Nació en San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires), como Juana María GÓMEZ, adoptando luego el apellido de su marido, Ángel L. BEGGINO, oriundo de Rosario.
En 1898 fundó el Centro Cosmopolita Obrero de San Nicolás, que poco tiempo después se dividió en un ala socialista y otra anarquista, acompañando a la primera.
“En noviembre de 1900 participó del acto de constitución de la Sociedad de Obreros Panaderos de San Nicolás, donde disertó, junto a Juan B. JUSTO, sobre la emancipación de la mujer (LPH nº 98, 10/11/1900: 4)”. (1)
El 3 de noviembre de 1901 apareció el periódico 1º de Mayo, del socialismo sannicoleño, bajo la dirección de Agustín REYNÉS, en el que BEGGINO tuvo destacada participación.
Luego del 19 de abril de 1902, oportunidad en que se constituyó el Centro Socialista Femenino que funcionó en Méjico 2070, la vemos integrándolo y luchando por la igualdad de derechos civiles y jurídico entre el hombre y la mujer, el divorcio, la supresión de la discriminación de los “hijos naturales”, la educación laica, etc.”. (2)
Representó a aquel Centro Socialista ante el VIº Congreso Nacional del PS de los días 24 y 25 de junio de 1904 reunido en Rosario, y ante el VIIº Congreso Nacional, que se desarrolló en la Sociedad Unione e Benevolenza de Junín, del 12 al 15 de abril de 1906.
“Participó de la campaña del Centro Socialista Femenino contra la carestía de la vida, desarrollada hacia 1914 con el dictado de distintas conferencias. En 1916 se dirigió al público reunido en un cine de la Av. Rivadavia con motivo de la proclamación de las candidaturas socialistas. Participó como delegada del Centro Socialista Femenino en el IIIº Congreso Extraordinario del PS (XVIº Congreso Nacional) reunido en el Salón Verdi el 28 y 29 de abril de 1917, donde sostuvo la posición proaliada de abandonar la neutralidad argentina y declarar la guerra a Alemania. En 1918 integró el Comité Ejecutivo Nacional del PS como vocal. A mediados de la década de 1920 apareció vinculada a la corriente socialista disidente que encabezaron Federico PINEDO y Antonio DE TOMASO”. (3)
En 1921, La Vanguardia le publicó Mis Versos:
“Jamás puse en mis versos la nota de un lamento.
Jamás llegué a trocarlos en lúgubre canción.
Ni métrica, ni ritmo busqué en el sufrimiento,
ni me brindó la muerte su negra inspiración ...
Yo sólo estampo en ellos la humana rebeldía,
y es mi numen protesta: voz que increpa o fulmina
la sinrazón extraña de una conducta impía ...
¿Por qué si el Bien existe, si en el pecho germina,
al blasón legendario de la estirpe mundana
desdora el egoísmo que en el hombre palpita?
¿Por qué en torcer el rumbo de la Vida se afana,
y tras el áureo triunfo su tesón acredita?
¡Si al hacerlo demuestra con su conducta insana
que nutre en el oprobio su conciencia maldita!” (4)
En abril del ´23, las afiliadas al Centro Socialista Femenino resolvieron que cada militante mujer se afiliara al Centro Socialista de su respectiva jurisdicción, lo que en la práctica significaba la disolución del CSF, oportunidad en la que BEGGINO salió a expresar con fuerza su pensamiento: “No faltan camaradas de ambos sexos que consideran impropia la existencia de un Centro Femenino en nuestras filas, dado que las aspiraciones son comunes y los fines que se persiguen en la lucha social los mismos para el hombre como para la mujer. Pero convengamos en que esta consideración está hecha ligeramente, sin la madurez necesaria que todo juicio debe entrañar.
Por mucho que en el seno del PS no haya barreras para los sexos, por mucho que en los centros masculinos se admita a las compañeras sin restricciones y sin trabas de ninguna especie, aceptándolas en cambio como dignas colaboradoras, es innegable que hay factores de otro orden, fenómenos distintos, delicados problemas que atañen más particularmente a la mujer y, como consecuencia, que sólo la mujer puede resolverlos.
Hay asuntos que escapan a la atención y perspicacia del hombre, detalles sentimentales, si se quiere, más delicados, más suaves - dentro, eso sí, del gran fondo de humanidad que caracteriza nuestro método de acción -, y que la mujer puede atender con más serenidad y eficacia que el hombre.
