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Archivo - Biografías

Bonaparte Luis
Militante de
Santa Fe
CCE
21.321
Foto Nº
PS-0386-S
Día corrección
31-12-2008

Hijo del italiano oriundo de Ajaccio (Córcega), Guillermo Bonaparte, y de la hija del acaudalado español Manuel Ignacio Alustiza, Pastora Alustiza Avendaño - quienes se casaron en Loreto, Santiago del Estero -, nació en Bragado (Buenos Aires), el 15 de septiembre de 1853.

En esa década, la familia se encontraba radicada en un campo del sur santafesino, a unos diez kilómetros del Arroyo Pavón, donde en septiembre de 1861 padeció la confiscación de sus bienes por el ejército de Urquiza, ante la Batalla homónima.

Radicada la familia Bonaparte en Rosario, el entonces niño Luis BONAPARTE recibió las primeras enseñanzas escolares de parte de su madre, y luego asistió a la Escuela del maestro español Isidro Aliau.

Mientras el padre - que había intentado cobrar varias veces la indemnización prometida por la confiscación aludida sin resultado alguno - se marchó a Entre Ríos, la madre y sus tres hijos se instalaron en 25 de Mayo (Buenos Aires), y en 1872, al fallecer aquella y después de haber sido revolucionario mitrista (1874, Batalla de La Verde), Luis BONAPARTE y sus hermanos se radicaron en la casa de un pariente en Buenos Aires, donde trabó una fraternal relación con Dardo Rocha, quien lo recomendó ante unos amigos que gobernaban Entre Ríos, en cuya capital de entonces, Concepción del Uruguay, se instaló en 1879: “Bastaría señalar su obra de los últimos 20 años del siglo XIX en la vecina provincia, para que cuando se aluda a su nombre el pueblo lo considere como esforzado paladín de la causa progresista, demócrata y liberal”. (1)

En efecto: en Entre Ríos, BONAPARTE ejerció el periodismo colaborando habitualmente con El Liberal, La Voz del Pueblo, y El Orden de aquella ciudad, participaciones en las que supo utilizar los seudónimos D. Luis Laraña, Napoleón Tailor, Ñau-ñau, y Ñataflor, para luego fundar el semanario La Tromba.

También intervino con El Progresista, de Nogoyá, donde en 1881 fundó La Bandera del Pueblo. En 1882 colaboró con La Opinión de Entre Ríos. En 1891 fue director de La Opinión, y Actualidad. En 1893 fundó El Ciudadano, y en 1896, dirigió La Razón.

En relación a la actividad periodística, expresó años más tarde: “La prensa es vehículo de progreso; por brava y agitada que parezca, siempre es útil; busca conquistar la estimación pública y propicia cuanto al pueblo pueda convenirle, enaltece las buenas acciones, reprocha lo que cree malo, lubrifica sociológicamente la moral, hace ferrocarriles, canales, caminos, edificios públicos, casas para obreros, puertos que llevan a la comunión de las naciones por medio de los ‘caminos que andan’; desparrama escuelas, educa por sí misma y, finalmente, ‘tiene razón hasta cuando se equivoca’; es el guardián de la fama y nadie pasa sin su permiso. Es el cerebro popular”. (2)

A su iniciativa se debió en Nogoyá, la constitución del Centro Social (1881) y de la Sociedad de Beneficencia (1883).

En 1883 llegó a ocupar una banca de diputado provincial en Entre Ríos, en la que, en oportunidad de presentar un proyecto de ley, tuvo el honor de ser escuchado por el ex gobernador de Santa Fe, Nicasio Oroño, y por Ovidio Lagos, a la sazón, director de La Capital, de Rosario (ambos reconocidos masones). Con el primero, mantuvo una relación a través del tiempo. En 1890 fue asimismo electo senador provincial.

Tras participar de la fundación del Partido Unión Provincial (1894) y del Partido Independiente (1900) en Entre Ríos, se involucró activamente en dos revoluciones armadas fracasadas – una en septiembre de 1899, y otra en marzo de 1900 que provocó la intervención federal militar de Entre Ríos –, y debió emigrar a Rosario, en la Provincia de Santa Fe, donde se instaló en 1901 para fundar La Provincia, que apareció el 25 de octubre; aportó asimismo un trabajo sobre la misión del periodismo para el Congreso de la Prensa celebrado en Capital Federal.

En diciembre de 1902, se radicó en la ciudad de Santa Fe, al ser designado Jefe de la Oficina de Agricultura e Instrucción Pública del Ministerio de Gobierno.

