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Archivo - Biografías

Blanco Ramiro
Militante de
Rosario
CCE
16.739
Foto Nº
Día corrección
31-12-2008

* Sobre la base de lo escrito por Arturo Marcos Lozza, en el libro “Tiempo de Huelgas”, Ed. Anteo, Buenos Aires, 1985.

Ramiro BLANCO, nacido en Mieresm (España), arribó en 1911 a Rosario, donde se instaló como librero**, y fue activo militante del Partido Socialista. Tuvo gran vocación de periodista y se dedicó a enviar - y a recibir - notas hacia todas las latitudes, dentro y fuera de la ciudad, cronicando los acontecimientos. Anticlerical, anticapitalista y antimilitarista, eran los tres “anti” que modelaban sus aspiraciones socialistas. Y con ese espíritu denunció las lacras de una sociedad que no encontraba el camino de la serenidad. Gritos, harapos, desesperanzas y resignaciones, eran ingredientes que Ramiro fue transformando en crónicas militantes.

** Se refería a la Librería y Cigarrería Joaquín Costa, de Mitre 768, abierta en septiembre de 1913, donde se podía “encontrar toda clase de publicaciones (folletos, libros, revistas, diarios, etc.) de índole socialista, a precios módicos. Actualmente y al precio de 60 centavos el ejemplar, vende la actuación parlamentaria de los diputados Palacios y Justo”, informaba La Vanguardia del 30 de septiembre de 1913.

“Según su propio testimonio, “venía acostumbrado a grandes batallas contra el capital” en su país natal, donde había perdido reiteradas veces su empleo  por su militancia socialista y quería evitar el servicio militar en el contexto de la Guerra de Marruecos. Apenas arriba a Rosario se integra a su Centro Socialista, que luego de la represión antiobrera del Centenario  (1910) había quedado reducido a una docena de militantes. Promueve desde dicho centro una intensa actividad  propagandista y periodística: para 1914 los socialistas ya cuentan con tres Centros en esa ciudad y otros tres en el interior de la provincia. En 1913 está entre los fundadores de la Juventud Socialista de Rosario (JSR), de la que es elegido secretario general, promoviendo su vinculación con sus pares ibéricas, las Juventudes Socialistas de España, y enviando corresponsalías a su órgano Renovación. (1) El 5 de julio de 1912, en asamblea realizada en el Centro Socialista de Rosario, junto a Narciso A. GNOATTO, José M. LEMOS, Agustín REYNÉS, Julián NICOLÁS, Cristóbal R. SOLARI, Máximo y José POCHAT, Víctor POZZOLLI, Noé S. MARTORELLO, César FORNARI, Francisco MALDONADO, y Amadeo STEGAGNINI, entre otros, constituyeron el Ateneo Popular del Rosario, “una institución de enseñanza general”, que “realizará sus fines por medio de conferencias sobre temas científicos, literarios o artísticos; por la realización de cursos; creación de bibliotecas; etc.”, quedando “excluida de su acción toda tendencia dogmática, desarrollándola sólo de acuerdo con el espíritu científico de la pedagogía moderna”. (2)

El 9 de febrero de 1913 ingresó a la Cooperativa del Pan, habiendo integrado su Consejo de Administración en 1915.

En el periódico El grito del pueblo, de Rosario, denunció la explotación de los niños, señalando que “cualquiera que quiera presenciar un verdadero cuadro criminal, que penetre en un taller, fábrica, horno de vidrio, fábrica de confites, fábrica de bolsas y de arpilleras, manufacturas de tabaco, etc., y allí verá batallones de proletarios en flor inmolados en el altar del dios capital. Los niños sucios y malolientes. Las niñas adquiriendo ya ese color tísico como los capullos ajados en el sol. Los dueños los hacen trabajar más que a los adultos. El gran crimen, el gran secuestro social esta allí, en el fondo de los talleres y las fábricas, donde se explota inhumanamente (hasta) a la mujer recién parida, a la madre que amamanta a su hijo, el niño o la niña obligados a gatear sobre entre el rodante de la máquina expuestos a triturarse la cabeza, a perder algún miembro, con frío aterrador en el invierno, sudando constantemente en el verano. En este glorificado ‘templo del trabajo’ - escribió Ramiro - la niñez proletaria se corrompe y muere”. (3)

