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Archivo - Biografías

Bonaparte Luis David
Militante de
Santa Fe
CCE
13.010
Foto Nº
PS-0528-S
Día corrección
31-12-2008

Hijo de Luis (emigrado político, veterano en las lides del periodismo y fiel adherente al ideal socialista en el ocaso de su vida), y María Inés Zapata Hernández, nació en Paraná, el 29 de diciembre de 1892.

Cursó estudios en el Colegio Nacional de Santa Fe (1906-1910) y la Facultad de Derecho de la vieja Universidad Provincial de dicha ciudad, donde presidió el Centro de Estudiantes de Abogacía y en la que se recibió de Abogado y Doctor en Leyes en 1917, presentando una tesis que ya anticipaba su compromiso socialista: La responsabilidad de los patrones por los accidentes de trabajo.

Ni bien recibido “abrazó los ideales reivindicatorios de los oprimidos, siendo de los primeros socialistas de nuestro medio” (1), distinguiéndose por su ponderable firmeza en su actuación en todos los ámbitos. Un ejemplo de ello fue que, en el acto de jurar como abogado, cuando se exigía concurrir vestido de etiqueta, él lo hizo con traje de calle y prestó juramento solamente por la Patria.

Así, Luis David BONAPARTE, desde el 17 de septiembre de 1918, cuando el Centro Socialista de Santa Fe aceptó su ficha de afiliación, y con absoluto convencimiento, consideró la idea socialista como herramienta de orientación y emancipación ética y política.

El 21 de febrero de 1919 apareció La Idea (Ctda. Ricardone 58, Rosario) para “sostener los principios del PS bajo la dirección de Carlos MANACORDA y la Administración de Cristóbal Ricardo SOLARI, integrando el consejo de redacción Silvio FRANCESIO, Amílcar RAZZORI, Luis David BONAPARTE, y Oscar M. LÓPEZ. (2)

El 18 de agosto de 1919, fue electo integrante del Consejo Directivo de la UNL, por la Federación Universitaria. (3)

Se dedicó preferentemente, con la seriedad y la rectitud que lo caracterizaron siempre, a la enseñanza, ejerciendo la docencia secundaria y universitaria.

Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 26 de junio de 1920, fue designado Profesor titular de Derecho Internacional Privado en la Facutad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, cargo en el que fue cesanteado en 1946, y restituido en 1955.

A sólo diez años de la Reforma - que él apoyó entusiastamente -, sostuvo que “la democratización de la Universidad debe ser completa, la enseñanza práctica intensificada, y el espíritu de investigación en los alumnos, fomentado”, lamentándose que entonces, “los estudiantes de Derecho de Santa Fe, en general, estudian hoy menos que antes, y lo hacen sin el reposo y la serenidad necesarios”.

Para BONAPARTE, la Reforma había traído “consecuencias beneficiosas, que no sólo democratizó a nuestras Universidades, sino que además modernizó la enseñanza. Nuevos y más completos programas, nuevas asignaturas que estaban reclamando imperiosamente un lugar en los planes de estudio, nuevos métodos y nuevo espíritu en la enseñanza: todo eso trajo consigo la Reforma Universitaria.

Ha progresado, pues, nuestro mundo universitario, y así como el de hoy es mejor que el de ayer, el de mañana será superior al del presente. Hay que continuar perfeccionando sus resortes para bien de la cultura del país”. (4)

En aquella década del ´20, este académico socialista, pacifista a ultranza, ya denunciaba que la Liga de las Naciones, tal como está constituida, resulta en gran parte ineficaz. Debe ser necesariamente democratizada, para que desaparezcan los privilegios que se han reservado algunas potencias y reine entre todas la igualdad. Sus atribuciones y poder deben ser ampliados, para que su acción resulte eficiente en la prevención de los conflictos” (5) … once años después, se desató la segunda guerra mundial.

Miembro del Consejo Superior Universitario y Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, y a la vez, Vicerrector de la UNL, de la que fue expulsado y detenido durante una semana en la penitenciaría nacional por el gobierno militar de 1943, fue víctima de la intolerancia política del fascismo, y debió ejercer su cátedra en el Colegio Nacional de Rosario, por habérsele trasladado sin consulta previa, y como represalia y persecución a su militancia política, que no agradaba a las autoridades gobernantes: aquella “trayectoria fue interrumpida en 1945, cuando definió sin ambages su postura frente a la política universitaria derechista que se implantó por aquellos años, lo que le valió ser separado de la cátedra, detenido y procesado junto con eminentes universitarios: el Dr. Josué Gollán, el Ing. José Babini, y otros de pareja estatura moral. Años más tarde, y tras el derrocamiento del peronismo, el Dr. BONAPARTE fue reintegrado a su función profesoral, dictando a la vez la materia Obligaciones, aunque rechazando el decanato que le fue ofrecido por el claustro de profesores”. (6)

