial de la Federación Socialista Santafesina, cuya dirección ejerció Ceferino CAMPOS; su administración Domingo CHURRIGUERA; como colaboradores especiales participaron Narciso A. GNOATTO, José y Emilio ROSSI, Amadeo BIGNAMI, Zenón CABRAL, Humberto COSTA BAMBOLLINI, y José Manuel FERNÁNDEZ; mientras que el equipo de redactores lo integraron Isidro OLIVER, en información general; Francisco BODETTO, en acción municipal; Aristóbulo MARTÍNEZ, en política provincial; Velmiro AYALA GAUNA, en literatura y arte; Antonio BARBEITO, en cooperativismo; Santiago BLANCHETTI, en movimiento gremial; Héctor GASPAR, en movimiento juvenil socialista y universitarias; y Alejandro GÓMEZ, en cultura e instrucción pública. (4)

Asimismo, y si bien luego redujo en algo su intensa actividad docente y gremial, nunca ocultó sus convicciones socialistas ante propios y extraños, a tal punto que su colega, amigo y compañero Juan TORRES, lo definió como “activo militante socialista”. (5)

Tanto, que siempre también estuvo dispuesto a destinar tiempo y aportar lo que sabía desde su lugar de docente, y participó – por ejemplo – del Ciclo de Conferencias Culturales organizadas por los Centros Socialistas rosarinos en el ´32, y tuvo a su cargo la disertación sobre La moderna concepción del niño desde el punto de vista pedagógico, dictada en el local del Centro Socialista de la , el 4 de agosto de aquel año. (6)

Entre las tribunas callejeras que ocupó, caben recordarse algunas de 1933, que se realizaron en el marco de la campaña antifascista que implementó el PS. Una como “acto recordatorio en homenaje al mártir italiano Giácomo MATTEOTTI”, donde habló AYALA GAUNA, “pronunciando un enérgico discurso, combatiendo el sistema que en Italia implantaron las hordas ‘fascistas’, sistema que a fuerza de crímenes logra imponerse en algunos países” (7); otra la del 20 de septiembre, en la conferencia pública que sirvió como inauguración del flamante Centro Socialita de Serodino, en la que compartió la tribuna con Isidro OLIVER y Ceferino CAMPOS (8); la del 15 de octubre, cuando tras el asesinato en Córdoba de José GUEVARA, la Federación Socialista Santafesina organizó “un gran acto y manifestación para condenar los crímenes del fascismo” (9); y la del 5 de noviembre, en Firmat, cuando se concretó un “acto contra el fascismo y sus crímenes, que adquirió gran importancia por la cantidad de público que concurrió. El compañero Francisco REIXACH, en breves y oportunas palabras, presentó al compañero Velmiro AYALA GAUNA, enviado de la Federación Socialista Santafesina, quien en un magnífico discurso, analizó la obra devastadora del fascismo en las naciones en que se ha impuesto”. (10)

Intentos de persecución

La primera interrupción de la democracia en el país durante el siglo pasado, ocurrida el 6 de septiembre del ´30, terminó en un proceso electoral que según los niveles electorales y las provincias, concluyó con elecciones entre noviembre del ´31 y enero del ´32, con la abstención del radicalismo. En la oportunidad, infinidad de nuevos militantes se acercaron al socialismo, y en particular, elementos pensantes y docentes que veían en la vigencia de los principios socialistas la superación de desigualdades socioeconómicas y la posibilidad de acceder a estadios de mayor justicia social, más educación pública, y más libertad. Así se destacaron, entre otros, los maestros Luis FELDMAN JOSÍN en Sunchales, Santos TOMBOLINI en Casilda, Salomón RODRÍGUEZ, en Ceres, José Vito OROÑO en San Cristóbal, Velmiro AYALA GAUNA y Juan TORRES en Rosario.

La elección en 1931 de 45 legisladores nacionales por el PS, ni el compromiso social a favor de ideas modernas y progresista de parte de la docencia, pasaron desapercibidos para el fraudulento gobierno conservador de la década infame, y pronto se iniciaron persecuciones más o menos veladas, más o menos desembozadas.