Y meses después redactó el llamamiento para conmemorar el 1º de Mayo de 1914 con un acto que organizó, entre otros, el Centro Socialista del barrio Talleres. En ese escrito acometió contra las leyes represivas de “residencia” y “orden social” - aprobadas por la oligarquía y mantenidas en vigencia efectiva hasta fines de la década del ´50 - indicando que estaban dirigidas contra “aquellos obreros organizados impidiéndoles toda mejora que vaya contra los intereses del dios capital”. (4)

Ramiro BLANCO escribió también crónicas sobre los desocupados y, con lenguaje tanguero, describió a personajes de Rosario que deambulaban pretendiendo ser lo que no eran, pero que simbolizaban al “payaso del régimen actual”. Entre estos personajes se encontraba “el cajetilla” que “con mucha parada obsequiaba con exquisitas palabras a las señoritas “bien” que pasan, alzando el sombrero cincuenta veces por minuto y que, sin embargo, no tiene ni cinco (centavos) en el bolsillo”. Igualmente escribía sobre aquella familia “empingoroteada y perfumada” que “ha abandonado la casa para distraer el hambre, pesares, disgustos y también para que no la hallen inoportunos cobradores”. “En fin - se lamentaba Ramiro - en esta sociedad hay mucha apariencia, falsedad e hipocresía. Nada de real y positivo. Todo el año andamos disfrazados, solamente representamos lo que somos en tiempo de carnaval”. “Pero todo cambiará - agregaba finalmente - el día que dejemos la apariencia”. Y Ramiro BLANCO, para terminar con apariencias y para que el trabajador asumiera conciencia de su papel de explotado, difundía El Capital, Teoría y práctica de la historia, y tantos otros libros de “escritores ateos y locos”, según llamaban a los marxistas desde los atrios de las iglesias. Y decía el librero, además, que el gobierno provincial había cambiado en 1912, pero que los obreros continuaban en la miseria porque - advertía - no serán los burgueses los que llevarán la felicidad a los proletarios: “Sólo el socialismo, sólo el socialismo ...”.

El estallido de la guerra había conmocionado a la región campesina, pues cada uno de los inmigrantes tenía algún pariente envuelto en la conflagración. Hubo muchos llantos por esos días. Y una miseria que extendió sus alcances a las regiones más ricas de la pampa húmeda. Ejércitos de peones rurales desocupados deambulaban por senderos de tierra y por vías del tren. La paralización del comercio de ultramar a consecuencia de la guerra submarina castigaba duramente a Rosario. Mermaban las actividades portuarias. Ni trigo ni harina se exportaban. Bajaban las recaudaciones impositivas. Numerosos productos desaparecían del mercado y la carestía derivaba en hambrunas.

El día que Ramiro supo que la guerra había estallado en Europa, se sublevó de indignación: “Es tan criminal, tan bárbara y tan inhumana la guerra, que los hombres de sentimientos nobles y sinceros, los ardientes defensores de la paz, tenemos ahora como eterna pesadilla este atentado a la civilización”, escribió para La Aurora. Y continuó: “Confiábamos en la fuerza y en la unión de la clase trabajadora europea, creyéndola con fuerzas suficientes para impedir el cataclismo, pero desgraciadamente nuestros cálculos resultaron fallidos”. Llegó a la conclusión de que las voces de protesta de los trabajadores europeos habían sido acalladas por los verdugos imperialistas, y prevenía: “Aprendamos, socialistas y trabajadores, de estos hechos y de estos ejemplos para luchar en pro de la paz; combatamos la guerra por inhumana y al militarismo que nos conduce a aquella. Pensemos en el trabajo, en la paz y en la fraternidad, y rechacemos todo lo que sea agresivo en defensa de los prepotentes. Luchemos para que la era del socialismo se imponga a los tiranos, y que todo su benéfico programa se convierta en realidad”. (5)

“No hay que confundir al que fue escritor con el que vive en el Rosario y se dedica a vender lo que aquel escribió. Este Ramiro BLANCO tiene librería. En ella vende libros de propaganda libertaria. Es un convencido. Y un gran negociante que tiene este lema: ‘contra el vicio de pedir, existe la virtud de no dar’. Asisten a sus tertulias numerosos compañeros: César FORNARI, MARTELLO, ROSSI, GORDO, Víctor POZZOLLI, GONZÁLEZ, PÉREZ, GÓMEZ y muchos otros que han aprendido en los libros y en la vida ‘el arte de ser un socialista’”. (6)

Tras la finalización del XIIIº Congreso Nacional, y XIIº Ordinario del PS que se realizó en Rosario los días 23 al 25 de mayo de 1914 y presidiera Juan B. Justo, en ese último día se reunió en el local de Corrientes 1247, el Congreso Constitutivo de la Federación Socialista Santafesina, cuya primera sesión fue presidida por Román RODRÍGUEZ DE VICENTE, y la segunda por Martín CASARETTO.