Con la humildad propia de los grandes, BONAPARTE reiteró su negativa a aceptar ser Decano, en el convencimiento que su actitud no podía “causar perjuicio a nuestra causa, en razón de que no existen los hombres indispensables. El elenco de profesores democráticos de la Facultad, cuenta con hombres más capaces que yo, y que podrían dedicar al cargo el tiempo de que carezco, pues mis labores habituales son pesadas y absorbentes. Uds. me conocen, y casi no tendría necesidad de decirles que mi acción y mi voto quedan desde ya comprometidos a favor de todo esfuerzo que se proponga restituir la Universidad a su quicio normal y legal”. (7)

La cátedra fue para él la plena dedicación, ejerciéndola con sólida preparación tanto en el profesorado de Historia Americana y de Geografía en el Colegio Nacional de Santa Fe, como luego en la Escuela Nacional de Comercio de Rosario (por aquel traslado), lo que le permitió actuar en forma descollante, mereciendo de sus alumnos y colegas el aprecio y el respeto por su dedicación y sabiduría.

Actuó brillantemente en las filas socialistas, siendo en diversas oportunidades candidato a los cargos electivos de gobernador, diputado nacional, diputado provincial y concejal, cargos de los cuales sabía lo difícil que era alcanzarlos, pero prestó su adhesión al Partido, aceptando todas las funciones que se le solicitaran, presentando siempre su perfil de militante que acompañó en todas las horas al Partido, al que quiso entrañablemente.

En 1961, BONAPARTE se retiró de la cátedra, “que ilustró con su sabiduría, con su talento y con su hombría de bien, una de las figuras más prestigiosas - acaso la más consecuente -, que pudo ofrecer, para avalar la UNL, el claustro mediterráneo de mayor relevancia en el juego de la actividad científica argentina.

“Su vida es una cátedra”, pudo decir alguna vez el poeta, y nunca como en este caso más justificada esa bella sentencia.

A su paso se hacía el silencio, se contestaba seriamente su saludo, se lo miraba como una encarnación de la justicia, como una expresión del derecho vivo. Solo cuando la tiranía quiso imponer groseramente sus prejuicios debió volverse airado, y allí se vio cómo se revolvían bajo la superficie austera las más altas y claras pasiones conductoras de la libertad”. (8)

En oportunidad de su jubilación y renuncia a los cargos de profesor titular de Derecho Internacional Privado y Derecho Civil ll (1955/61), las autoridades de la UNL se dirigieron a él, el 21 de abril del ´61, lamentando “su alejamiento de la cátedra universitaria, a la que prestigió con el ejemplo de una vida digna puesta en servicio de los mejores ideales democráticos y siguiendo una línea de conducta irreductible.

Sufrió, como muchos, la persecución de la dictadura en una época difícil para nuestras instituciones, cuando fueron avasallados todos los derechos por la prepotencia de aquélla, pero nada pudo doblegar a quienes, como Ud., mantuvieron incólume el ideal de libertad que habría de alumbrar nuevamente de la República, al desaparecer las causas que pretendieron anularla”. (9)

El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, y el Consejo Superior de la UNL lo declararon Profesor Honorario, y el Instituto de Derecho Civil realizó una sesión pública especial en su homenaje.

Luis David BONAPARTE se casó con María Consuelo BENEY (01-01-1901/06-10-1983), en Santa Fe, el 11 de marzo de 1922, unión de la que nacieron Luis Horacio (19-12-1922/08-03-1994), Rolando (10-08-1925), Julio Hernán (19-02-1927/23-04-2003), y Héctor Manuel (11-07-1930).

Falleció en Santa Fe el 1º de diciembre de 1973. La nota necrológica de El Litoral, expresó que “la austeridad como norma de conducta, la templanza como natural emanación de un envidiable equilibrio espiritual y una indeclinable fe en los principios filosófico-políticos del socialismo, signaron la existencia del Dr. Luis David BONAPARTE.