En 1904 publicó Sintéticas (“selecta colección de tarjetas postales, donde su autor pone de relieve su vasta erudición y preparación literaria”. (3))y Feminismo (“obra que revela un paladín esforzado y concienzudo en la república de las letras, que con gran acopio de conocimientos y no menor dosis de robusta filosofía entra, lanza en ristre, en la intricada lid trabada por cerebros eminentes a propósito de la palpitante cuestión del rol de la mujer en los destinos sociales” (4)), y al año siguiente publicó La cuestión militar, y cofundó y dirigió el semanario Espíritu Nuevo, órgano de publicidad de las ideas liberales.

Fue iniciado masón en 1905 en la Logia Verdad, de Santa Fe, Oriente en el que constituye en 1907 la Logia Vida Nueva Nº 135, de la que fue Venerable Maestro, año en el que publicó Relapsos*, en defensa de la masonería. Trabajó masónicamente hasta 1929 en la Logia Armonía Nº 99. Diría poco antes de su ingreso a la Masonería: “En el inmenso estadio del espíritu, bajo la égida de la humanidad, dentro del respeto a toda tendencia ponderada, soy soldado de la Libre Idea, y me inclino reverente ante ese símbolo (señaló un cuadro distintivo de la Masonería) que emblematizó los derechos del hombre en el siglo XVIII, preparando la más grande las revoluciones sociales; que salvó la independencia sudamericana desde la Logia Lautaro; que formó el cerebro y el brazo que debían llevar a Italia a la reconquista de su personalidad política; que supo medirse contra todos los fanatismos, convertido en ariete de todas las esclavocracias; que persigue sin desmayos la redención de la mujer; que alentó la libertad en todas partes y dogmatizó la solidaridad universal proclamando la igualdad, del Oriente al Occidente, del Aquilón al Mediodía”. (5)

* En relación a esta publicación y tras su lectura, desde Francia, Max Nordau le escribió: “Manejáis el buen combate y vuestros triunfos enaltecen la verdad y la razón. Os felicito por vuestro talento de polemista”.

En 1905 fue uno de los fundadores del Centro de Libre Pensamiento, siendo su primer presidente y el iniciador del ciclo de conferencias el 23 de octubre de ese año, con La Biblia a la luz de la Historia y de la Ciencia, y en tal carácter representó a Santa Fe ante el IIIº Congreso Universal del Libre Pensamiento* realizado en Buenos Aires en septiembre del año siguiente, donde presentó un proyecto y el trabajo La educación laica, profesional e integral de la mujer es una necesidad inmediata, publicado por La Prensa.

* El Congreso se inició el 20 de septiembre de 1906; el PS estuvo representado – entre otros – por Juan B. JUSTO, Nicolás REPETTO, Alfredo L. PALACIOS, Enrique DICKMANN, Enrique DEL VALLE IBERLUCEA, Antonio ZACAGNINI y Alejandro MANTECÓN, y La Vanguardia señalaba: “bueno es hablar de libre pensamiento en un país oficialmente sujeto aún a los dogmas y los ritos de la iglesia … El PS ve en la emancipación mental del pueblo un propulsor enérgico de su emancipación económica, y lucha por quitar a la iglesia católica el papel de tutora moral de la clase proletaria”. (La Vanguardia, 20-09-06)

En marzo de 1906 renunció al cargo en el Poder Ejecutivo, para asumir la Secretaría de la Cámara de Senadores de la Provincia, que ejerció hasta su jubilación, en abril del ´29.

En 1906, acompañando a un notable grupo de hombres, demócratas de verdad y amantes del progreso y de la cultura moderna, logró vincular su nombre a las conquistas más preciosas del pensamiento liberal: integró el Comité Pro-Colegio Nacional y Escuela Normal Nacional, presentando una solicitud con 5.000 firmas al Ministro de Instrucción Pública, Joaquín V. González, que vio sus frutos al año siguiente con la creación de la Escuela Normal Nacional Mixta, y el Colegio Nacional Simón de Iriondo. Dijo con el tiempo BONAPARTE: Los liberales no nos quedamos quietos hasta no tener tres grandes instituciones laicas: Colegio Nacional, Escuela Normal y Universidad. Nos iremos a la tumba con la conciencia de haber hecho un gran bien a la ciudad, pagando con creces su generoso hospedaje”. (6)

En 1907 participó de la fundación de la Sociedad Progresos Urbanos del Sud (primera asociación vecinal de Santa Fe), a cuya iniciativa pronto se creó la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre.

En 1908 fue premiado en los Juegos Florales de Santa Fe, por el trabajo Nuevas orientaciones en el carácter educacional de la mujer. Críticas feministas, que publicó al año siguiente.