El Consejo Nacional de Educación salió al cruce del compromiso docente, imponiendo trabas arbitrarias a la participación política, y el 6 de febrero del ´33, el organismo resolvió que el maestro “tiene la obligación de mantener una alta imparcialidad en el juicio que puedan merecerle los hombres y los principios que estén en juego en el campo de la política … La afiliación a comités políticos, la propaganda pública a favor de determinados partidos, la concurrencia a manifestaciones y otros actos que demuestren una afiliación activa le están vedados … También le está vedada la aceptación de candidaturas para desempeñar puestos electivos sin hacer renuncia previa de su magisterio … Las infracciones serán consideradas como faltas graves y los que las cometan quedarán sujetos a las penas que correspondan según su grado de culpabilidad”. (11)

Desde el PS se denunció la implementación de un “plan orgánico de eliminaciones y cesantías destinado a satisfacer venganzas de grupos, corrientes de propósitos reaccionarios y, quizás, también, algunos mezquinos intereses de política criolla”, ya que “desde la sanción de la Ley Sáenz Peña se estableció que las limitaciones fijadas a las actividades políticas de los empleados públicos no regían para los maestros ni los profesores, pues en nada perjudica a la función docente el ejercicio de los derechos ciudadanos”. (12)

Y desde el gremio docente la reacción fue más explícita aún, ya que se recordó que “desde largo tiempo atrás hay precedentes y resoluciones expresas de Consejos legalmente constituidos, en el sentido de permitir fuera del aula el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos; la propia Constitución es perfectamente clara y explícita sobre el particular, pues aunque condiciona los derechos de los habitantes a las leyes que reglamenten su ejercicio, sería absurdo pretender la completa anulación de los mismos so pretexto de reglamentarlos”, y dejó presente también que “nadie desconoce que el reglamento prohíbe a los directores y maestros hacer propaganda a favor o en contra de creencias religiosas y opiniones políticas, pero es evidente que esa prohibición, interpretada con criterio inteligente, se refiere a la actuación de los docentes dentro de la escuela, ya que de no ser así resultaría inquisitorial: una simple conversación fuera de la escuela, bastaría, en caso contrario, para el proceso y condena de los nuevos herejes. Y una prueba fehaciente de que es la nuestra la interpretación correcta de esa disposición, la constituye la existencia de sindicatos de maestros católicos, que hacen propaganda pública de ideas religiosas sin que nunca hayan sido molestados por el Consejo”.

Tras ello, el Frente Único del Magisterio Argentino* denunció con todas las letras que “lo que verdaderamente se persigue con la disposición de marras, es hacer de ella un instrumento de persecución de los maestros socialistas … El propósito no puede ser más evidente, pero de ahí a que logre satisfacerlo, media una distancia que nos parece insalvable, y que puede depararle una ingrata sorpresa” (13) …, y ¡vaya si la tozuda convicción militante a favor de un mundo mejor no deparó sorpresas, que desde la clase escolar o la tribuna pública, desde la cátedra o la más humilde hoja del periódico lugareño, siempre con el ejemplo, los docentes socialistas continuaron bregando sin prisa pero sin pausa por hacer gravitar sus ideas de redención humana!

* El Frente Único del Magisterio Argentino se había constituido el año anterior, con un programa de acción que finalizaba afirmando que “se propone hacer obra constructiva al presentar soluciones concretas de los problemas de la escuela y del maestro, al denunciar los actos que considera negativos de las autoridades escolares”. (La Vanguardia, 21 de octubre de 1932).