Publicista y estudioso, su ejemplar disciplina partidaria lo exaltó a la consideración de sus correligionarios, que en los momentos más difíciles lo hallaron siempre dispuesto a dar su nombre para las candidaturas a gobernador, legislador y concejal, sin oponer reparos de jerarquías, al punto que al salir electo como edil, presentó la renuncia por considerar que el que le seguía en orden de la lista se hallaba más capacitado para ocupar la banca en el Concejo Deliberante”. (10)

Al despedir sus restos, el destacado socialista Amador ALBERTO, manifestó que BONAPARTE “era un extraordinario valor intelectual y humano. Hombre de pensamiento claro, tenía convicciones firmes y generosos ideales. Y vivió, prácticamente, sus ideas y sus ideales, con acendrada firmeza, hasta el sacrificio, cuando lo creyó necesario.

Tuvo dos grandes pasiones: la docencia y la de vivir sus ideas en plenitud, y las vivió a conciencia, como si hubiese de morir al día siguiente”. (11)

Con el tiempo, su hijo menor, Héctor, escribiría una semblanza íntima de su padre, afirmando que “no era solamente partidario de las ideas socialistas. Él era socialista de cuerpo y alma. Vivía, pensaba, sentía y actuaba como socialista. Mi mamá compartía todo eso, pero no como un simple reflejo de mi padre. Ella le agregaba, por ejemplo, un componente feminista, compartido también por su esposo, pero que en ella brotaba de cada porción de su piel.

Papá era serio. Esto intimidaba un poco a algunos de sus alumnos del Colegio Nacional, y a mí como hijo. Tenía fama de que ponía las notas con el rigor matemático de los centésimos, cosa que llegó a parecerme un poco exagerada. Aquel rasgo no significaba que en familia no supiera reírse, bromear o usar la ironía.

Creo que la apariencia de mi familia paterna era la de una típica de clase media. Si había que guardar ciertas formas, era por respeto hacia los demás y para no chocar con ellos, tanto en el trato como en las actitudes y en la vestimenta. Pero mentalmente, y sobre todo moralmente, la atmósfera era crítica y heterodoxa respecto a muchas formalidades en boga.

Por ejemplo, veo ahora el hogar donde me crié, como el más anticapitalista que pueda imaginarse. Los dos siglos largos de vigencia de la “cultura” capitalista nos han marcado a todos de una manera notable. A tal punto que una gran proporción de los seres humanos estamos convencidos de que no existe otra manera de pensar y de actuar que la que estamos poniendo en práctica. O sea, que es “natural” que seamos competitivos, que queramos triunfar a costa de los otros, que estemos de parte de los poderosos, que consumamos de manera insaciable sin preocuparnos de consecuencias negativas para el futuro, etc.

En lenguaje popular, ‘hacé la tuya y los demás que revienten’. Eso no es rasgo ‘argentino’. Es mundial, y ha sido llevado hasta el límite por el neoliberalismo globalizador, asesino y destructor del ambiente. En mi casa no nacimos para ‘ganadores’. Fuimos buenos estudiantes y profesionales honestos, pero sobre todo, muy respetuosos de las personas y las ideas de los demás. Cuando chicos, no conocíamos la palabra ‘empatía’, pero aprendimos pronto que nuestros derechos son sagrados, tanto como los derechos de los demás.

Los cuatro hijos fuimos ‘socialistas’ de una manera ‘natural’, cada uno a su manera. Siendo adolescente, yo milité en la Juventud Socialista durante algo más de una década, hasta el cisma partidario de 1958. Aprendimos acerca de engrudos y pegatinas de carteles, de reparto de periódicos y volantes, de armar la modesta tribuna, de tirar bombas de estruendo, de salir con el camión sonoro al son de La Internacional e Hijo del Pueblo. Y también de terminar a la madrugada en alguna comisaría”. (12)

(1) El Litoral, Santa Fe, edición del 2 de diciembre de 1973.
(2) La Vanguardia, edición del 21 de febrero de 1919.
(3) La Vanguardia, edición del 19 de agosto de 1919.
(4) El Orden, Santa Fe, 13 de mayo de 1928.
(5) El Orden, Santa Fe, 13 de mayo de 1928.
(6) El Litoral, Santa Fe, edición del 2 de diciembre de 1973.
(7) Carta de BONAPARTE a los Dres. Domingo Buonocore y Eduardo B. Carlos, Santa Fe, 26 de febrero de 1945. Archivo de Nora Bonaparte.
(8) El Diario, Paraná, 6 de mayo de 1961.
(9) El Diario, Paraná, 6 de mayo de 1961.
(10) El Litoral, Santa Fe, 2 de diciembre de 1973.
(11) El Litoral, Santa Fe, 2 de diciembre de 1973.
(12) Relatos de Héctor Manuel BONAPARTE, hijo de Luis David BONAPARTE.

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