En 1912 participó de la fundación del Centro Intelectual y de la Federación de Asociaciones Culturales, promotoras – junto al Ateneo Popular de Santa Fe, del que BONAPARTE fue Secretario en 1916 – de la creación en 1919 de la Universidad Nacional del Litoral, de Santa Fe, sobre la base de la Universidad Provincial de Santa Fe.

En 1914 publicó Providencialismo y educación laica, siendo en 1915, cofundador - junto al profesor Luis Borruat - de la Sociedad Amigos de la Infancia, y colaborador periodístico de El Liberal, de Paraná, publicando en 1917 Belleza y Arte. Ideales y Supersticiones (refutando dichos del cura Bazán y Bustos), año en el que, invitado por la Asociación Recreativa y Biblioteca del Ferrocarril, dictó una conferencia sobre El divorcio y sus alrededores, que luego publicó en folleto, donde además de afirmar que “el matrimonio, por lo mismo que se funda en el amor, ha de ser un bien y no un sacrificio o un tormento: lo irremediable sólo debe regir para la muerte. Por lo demás, la ley de divorcio no obliga a nadie: se limita a crear un derecho para el que necesite usarlo”, recordó que la Convención que se constituyó inmediatamente luego de la Revolución Francesa, ya proyectaba que “el matrimonio pertenece a la libertad, es decir, a la conciencia. Constituye una asociación bajo el pié de igualdad entre el hombre y la mujer. Los esposos establecen libremente las condiciones de su unión. Tienen o ejercen igual derecho para la administración de sus bienes. El divorcio se efectúa por el mutuo consentimiento de los esposos o de uno de ellos. La ley prohíbe estipular ninguna restricción a la facultad del divorcio”. (7)

En 1918 presentó a Alberto Gerchunoff en la Velada que organizó el Comité Pro-huérfanos belgas – que presidía –, y dictó conferencias sobre la Reforma universitaria, y sobre la Cuestión Palestina, organizadas por la comunidad israelita en el Teatro Roma Nostra.

En 1919 se hizo cargo de distintas conferencias de interés público en la Biblioteca Rosa Luxemburgo, y al año siguiente publicó Desde la barra (Con cierta remota esperanza de que la carreta, génesis del carro y la volanta, se prolongue hasta el auto para auscultar el radio mirando hacia el avión), y Cartas rinconeras (I, II y III).

En 1920 participó como vocal de la Universidad Popular, donde se dieron lecciones y conferencias nocturnas, públicas y gratuitas, publicadas algunas como folletos distribuidos sin costo.

Al año siguiente representó al Departamento Castellanos en la Convencional Constituyente que produjo una Constitución liberal y democrática que desconociera el radicalismo yrigoyenista, atendiendo a las presiones del clero retrógrado y reaccionario, publicando a su término, el libro Prosa convencional. Religión, economía, mujeres, que contenía sus intervenciones en la citada Convención.

En 1923 presidió la Biblioteca Popular Bernardo de Monteagudo, gran centro de reunión para todo el movimiento liberal y democrático.

Con 76 años a cuestas y una vida de lucha y militancia al servicio de la libertad y la justicia, participó del Iº Congreso Provincial del Niño en 1929, y aportó un Proyecto para el IIº Congreso Provincial del Magisterio, jubilándose ese año como Secretario del Senado.

Ya en el ocaso de su vida, en 1930, expresó: “He colaborado en diarios y revistas de aquí y de afuera, y de yapa, andan por ahí más de veinte entre libros, folletos, opúsculos, panfletos, etc., que he escrito y entregado al viento ... del olvido, si bien, cuando menos un tercio de ellos, es de índole feminista, este feminismo que culminó en la Constituyente del ´21. Yo fui vencido allí, pero la idea marcha; las mujeres se profesionalizan; está en sus manos la educación primaria; ocupan puestos públicos; escriben, pero todavía no votan; desasnan pero no opinan porque lo viejo, lo que se va, no quiere. Pero vamos llegando. El hábito, fundado en la verdad, se ha hecho”. (8)

Como broche de oro de una tan intensa como ejemplar vida consagrada a la lucha por la libertad y la justicia, Luis BONAPARTE integró en 1934 el Comité de Celebración del Cincuentenario de la Ley 1420.

Luis BONAPARTE se casó en primeras nupcias con Luisa Cortabirria y tuvo una hija. En segundas nupcias con María Inés Zapata Hernández, en Entre Ríos, unión de la que nacieron Luis David, Guillermo, Pastora Nicomedes, María Ofelia, Héctor Aquiles, Isaías Daniel, Carlos Leonardo, y Lidia Elina.