Más docencia aún

En Rosario, cursó el Profesorado de Inglés en la Escuela Normal de Profesores Nº 1 Dr. Nicolás Avellaneda, donde obtuvo el título de la especialidad, y ganó por concurso el cargo de Maestro en el Rosario English School: “Todo en él está dirigido hacia la concreción de aquel fervoroso anhelo de Sarmiento: “educar al soberano”. No otra cosa que la educación del pueblo, posibilitar su acceso a las fuentes de la cultura, crear centros de estudios, es su preocupación constante”. (14)

Y activó protagónicamente en el gremialismo docente, como cuando el 10 de junio del ´33, en el Teatro Ópera, se realizó una “importante Asamblea del Magisterio Rosarino”, que resolvió “dirigir un memorial al Congreso de la Nación para que apruebe una participación en el impuesto a las transacciones, destinándola al pago de los sueldos de los maestros”, atrasados hasta en diez meses: “En el acto se pronunciaron varios discursos que se transmitieron por radio. Entre éstos, y que fue largamente aplaudido, el del compañero Velmiro AYALA GAUNA, que finalizó con el concepto de nuestro maestro JUSTO: ‘Si para muchos hombres no hay asiento en el banquete de la vida, es porque otros ocupan en la mesa demasiado lugar’”. (15)

Junto a Juan TORRES, representó al Frente Único docente de Rosario ante el IVº Congreso Extraordinario del Magisterio Santafesino reunido en Santa Fe el 3 de septiembre del ´33 (16), y ante la convocatoria al VIIº Congreso Ordinario del Magisterio realizado en Rosario del 16 al 18 de febrero de 1935, AYALA GAUNA envió una nota pública al Presidente de la Asociación del Magisterio, en la que reclamó que el Congreso debía “destacar la urgencia de las reformas a la ley escolar y a la reciente ley de escalafón y estabilidad, que adolecen de notorias fallas y pretenden legalizar los nombramientos hechos al margen del escalafón, y dejan librada la situación económica del magisterio al criterio no siempre ecuánime ni todas las veces acertado de los señores consejeros escolares. Se debe asimismo protestar contra la improvisación legislativa que reniega de la experiencia y en su afán innovador, introduce el descontento y la desorientación en la escuela pública santafesina”, debiéndose estudiar también “la conveniencia o no de nuestra participación en la “agremiación obligatoria”, la reforma del Plan de Estudios, y las posibilidades de movimientos de reacción contra las medidas y leyes injustas del gobierno”. (17)

También en Rosario practicó aquellas ideas socialistas: “En la década del ´30, cuando gobernaban los conservadores, participó de un acto docente en la Plaza San Martín, donde como dirigente de la Sociedad Unión del Magisterio, pronunció un discurso reclamando por aumentos salariales, en una época en la que los sueldos no sólo eran bajos, sino también estaban atrasados en sus pagos, y empeñados los maestros. Esa actividad le valió que lo suspendieran por un año, y cuando lo reincorporaron, lo ubicaron en una Escuela apartada, la Nº 94, en vez de reincorporarlo a la Escuela en la que estaba asignado, que era la Nº 90 Benjamín Franklin, de Córdoba al 3.800”. (18)

En 1936, para el Cincuentenario de Sunchales, obtuvo en esta localidad el segundo premio en los juegos florales con el poema Canto a la Argentina.

En Rosario, durante las décadas del ´30 y del ´40, fue donde dio mayor espacio a su vocación como escritor. Promotor de la formación continua de las clases trabajadoras, contribuyó a la fundación de bibliotecas populares, y comenzó a desarrollar actividad como periodista.

Dirigió luego por LT8 Radio Rosario el primer programa de orientación folklórica Sendas de la Patria, cuyas audiciones sobre la región guaraní recogió en su primer libro La Selva y su Hombre (Rosario, Ed. Ruiz, 1944), emisora en la que fue Asesor Literario, y para la que escribió los libretos de las audiciones “Comentarios de Actualidad”, “De sábado a sábado”, “Esta vida que pasa”, y “Piense Ud. que yo …”, que sostuvo durante casi veinte años.

En La Selva y su Hombre, AYALA GAUNA dice que intentó dar en el libro, “una visión del pueblo guaraní, referir sus orígenes, explicar sus creencias, mitos y costumbres, y narrar algunas de sus bellísimas leyendas”. (19)

En 1945 resultó segundo en un concurso realizado por el Ministerio de Educación de Santa Fe, con su trabajo Rivadavia y su Tiempo (Santa Fe, Ed. Castellví, 1952).