Así lo han demostrado las compañeras del CSF en su larga labor realizada dentro de la agrupación. Actividad, inteligencia, entusiasmo, compañerismo, criterio definido, orientación clara en todo lo referente a la marcha de nuestro Partido, trabajando siempre por él: conminando de continuo al resto de las mujeres para el cumplimiento de sus deberes y dentro de las facultades permitidas a su sexo en el terreno político del país; las mujeres del CSF acompañaron con entusiasmo decidido a nuestros candidatos, y supieron llevar por todos los ámbitos de la ciudad la demostración de ese entusiasmo alentador.
Se dirá que todo eso ha pasado a la categoría de las cosas muertas; que lo que se hizo, ya no se vuelve a hacer ni se hará, porque las mujeres tienen menos entusiasmo cada día, y acaso menos conciencia; pero es muy posible que en este caso no se está en lo cierto. No hay por el momento más que un ligero asomo de desaliento que en manera alguna puede significar la disolución del Centro; y sí, en cambio, el resurgimiento del mismo con nuevos entusiasmos y nuevos bríos para la lucha. Sobre todo, si las afiliadas se penetran de la significativa importancia que tiene la razón de existir del CSF. No deben olvidar que concentrando su acción, su capacidad, sus anhelos en una agrupación femenina por excelencia, seguirán desarrollándola visiblemente hoy más que ayer y mañana más que hoy; sin menoscabo de poder someter sus pretensiones, sus proyectos, sus decisiones, al juicio, a la ayuda y hasta al beneplácito, si se quiere, de los camaradas del sexo masculino”.
Tras pedir meditar serenamente sobre el asunto y evitar la desaparición del Centro Socialista Femenino, BEGGINO exhorta a los “camaradas, a los buenos y leales camaradas que militan en el PS, incitar a sus compañeras cada vez más, para proseguir en el empeño laudable de sostener dicho Centro. Un poco de decisión, y más que todo, de conciencia, dará el resultado apetecido: no debe haber esfuerzo despreciado así como no hay esfuerzo perdido. Esto es lo que debemos demostrar unos y otros en el terreno de la lucha. Avivar entusiasmos en común: y nuestros hombres, ligados a las mujeres por vínculos de sangre, deben estarlo también por vínculos de ideas. Que no se diga que mientras el compañero va a su campo de acción, la compañera, la hermana y hasta la venerable y buena madre permanecen por completo ajenas a la aspiración del hombre, y hasta siguen una ruta contraria”. (5)
Retirada del PS en oportunidad de la escisión que encabezó DE TOMASO, el 7 de agosto de 1927 participó del Congreso Constituyente del PSI, que la designó como miembro de su primer Consejo Directivo.
“Fue autora de los libros: Páginas del Corazón; Mantos y Girones; Solos … (1921); Entre Paréntesis (1925). Colaboró en las revistas Monos y Monadas, y Rosario Ilustrado, de Rosario; Vida Moderna, Mundo Argentino, Fray Mocho, y Caras y Caretas, de Buenos Aires, y en el diario La Capital de Rosario”. (6)
También fue autora del trabajo La mujer y el socialismo, publicado en Buenos Aires por la Editorial Marinoni en 1918.
“Dirigente proletaria y oradora. Tuvo en Rosario destacada actuación en las luchas sociales de comienzos del siglo XX. Colaboró en periódicos obreros, publicó poesías y escribió varios dramas que se representaron con éxito, entre otros En Libertad, que estrenó la Compañía Supparo, en Rosario, en diciembre de 1909. (7)
(1) Tarcus Horacio, Diccionario Biográfico de la Izquierda Argentina, Editorial Emecé, Buenos Aires, 2007.
(2) Tarcus Horacio, Diccionario Biográfico de la Izquierda Argentina, Editorial Emecé, Buenos Aires, 2007.
(3) Tarcus Horacio, Diccionario Biográfico de la Izquierda Argentina, Editorial Emecé, Buenos Aires, 2007.
(4) La Vanguardia, edición del 27 de marzo de 1921.
(5) La Vanguardia, edición del 9 de abril de 1923.
(6) Abad de Santillán Diego, Gran Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1967.
(7) Abad de Santillán Diego, Gran Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1967.
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