El Congreso nombró una Junta Ejecutiva* integrada por Máximo POCHAT (obtuvo 234 votos); Agustín REYNÉS (294); Ramiro BLANCO (294); Manuel MOLINA (214); Noé S. MARTORELLO (160); César FORNARI (157); José Guillermo BERTOTTO (157), como titulares, y como suplentes: José POCHAT, Víctor N. POZZOLI, Ramón LUNA, Primo SIRONI, Julio ROSSI, Francisco MALDONADO, e Iluminado CANDELAS: “El Partido Socialista cuenta desde hoy con un organismo más, que contribuirá a mantener la cohesión de los afiliados, al mismo tiempo que extenderá  la propaganda y la acción por el extenso territorio santafecino”. (7)

* Hecha la distribución de cargos, correspondió la secretaría general a Ramiro BLANO, la de actas a César FORNARI, y la tesorería a Máximo POCHAT.

El 6 de septiembre de 1914, “se efectúo el escrutinio del voto general convocado con el objeto de elegir los miembros que debían formar la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina, actuando de fiscales Spero in Dio GIANI e Iluminado CANDELAS, el que arrojó el siguiente resultado: Titulares: Máximo POCHAT, 163 votos; Francisco MARTELLO, 145; Víctor POZZOLI, 144; Ramiro BLANCO 144; César FORNARI, 133; Manuel MOLINA, 111; y Miguel POCHAT, 90”. (8)

En 1915, a Miguel POCHAT se le adjudicó la responsabilidad de gestionar las cartas de ciudadanía de los trabajadores extranjeros que quisieran obtenerla, y Ramiro BLANCO, que era el secretario general del Centro Socialista Talleres, y en línea con la histórica posición del PS en la materia, envió una circular a “todos los afiliados extranjeros sin derechos políticos”, para que “procuren gestionarse la carta de ciudadanía argentina. Entendemos que al decidirse usted a ingresar a nuestras filas habrá sido con el objeto de trabajar en todo lo posible por el mejoramiento de la clase proletaria, y un medio muy importante para ese mejoramiento es el ejercicio de la acción político, acción que emplea con eficacia el Partido Socialista, y a la cual usted no puede prestar su apoyo por carecer del derecho del sufragio. No es suficiente a un afiliado el pagar mensualmente su cuota al Centro - aunque nos es muy necesaria a los fines de nuestra propaganda -; es necesario que completamente su título de socialista luchando en todos los terrenos y por todos los medios precisos que tienden a nuestra liberación. El mutualismo, para luchar contra las enfermedades; la cooperativa, para contrarrestar la avaricia y la usura de los comerciantes; el sindicato, para oponerse a la prepotencia, y la explotación patronal y capitalista; y la acción política sana e inteligente, para conseguir leyes y reformas que mejoren nuestra incipiente legislación obrera, a la vez que procurar derogar las que son obstáculo a nuestro desenvolvimiento social y económico; todos estos medios de lucha debemos emplearlos los socialistas sin restricción alguna.

Si de veras somos socialistas; si en nuestros corazones laten los ideales redentores; si sobre nuestras espaldas sentimos continuamente el látigo de la explotación; y si ansiamos el triunfo de lo uno y el término de lo otro, no debemos desperdiciar ningún medio de lucha que tienda al triunfo de nuestras aspiraciones.

Por eso nos permitimos recordarle a usted la conveniencia de que obtenga la carta de ciudadanía argentina. No pretendemos violentar en nada sus sentimientos internos ni herir sus afectos, sentimientos y afectos que quedan anulados ante el estudio de cualquier socialista que piensa y razona. Miramos los intereses suyos y los nuestros, los de la clase trabajadora encarnados en las ideas y aspiraciones del Partido Socialista. No ignoramos que los trámites le ocasionarán alguna molestia. ¿Pero no sufrimos con obligada resignación la jornada y trato brutal que nos impone el patrón, el inmundo y caro conventillo que nos alquila el casero, los altos impuestos con que el gobierno recarga nuestros más indispensables artículos de consumo, como también toda clase de injusticias que con nosotros se comete? ¿Por qué entonces no hemos de molestarnos, si molestia puede llamarse, en la defensa de nuestros intereses?