En 1948 ganó por concurso la cátedra de inglés en el recién creado Liceo Militar Gral. Belgrano, de Santa Fe, donde en el ´49 – también por concurso – logró el cargo de Sub-regente, para luego ser ascendido a Regente, cargo que ejerció entre el 1º de marzo del ´61 y el 31 de marzo del ´53.

Fue también docente en la Cárcel Penitenciaria, y ayudó a crear una escuela secundaria en el Centro Republicano Español.

Estuvo adscrito en la Asesoría Técnica del Ministerio de Educación, donde integró la Comisión de Canto y Danza, que introdujo la obligatoriedad de la enseñanza del baile y el canto folklóricos en las escuelas primarias de la provincia.

Colaboró como periodista con varios periódicos y revistas del país, entre ellos La Prensa, El Litoral, El Hogar, y Mundo Argentino, habiendo sido editorialista de los diarios Democracia y Rosario, ambos de la Cuna de la Bandera.

Quien se consagrara “como uno de los escritores contemporáneos más destacados del país” (20), a partir de 1950 comenzó una intensa labor literaria, publicando Litoral (Santa Fe, Ed. Castellví, 1950); Cuentos Correntinos (Santa Fe, Ed. Castellví, 1952), con el que obtuvo el premio Mesopotamia, de la Comisión Nacional de Cultura; La Semilla y el Árbol, que obtuvo el premio Legado Manuel Musto de la Municipalidad de Rosario (Santa Fe, Ed. Castellví, 1953); Teatro de lo Esencial (Santa Fe, Ed. Castellví, 1953); Otros Cuentos Correntinos (Santa Fe, Ed. Castellví, 1953); Cuentos y Cartas Correntinos (Santa Fe, Ed. Castellví, 1955); y Leandro Montes (Un hombre y una esperanza) (Buenos Aires, IALA, 1955), en la que “muestra una vez más el profundo conocimiento que posee de la zona litoral y chaqueña donde transcurren sus escenas”.

En 1955 publicó Los casos de don Frutos Gómez (Santa Fe, Castellví, 1955), con el que obtuvo el premio Estímulo al Libro Argentino, del Fondo Nacional de las Artes, y que sirvió de tema para la destacada película Alto Paraná.

Luego vienen Paranaseros … (Santa Fe, Colmegna, 1957); Don Fruto Gómez, el comisario (Rosario, Ed. Hormiga, 1960); ¿De qué color es la piel de Dios? (Rosario, Ed. Hormiga, 1964); Cartas de Correntinos (Santa Fe, Ed. Colmegna, 1964); y Por el Alto Paraná (Buenos Aires, Huemul, 1964), etc.

En la Introducción de Por el Alto Paraná, se afirmó que la obra narrativa de AYALA GAUNA “es el resultado de una bien decantada maduración humana y profesional, no fruto de improvisaciones, sino de un puro aprendizaje lleno de experiencias vitales”. (21)

En 1975, en publicación póstuma, se conoció su obra Perurimá (Buenos Aires, Ed. Huemul, 1975), referente a leyendas de la región.

En Junio de 1960, dio inicio a La Diligencia“una de sus más importantes obras culturales” (22) –  de la cual AYALA GAUNA se autodenominaba mayoral, y con exquisita prosa así la presentó en uno de sus párrafos iniciales: “Los viajeros que subían (a la Diligencia), a veces, indiferentes o esquivos, tras largas horas de andar colectivo por leguas y leguas, terminaban por fundir egoísmos o timideces, para cambiar impresiones y por los rumbos cordiales de la confidencia, llegaban a la amistad. Poco a poco, en las postas, tras el descanso nocturno, salía el mayoral para lanzar su llamado: … “¡La Diligencia va a partir, señores! … ”.

