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Archivo - Biografías

Buratovich Jose
Militante de
Melincué, y Carmen
CCE
17.565
Foto Nº
PS-0939-S
Día corrección
31-12-2008

Fue uno de los tantos miles de croatas que emigraron a la Argentina a partir de 1870, principalmente desde la costa dálmata, en particular desde la franja que componen Split-Boka Kotorska (sur de Dalmacia), y sus respectivas islas (en especial Brac), viniendo de muy joven: “para no participar en una guerra fraticida que en su concepción no compartía; permaneció un tiempo escondido en un monte, donde se alimentó de raíces y tallos, para pronto, y trayendo como único “capital” una escopeta con la que supuestamente se hubiera defendido de haber sido descubierto como desertor, emigró a la Argentina como polizón”. (1)

Ya en Argentina, pronto se instaló como arrendatario en el sur de la provincia de Santa Fe, donde el 17 de marzo de 1907, fundó y presidió la Liga de Resistencia Agrícola* constituida en Chabás, elegido “por los 174 adherentes que forman el plantel de la institución agrícola. Todos los socios se hallan dispuestos a continuar firmes en la obra emprendida, a pesar de que tan pronto como las casas de negocios tuvieron conocimiento de la constitución de la Liga, suspendieron el crédito a algunos de los trabajadores más activos y conocidos. Sin embargo, esta actitud de los comerciantes, lejos de desalentarlos, parece ha dado más bríos a los socios de la Liga, multiplicándose en la propaganda”. (2)

*La de Chabás, es la primera Liga Agraria constituida en tierra santafesina. La segunda se constituyó en Pujato a mediados de julio de 1907, y la tercera en Firmat, el 22 de enero de 1911.

A los diez días de constituida la Liga, en La Vanguardia se publicó un telegrama firmado por BURATOVICH denunciando que “el tesorero de la sociedad fue llevado preso arbitrariamente por la autoridad local” (3), con lo cual, fiel a su estilo y cultura, la policía de entonces se mostró indubitablemente a favor del arbitrario poder constituido y la inhumana explotación de terratenientes contra arrendatarios. A los pocos días, una carta de BURATOVICH amplió la denuncia, afirmando “que la detención de Ervesti asumió los caracteres más brutales. En medio de una lluvia torrencial fue conducido a la comisaría. El comisario - un bárbaro - ordenó que lo pusieran en la barra, y después de largas horas de suplicio fue apaleado por los esbirros que obedecían las órdenes del comisario. Ervesti ha permanecido después, varios días incomunicado”. (4)

No obstante las persecuciones, “los trabajadores del campo parece que se han dado cuenta exacta de su situación y han comenzado por organizarse”, por lo que esta “primera liga de colonos que se ha fundado en Chabás con el propósito de combatir a los prestamistas que especulan sobre los frutos de las cosechas” (5), constituyó una destacable experiencia e indiscutible puntapié inicial y primer antecedente de la organización gremial agraria.

A los pocos años, BURATOVICH se casó en Buenos Aires con Lucrecia Bogdanich, unión de la que nacieron Ana, Juana, Emilia, José, Rosa, y Felipe. Siempre entregado como incansable batallador en defensa de los explotados arrendatarios, es el iniciador del movimiento agrario en Melincué, en el marco de los sucesos que concretaron El Grito de Alcorta, presidiendo en 1912 la Comisión de Huelga de la localidad, la que a su instancia otorgó la Presidencia Honoraria de la misma a Juan B. JUSTO, “determinación ésta que se le comunicó epistolarmente al talentoso dirigente político, fundador del PS (6), y “autor de la primera traducción que se hizo en nuestro país de El Capital de Carlos MARX”. (7)

En representación de Melincué, participó de las asambleas fundacionales de la Federación Agraria Argentina en agosto de ese año, trabando una fraterna amistad* con Francesco Netri, quien asumió el honor y la responsabilidad de ser padrino de una de las hijas de BURATOVICH.

* Su nieta María Emilia Calcagno de Ricart también nos referenció la estrecha amistad de BURATOVICH con Pedro Lino Funes, vicegobernador de Santa Fe que murió en el ejercicio de su función el 4 de noviembre de 1910, y con Nicolás Mihanovich, uno de los fundadores de la flota mercante argentina, contratado por el gobierno argentino para trasladar tropas y pertrechos bélicos por el Río Paraná durante la guerra contra el Paraguay. Se supone que ese nivel de relaciones lo logró a partir de su vasta cultura.