No dudamos compañero, que tomará en cuenta nuestros deseos e indicaciones y se decidirá a naturalizarse en el país en que vive, trabaja y sufre, para así luchar mejor por el triunfo de nuestros ideales.

Con tal objeto, rogámosle quiera dirigirse personalmente o por escrito al compañero Miguel POCHAT, San Lorenzo 1033, Rosario, quien es el encargado por nuestro Partido para gestionar la naturalización de todos los compañeros que lo deseen; él le podrá dar todos los informes precisos, como también subsanar los inconvenientes, si hubiera, y correrá con los trámites y trabajos de práctica, sin que usted precise sacrificar sus intereses”. (9)

El 1º de mayo de 1916, y bajo la dirección de Esteban JIMÉNEZ, apareció en Buenos Aires Nuevos Tiempos, entre otras cosas, para sumarse a la “renovación de valores sociales”, en la convicción que “ha de corresponder al socialismo, a la clase trabajadora organizada, el primer puesto en la dirección de los destinos colectivos”, nombrando su Agente en Rosario, a Ramiro BLANCO.

“En el IIIº Congreso Extraordinario del PS (XVIº Congreso Nacional) celebrado en el Salón Verdi del barrio porteño de La Boca los días 28 y 29 de abril de 1917, los internacionalistas se imponen sobre la dirección partidaria, pero tras la maniobra del grupo parlamentario de votar la ruptura de relaciones con Alemania en la Cámara de Diputados y someter luego los hechos consumados al voto general de los afiliados, los disidentes organizan el Comité de Defensa de las Resoluciones del IIIº Congreso, y lanzan, el 5 de agosto de 1917, un periódico propio: La Internacional. Ramiro BLANCO simpatiza con el comité” (10). BLANCO no participó del XVIIº Congreso Nacional, y XIVº Ordinario, que se realizó los días 7 al 9 de julio de 1918, en el Teatro Roma, de Sarmiento 109, Avellaneda, a partir del cual se originó el Partido Socialista Internacional. “No obstante el Centro de su sección (la 10º del Barrio Talleres, de Rosario) adhiere al Centro Socialista Internacional del PSI en una asamblea del 23 de noviembre de ese año, por lo cual se lo considera entonces miembro fundador, y a través de su librería difunde literatura socialista de izquierda entre los jóvenes, como la revista Documentos del Progreso y promueve la solidaridad con la Revolución Rusa y la URSS. Colabora en La Internacional con corresponsalías de Rosario y notas a favor de la creación de una sección local de la Internacional Sindical Roja. (11)

En su militancia, ejerció una intensa actividad periodística, utilizando seudónimos como Lin B. Rocamora, Errebé, Errebeyse, Un argentino, Repórter, Leñador, Tito Talaro, y colaborando en la prensa socialista española: El Socialista, Acción Socialista, Renovación, y Nuestra Palabra, todos de Madrid, y La Aurora Social , de Oviedo; en los periódicos obreros de Rosario El Grito del Pueblo, El Proletario Mercantil, y El Obrero Sastre; en el El Correo de Firmat, de Firmat; en La Palanca, de Santa Rosa, y La Aurora, de Los Toldos; en publicaciones anticlericales como El Azote; en la prensa socialista argentina como La Vanguardia, Palabra Socialista; y en el Boletín del Centro Socialista, Acción Socialista, y El Cooperativista, de Rosario.

(1) Tarcus Horacio, Diccionario Biográfico de la Izquierda Argentina, Ed. Emecé, Buenos Aires, 2007.
(2) La Vanguardia, edición del 7 de julio de 1912.
(3) Periódico El grito del pueblo, Rosario, 15 de febrero de 1913.
(4) Octavilla redactada por Ramiro BLANCO y que se distribuyó de mano en mano en Rosario, en los días previos al mitin.
(5) Periódico La Aurora, Los Toldos, Nº 33, 1914.
(6) Caras y Caretas, edición del 7 de marzo de 1914.
(7) La Vanguardia, edición del 27 de mayo de 1914.
(8) La Vanguardia, edición del 11 de septiembre de 1914.
(9) La Vanguardia, edición del 22 de octubre de 1915.
(10) Tarcus Horacio, Diccionario Biográfico de la Izquierda Argentina, Ed. Emecé, Buenos Aires, 2007. (11) Tarcus Horacio, Diccionario Biográfico de la Izquierda Argentina, Ed. Emecé, Buenos Aires, 2007.

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