“… Así desde este Rosario, donde el Paraná le dio a la pampa la forma de un regazo para hacerla cuna de nuestra enseña máxima, La Diligencia se va a lanzar por los rumbos de la aventura” … Arriba pues …, La Dilgencia va a partir, señores …”. (23)

Y su marcha inició La Diligencia con la intención de que los escritores que no podían acceder a ver publicados sus trabajos, pudieran tener un lugar donde hacerlo en conjunto: “Fue un ejemplo de emprendimiento colectivo. Recaudaban pesito a pesito para poder imprimirla. Hasta juntaban diarios viejos, los vendían, y ese producido contribuía a los fondos de la Revista. (24)

Posteriormente también publicó Cuadernos de La Diligencia: “En las páginas de ambas Revistas, así como en los libros que luego editó con el mismo sello, Velmiro AYALA GAUNA dio a conocer al mundo literario argentino valiosas figuras nuevas de la poesía, la narración y la crítica, y sirvió de difusión y conocimiento a muchos escritores de singular calidad del interior”. (25)

“La docencia y la literatura fueron sus grandes pasiones. Pasó desde el castellano antiguo al actual a La Celestina (que dejó de ser anónimo para adjudicársele su autoría a Fernando de Rojas) (Buenos Aires, Ed. Huemul, 1966), y El Libro del Buen Amor (Buenos Aires, Ed. Huemul, 1967) (26), y, “aunque escribió poesías, nunca le gustaron”. (27)

A inicios de la década del ´70, el Profesor norteamericano Donald Yates, publicó Latin Blood (Sangre Latina)*, una selección de los mejores cuentos policiales latinoamericanos, donde reunió - entre otros - a los argentinos Jorge Luis Borges, Enrique Anderson Imbert y Rodolfo Walsh. De AYALA GAUNA publicó Early Morning Murdes (Crimen de madrugada, aunque en realidad, fue la traducción de Uno que no dormía, aparecido en Don Frutos Gómez, el Comisario**)

* Ed. Herder and Herder, New York, 1972.
** Ed. Hormiga, Rosario, 1960.

Músico aficionado, compuso la banda sonora de la película Viejo barrio, dirigida por Isidoro Navarro. En estos últimos años tuteló a su sobrino Alcides Lanza, a quien introdujo a la música y las bellas artes. Lanza se dedicaría a la composición profesionalmente, siendo uno de los compositores de música académica contemporánea más importantes de la Argentina.

AYALA GAUNA, que el 13 de enero del ´53 había contraído enlace con Enriqueta Ayala Gauna, falleció en Rosario, el 29 de mayo de 1967, sin dejar descendencia.

El 6 de diciembre de 1952, al cumplir sus Bodas de Plata el primer curso al que dio clase en Rufino, fue agasajado en la ciudad con la entrega de una plaqueta que reza: “Al Maestro Velmiro Ayala Gauna, sus ex Alumnos”. Y desde esa misma ciudad, uno de los historiadores de Rufino nos recordó que en la década del ´20, “hubo un maestro en Rufino que además era poeta, periodista e inspirado hombre también para cuanta iniciativa de bien público fuere requerido. La voluntad y su sapiencia, estuvieron al servicio de la Cooperativa Eléctrica, del Colegio Nacional, del Club Sportivo, Club Belgrano (antesala del actual Club Social), etc. De otro lado, es menester hacer resaltar que fue un gran colaborador y redactor de un prestigioso semanario local, El Imparcial. Este educacionista nuestro, es un triunfador de las letras argentinas.

Del maestro inolvidable de tantos; de este escritor que ha engalanado las letras argentinas, insertamos a continuación un poema que apareció en El Imparcial, en Setiembre de 1929, intitulado:

¡ITALIANO!

¡Italiano! que un día llegaste
a estas tierras, trayendo el aporte
de unos brazos fornidos y una
esperanza risueña por norte.

Que dejaste en la aldea lejana
a una madre anegada en el lloro,
por buscar a través de los mares
el fugaz vellocino de oro.

¡Italiano! en tus labios florecen
mil canciones ya tristes o tiernas
recordando los cielos de Nápoles
o el canto de Roma la eterna.