En el año 1931 se afilió al Partido Socialista“el Partido del porvenir”, como lo definiera –,  falleciendo el 12 de enero de 1935.

En los funerales cívicos que se organizaron para despedir sus restos, habló en representación del PS, Néstor BLANCO BOERI, quien expresó: En plena batalla, como era propio que ocurriera tratándose de una vida de rasgos tan vigorosos, de arquitectura tan recia, de acción tan intensa, desaparece don Luis BONAPARTE.

Los que en su existencia, fecunda como pocas, hemos estado cerca de él, podemos legítimamente testimoniar en voz alta, con la pena profunda que su desaparición nos ha producido, lo que para nosotros ha significado esta vida.

Muere Don Luis con más de ochenta años ... y hecho extraordinario, paradoja de verdad, muere este hombre ... ¡en plena juventud!

Tuvo el privilegio de conservarse por la gravitación indiscutible de generosos ideales de redención humana: la fortuna de conservar en las horas difíciles de la vejez, que es gran destructora, la plenitud de su espíritu, siendo así, de viejo como de joven, un sembrador de esperanzas, un optimista de verdad, ansioso siempre de luchar por el bien colectivo, ¡soldado infatigable de una causa sagrada!

Bastaría para demostrarlo, recordar, en apretada síntesis, su vida pública, las agitaciones populares que encabezó en horas difíciles de nuestra evolución, como líder verdadero.

Hace cincuenta años este ciudadano representaba a su pueblo en la Legislatura de Entre Ríos aún no habían aparecido en el país las fuerzas políticas  y sociales que hoy encarnan las aspiraciones del grueso de la población argentina, pero había allí - en Entre Ríos - como en Buenos Aires, en Santa Fe y en las poblaciones más importantes del país, grupos de hombres liberales que luchaban con entusiasmo y fervor extraordinarios por imponer nuevas costumbres, nuevas normas de vida, nuevas instituciones para asegurar así, en la República, el imperio de la Libertad.

Don Luis BONAPARTE ocupó un puesto de primera fila en esas luchas que hoy recordamos con verdadero, con legítimo orgullo, porque ellas contribuyeron, enormemente, a crear grandeza de nuestro pueblo, y nos dieron una tradición democrática y liberal que sólo los retardatarios pueden negar.

Periodista de fibra, excelente polemista afiebrado por enseñar al pueblo la cartilla de sus derechos sin olvidar, desde luego, de enseñarle sus deberes, en ese campo realizó una tarea realmente poco común de bien público. Debió sufrir - por su franqueza irreductible - las persecuciones y amenazas del obscurantismo; más de una vez, manos mercenarias quisieron apagar aquella voz, pero Don Luis, sin tomarlas demasiado en cuenta, proseguía su apostolado, firme en sus convicciones, seguro de que el porvenir les pertenecía a los hombres de su talla.

Radicado en esta capital al comenzar el siglo, siguió aquí con igual tesón, su prédica generosa, logrando así vincular su nombre a las conquistas más preciosas del pensamiento liberal: desde la creación de la Escuela Normal y la del Colegio Nacional hasta el movimiento que concluyó con la nacionalización de nuestra Universidad; desde la fundación de Sociedades escolares, bibliotecas públicas, ateneos, hasta su notable participación en la redacción de la Constitución del ´21, vigente hoy en la provincia*.

* Ignorada por los gobiernos radicales dóciles a las presiones de la curia, la vigencia de la Constitución de 1921 fue establecida por decisión del Gobierno Demócrata-Socialista encabezado por Luciano Molinas a partir del ´32, y fue nuevamente desconocida por la intervención del malón federal que impusieron los conservadores fraudulentos el 3 de octubre del ´35, por dos motivos fundamentales: el Artículo 6º de la Constitución del ´21 que mandaba a la iglesia a su lugar, y para poder hacer el fraude en los comicios parlamentarios del ´37 y consolidar su permanencia en el poder.

Pero eso no fue todo, y es menester consignarlo por lo que el hecho significa como enseñanza para el pueblo y porque aumenta considerablemente el prestigio de este ciudadano esclarecido.

Vivía el país horas difíciles que han dejado huellas profundas en nuestros espíritus. La causa democrática y liberal, que es causa sagrada, aparecía vencida por la fuerza ... El país asistía, con profunda amargura, al desarrollo de los acontecimientos que sólo algunos habían previsto ... Una hora triste y bochornosa en la historia de nuestra nacionalidad. Todos vosotros sabéis lo que he deseado señalar con estas palabras ...* Bien. En esas horas difíciles, cuando el peligro era mayor y los acontecimientos se precipitaban, Don Luis tuvo un gesto digno de todo su pasado y que ennoblece muchísimo su existencia. Los que hemos vivido esos días tremendos y hemos apreciado en su grandeza el gesto, ¡no lo olvidaremos jamás!**

* Se refiere al golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930.
** Se refiere a que al año siguiente, aún bajo el gobierno de facto del Gral. Uriburu, BONAPARTE se afilió al PS, dando todo su apoyo a la Alianza Demócrata-Socialista que el 8 de noviembre del ´31 compitió con la fórmula DE LA TORRE-REPETTO, vencida por un escandaloso fraude.

La Vanguardia - nuestro querido vocero - y nosotros, humildes soldados del Socialismo, en esa hora señalamos el gesto de Don Luis, a la juventud especialmente, que dirigirá mañana los destinos del pueblo argentino y que tiene que defender y acrecentar un patrimonio magnífico, que al decir de Ingenieros, hace presentir la grandeza futura de una nueva raza asentada en los sillares fuertes del Trabajo y de la Cultura.

Por todo ello: porque su vida fue ejemplar; porque fue un ciudadano  experto en las luchas sociales de su tiempo; porque supo ser timonel en horas borrascosas; porque vivió aprendiendo y enseñando; porque fue respetuoso y servidor incansable de la Verdad; porque combatió rutinas; porque destruyó prejuicios; porque supo sembrar sin pensar en los inconvenientes de la noble faena; porque legitimó el pan diario trabajando siempre; porque supo formar un hogar respetado; porque - en fin - vivió despertando voluntades en las luchas generosas que su ideal le imponía, nosotros, sus compañeros, venimos a proclamar la grandeza de esta vida y a señalarla al pueblo como un ejemplo”. (9)

Un grupo de amigos publicó ese año un folleto en su memoria, del que extraemos estos conceptos: “Desde el libro, el folleto divulgador, la prensa libre; en la tribuna popular, en la conferencia docente, en el mitin callejero; participando de instituciones democráticas y liberales, su vida fue un ejemplo de ciudadano experto en las luchas sociales de su tiempo, de timonel en horas difíciles; siempre dispuesto al sereno consejo, a la participación dinámica, al servicio a la Sociedad.

Supo abordar sin vacilaciones ni reticencias cuanto tema convenía al mejoramiento de la cultura, al perfeccionamiento de la instituciones y al afianzamiento de la libertad, la fraternidad y la justicia. Renunció al éxito fácil del que sigue mansamente la corriente, y dedicó todas sus energías a combatir el prejuicio esclavizante, y la ignorancia extraviadora, único modo de hacer la verdadera Revolución, que es la que se hace en la Conciencia. (10)

(1) Bolcatto Hipólito Guillermo, Luis Bonaparte: Un Forjador de Ideales, Ed. UNL-FCP, Santa Fe, 2004.
(2) Bonaparte Luis, Alrededor de un episodio, Ed. Cattáneo Hnos. Santa Fe, 1930.
(3) Bolcatto Hipólito Guillermo, Luis Bonaparte: Un Forjador de Ideales, Ed. UNL-FCP, Santa Fe, 2004.
(4) Bolcatto Hipólito Guillermo, Luis Bonaparte: Un Forjador de Ideales, Ed. UNL-FCP, Santa Fe, 2004.
(5) Bolcatto Hipólito Guillermo, Luis Bonaparte: Un Forjador de Ideales, Ed. UNL-FCP, Santa Fe, 2004.
(6) Bolcatto Hipólito Guillermo, Luis Bonaparte: Un Forjador de Ideales, Ed. UNL-FCP, Santa Fe, 2004.
(7) Bolcatto Hipólito Guillermo, Luis Bonaparte: Un Forjador de Ideales, Ed. UNL-FCP, Santa Fe, 2004.
(8) Bonaparte Luis, Alrededor de un episodio, Santa Fe, 1930.
(9) En Memoria de la Actuación Política y Social de Don Luis Bonaparte, Imp. Citta, Santa Fe, 1935.
(10) En Memoria de la Actuación Política y Social de Don Luis Bonaparte, Imp. Citta, Santa Fe, 1935.

NOTA: En un minucioso trabajo investigativo, el Profesor Hipólito Guillermo BOLCATTO desarrolló in extenso la vida de Luis BONAPARTE: Un Forjador de Ideales, editado en el año 2004, en un emprendimiento editorial conjunto de la Universidad Nacional del Litoral y la Fundación Casa del Pueblo, con los auspicios de ambas Cámaras Legislativas de la Provincia de Santa Fe
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