O buscáis en el Ande el reflejo
de aquel Apenino querido y lontano
las canciones del mar de Sicilia
que aún arrullan tu pueblo lejano.

A ti, el rudo y doliente inmigrante
yo te guardo un afecto profundo.
Tu sudor se ha volcado en el surco
para hacer a este suelo fecundo.

Cada espiga de trigo argentino
es tu esfuerzo volcado en el grano.
Por eso te brindo mi canto
por esto te digo yo: ¡Hermano
eres mío! Inmigrante paciente,
que no es valla ni el mar ni el espacio
para unir a este trozo de América
con el suelo glorioso del Lacio”. (28)

Nosotros también queremos recordar al indómito costumbrista que, dibujando realidades de su pueblo, emitía un sonoro grito reclamando justicia social, como en El Juntador de Maní: “el juntador de maní lleva en la espalda / el fardo de su hambre y su fatiga / y va arañando en la tierra ese mendrugo / que aún enciende el infierno de su vida”.

Y en el Mensú, cuando escribe: “Piújuju…!, Piújuju…!, Piújuju…! / La tierra de Misiones es roja como un grito / empapado de angustias y de lágrimas … Sobre las islas verdes / cadáveres! / en el fondo del río con sudarios de espuma / cadáveres! / amarrados contra los camalotes de la orilla, / barcos con horizontes sordos, / cadáveres! / jalonando picadas en el silencio verde, / cadáveres! / Piújuju…!, Piújuju…!, Piújuju…! / Desde los cuatro puntos cardinales / caen “mensús” a emborrachar su voluntad … / … Piújuju…!, Piújuju…!, Piújuju…! / Caen las ramas de la yerba, / se amontonan las ramas de la yerba, / se tuestan las hojas de la yerba, / se muelen las hojas de la yerba. / Se embolsan las hojas de la yerba, / (sangre, sudor y lágrimas van con ellas). / Y es verde la selva, / amarillo el oro del patrón insaciable, / azul el cielo / y roja … roja … ROJA / como la muerta boca de una herida en el pecho / la tierra del “mensú”. / Piújuju…!, Piújuju…!, Piújuju…!”.

Y en El Hachero, al afirmar que “Los capitalistas de Wall Street / o los accionistas de la City, en Londres, / no sabían su nombre, / ni siquiera conocían su existencia. / Para ellos “that company in South América” / era solo un papel / que destilaba oro en dólares o libras esterlinas. / Sin embargo, aquí estaba la tierra, / leguas y leguas de tierra, / y de árboles, / y entre ellos había hombres, mujeres y niños / trabajando desde el alba al crepúsculo / en una larga agonía de miserias, / para alimentar con sangre los gruesos dividendos / de lejanos magnates que no sabían / ni el nombre criollo de sus obreros”. (29)

En su publicación post morten Perurimá, Luján Carranza afirma que AYALA GAUNA “no tuvo jamás en su pensamiento la idea de lucrar con su pasión de maestro y escritor. Podemos dar fe de su intensa preocupación por la enseñanza, que no se traducía únicamente en el cumplimiento generoso de sus clases y sus cátedras, sino que su apostolado se proyectaba a toda hora y en todo momento hacia quienes necesitaran una explicación, un apoyo, una ayuda. Su palabra cordial, serena y justa, así como sus propios libros, estuvieron siempre a disposición de quien los requiriera.

… Tuvo que luchar contra la incomprensión y la envidia de muchos, y su espíritu progresista se resistía a seguir el camino trillado … Humanizó la función del maestro, y nunca subió a un pedestal que lo alejara del diálogo y la comprensión de sus alumnos … Era hombre de progreso, pero en ningún momento olvidaba los valores históricos y tradicionales que nos sirven de sustentación.

… No fue un mero desovillador de programas, sino un formador de conciencias, un agudo observador de los problemas infantiles y adolescentes, un indagador de las motivaciones de la juventud, un asesor lúcido que sabía escuchar y opinar. Sus enseñanzas fueron fecundas porque sus principios resplandecían de claridad y de verdad. Fue tenaz en golpear con insistencia la dura corteza de la ignorancia y la indiferencia, para dejar una señal que indicara que la gracia más pura le viene al hombre por el saber y por aprovechar lo que sabe. Que la inteligencia se cultiva y ese cultivo no es un lujo sino una necesidad”. (30)

AYALA GAUNA, que compartió sus mayores amistades con Jorge Antolini y Eugenio Castelli*, siempre cuidó mucho de la expresión de su lenguaje: “Nunca le oí decir una mala palabra. Cuidaba mucho su vocabulario. Seguramente capitalizó la influencia de su madre”. (31)

*“Compartió su amistad con muchos escritores, no sólo argentinos sino también de América y otros países. Pero inequívocamente hubo dos con los que tuvo mayor afinidad: Eugenio Castelli, profesor de literatura italiana, y Jorge Antolini, fino poeta a quien designó “baquiano” de La Diligencia.
Fue valioso el apoyo de ambos en la publicación de la Revista. En charlas no preparadas acortando el trayecto a Cruz Alta (donde ejercían como docentes. AYALA GAUNA como profesor de literatura septentrional e historia de la lengua en el Instituto del Profesorado Juana de Arco) los fines de semana, o desgranando horas en las tardes rosarinas, los tres discutían buenamente, trabajaban y maduraban ideas literarias. Así el tiempo parecía más breve, el entusiasmo los nutría, y la Revista seguía creciendo”. (Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, mayo de 2006)

En su lucha por llevar educación y cultura a partir del conocimiento de la realidad, puso en boca de uno de sus personajes “que la ignorancia, espíritu supersticioso y carencia de normas éticas de esta gente no era debida a condición natural, sino a imposición de las circunstancias. Si no iban a la escuela era porque antes debían ayudar a ganar el pan para el hogar y porque nadie les había hecho comprender la utilidad de la instrucción; si vivían y tenían hijos al margen de la ley era porque tampoco nadie les enseñó a refrenar el instinto ni les hizo comprender el perjuicio que esa situación producía en la familia; si acudían a la curandera y a sus menjunjes era, sencillamente, porque carecían de médicos en la zona o de asistencia hospitalaria a su alcance; pero, sin embargo, eran buenos, obedientes, fieles, con una tremenda capacidad para el sacrificio y con un sentimiento de generosidad que les lleva hasta a privarse de lo necesario para ayudar a los demás. Este material humano ser perdía por el abandono, por la interesada explotación de los caudillos o la gente sin corazón que procuraba golpear sobre sus debilidades para tenerlas inermes a su disposición”. (32)

Siempre comprensivo y tolerante, ejerció también la virtud de la reflexión: “Como su trabajo La Madre fue traducido al ruso y publicado en la Unión Soviética, algunos aprovecharon la oportunidad para tildarlo de comunista. Nada más contrario al ideal de Velmiro. En una oportunidad, teníamos viviendo en casa un sobrino de unos catorce años, que cursaba en la Escuela Industrial de la Nación (Hoy, Politécnico). Un día volvió rápido de la Escuela, y al preguntarle qué le había pasado, nos dijo “- Está la policía y no deja entrar a nadie, porque los alumnos de los cursos superiores hacen lío porque son comunistas. La policía tiene razón”. Velmiro escuchó el excitado relato, y le preguntó qué era “ser comunista”. El niño dijo que no sabía, pero reiteró que estaba bien que la policía los reprimiera. Entonces Velmiro le dijo “- No está bien descalificar sin saber de qué se trata. Para opinar, primero te tienes que informar. Ser comunista no es ningún delito, y todos tenemos la libertad de expresarnos. No obstante, donde rige el comunismo esos derechos no se gozan ...”, y continuó dándole una serie de explicaciones acerca de la vida de los pueblos bajo el régimen comunista. Velmiro amaba demasiado la libertad como para ubicarse al lado del colectivismo opresor. Suscribió, sostuvo y practicó los ideales fundamentales del socialismo democrático durante toda su vida, aunque nunca se expuso como dirigente o candidato”. (33)

En 1985, el Gobierno de la Provincia de Corrientes lo distinguió con la entrega a su viuda de una estatuilla consistente en la escultura de un originario con un cóndor en su mano izquierda, como ofreciéndole volar, realizada por el artista correntino Gregorio Ramón Cabrera.

En la ciudad de Rosario y por Ordenanza 4676/77, se le impuso su nombre a una calle pública, y lo mismo sucedió en la ciudad de Corrientes, donde por “solicitud efectuada por la Sociedad Argentina de Escritores, se dictó la Ordenanza Nº 2399/92.

En Rosario existe desde 1993, la Casa de Cultura Velmiro Ayala Gauna (Schweitzer 7850), constituida con el objeto de recuperar los valores culturales de la zona, y que como centro comunitario implementó una Biblioteca Popular (a la que Enriqueta Ayala Gauna donó muchos libros), talleres autogenerados, apoyo escolar, cine, teatro, a la que el gobierno municipal le cedió en comodato el bien inmueble donde funciona.

Asimismo, en la provincia de Santa Fe, llevan su nombre las escuelas públicas de nivel primario Nº 6.368, de Colonia El Sombrerito (Dpto. Gral. Obligado), y Nº 1.030, en la zona rural de Colonia Esteban Rames (Dpto. 9 de Julio).

Más recientemente, el Gobierno Nacional incluyó Don Fruto Gómez, el comisario, en el Plan Nacional de Promoción de la Lectura.

(1) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(2) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(3) La Vanguardia, edición del 21 de septiembre de 1931.
(4) La Vanguardia, edición del 6 de octubre de 1932.
(5) Revista Sarmiento, Nº 196, Rosario, 15 de septiembre de 1933.
(6) La Vanguardia, edición del 2 de agosto de 1932.
(7) La Vanguardia, edición del 15 de junio de 1933.
(8) La Vanguardia, edición del 18 de agosto de 1933.
(9) La Vanguardia, edición del 15 de octubre de 1933.
(10) La Vanguardia, edición del 12 de noviembre de 1933.
(11) La Vanguardia, edición del 7 de febrero de 1933.
(12) La Vanguardia, edición del 8 de febrero de 1933.
(13) La Vanguardia, edición del 12 de febrero de 1933.
(14) Carranza Luján, Introducción a Perurimá, Huemul, Buenos Aires, 1975.
(15) La Vanguardia, edición del 15 de junio de 1933.
(16) Revista Sarmiento, Nº 196, Rosario, 15 de septiembre de 1933.
(17) Trabajo, Gálvez, edición del 12 de febrero de 1935.
(18) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(19) Ayala Gauna B. Velmiro, La Selva y su Hombre, Ed. Ruiz, Rosario, 1944.
(20) Martín Antonio, De la Carreta al Brillante. Rufino: Historia de una Ciudad, Tomo I, Ed. All Publicity, Rosario, 1964.
(21) Castelli Eugenio, Introducción a Por el Alto Paraná, Ed. Huemul, Buenos Aires, 1964.
(22) Varios Autores, Ayala Gauna, narrador y poeta, Ed. Colmegna, Santa Fe, 1970.
(23) La Diligencia, Rosario, Junio de 1960, Nº 1, Año 1.
(24) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(25) Varios Autores, Ayala Gauna, narrador y poeta, Ed. Colmegna, Santa Fe, 1970.
(26) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(27) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(28) Martín Antonio, De la Carreta al Brillante. Rufino: Historia de una Ciudad, Tomo I, Ed. All Publicity, Rosario, 1964.
(29) Varios Autores, Ayala Gauna, narrador y poeta, Ed. Colmegna, Santa Fe, 1970.)
(30) Carranza Luján, Introducción a Perurimá, Huemul, Buenos Aires, 1975.
(31) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, julio de 2005.
(32) Ayala Gauna Velmiro, Cartas de Correntinos, Ed. Colmegna, Santa Fe, 1964. (33) Relatos de Enriqueta Ayala Gauna de Ayala Gauna, Rosario, mayo de 2006.

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