“En el movimiento sindical agrario, desde El Grito de Alcorta, hubo un determinado grupo de hombres de pelo en pecho, con gran vocación de lucha y de sacrificios. Hombres que se destacaron ampliamente, en especial, en las circunstancias donde se requería una acción activa y valiente” (8), y uno de ellos fue José BURATOVICH, que integró el Primer Consejo Directivo Central como vicepresidente, y fue el segundo Presidente de la Federación Agraria Argentina, cargo que ejerció brevemente entre el 31 de octubre y el 8 de diciembre de 1912, ante la separación de la misma de Antonio NOGUERA.

“Pese a que la dueña del campo que ocupaba en la zona de San Urbano se llevaba ‘la parte del león’, él (BURATOVICH) era un arrendatario de buen pasar – pues su trabajo era próspero por dedicarse de lleno a la cría de ganado porcino –, su espíritu se rebelaba ante las injusticias que soportaban los colonos que con los precarios elementos con que contaban, trabajaban la tierra de sol a sol y el fruto de los mismos se los llevaban los dueños de los campos, dejándoles sólo migajas para poder subsistir, siempre y cuando las cosechas hubieran sido abundantes. Ya desde 1910 venía trabajando ardorosamente como un auténtico líder, buscando la unificación de los colonos, y fue gestor de planteos que no fructificaron por la falta de esa unidad y la ignorancia – muchos eran iletrados – de quienes se veían atados a contratos leoninos.

El fracaso no lo amilanó y continuó adelante con esa noble pasión. Hablaba con los chacareros, los imbuía de sus derechos y de la necesidad de agruparse. No se preocupaba por las jornadas de intenso frío o de lacerante calor. Terminaba su tarea diaria, subía a su sulky, y recorría los polvorientos caminos visitando chacras y aconsejando luchar por sus legítimos derechos. En definitiva, todo fue fértil y culminó en las históricas jornadas que se dieron en llamar El Grito de Alcorta”. (9)

Así, José BURATOVICH  fue uno de los “que se jugaron su vida y su futuro poniéndose al frente del incipiente movimiento” (10) gremial agrario que daría vida a la Federación Agraria Argentina.

Efectivamente, en varias oportunidades “la vida de BURATOVICH corrió serio riesgo. La dueña del campo que arrendaba (en las cercanías de Carmen) había ordenado a dos de sus esbirros que se acercaran al dirigente y lo mataran. Ambos, de armas llevar, fueron dispuestos a darle muerte en uno de esos actos. Pero no sabían que también el dirigente iba armado, y cuando se acercaron, éste mostró su revólver y los disuadió. De inmediato los delincuentes pusieron pie en polvorosa y el crimen no se concretó por la valiente actitud de la señalada víctima”. (11)

“Pero su lucha iba a tener una respuesta terrible para su futuro. Se había atrevido a enfrentar a los poderosos terratenientes, y vendría la venganza. La dueña de los terrenos que arrendaba, la famosa condesa de Chateaubriand (María Elena Armstrong de Chateaubriand) – que tenía lindero a su predio un casco de estancia, que no habitaba pues vivía casi constantemente en París – decidió castigarlo por su osadía. Era una mujer poseedora de grandes extensiones – hasta la Laguna Melincué era suya –, y primeramente utilizó a peones de su confianza, que comenzaron a concurrir a las asambleas que presidió BURATOVICH, informando posteriormente a ‘madame’ sobre lo que allí ocurría. Fue entonces que ésta urdió un plan diabólico. ‘Compró’ a un abogado venal que de inmediato se hizo amigo del dirigente federado y, a los pocos meses, aprovechando esa oportunidad, lo invitó a dar un paseo por la zona de Paraná. Cuando volvieron encontró (BURATOVICH) los enseres y herramientas en medio del camino, los animales sueltos, y la tranquera con candado. Había sido desalojado”. (12)

“A partir de su desalojo, BURATOVICH no encontró patrón de campo que le arrendara. ‘Es un revolucionario’, decían las malas lenguas. ‘Es un socialista’, argumentaban otros conocedores de su pensamiento progresista. Con el dinero que le quedaba, compró una propiedad en Carmen, y desde entonces y hasta poco antes de su muerte, dedicóse a la tarea de contratista en diversas tareas atinentes al campo o en el arreglo de caminos, con unos pocos caballos que le quedaban. Nunca se sintió arrepentido por lo que había hecho, y siguió trabajando en las filas de la Federación Agraria Argentina. Era un hombre dotado moral e intelectualmente, y fue por eso que asumió responsabilidades en el seno de esa organización, en los momentos más difíciles de su consolidación. No obstante ello, hubo un acontecimiento que lo lastimó en grado sumo y siempre recordaba con tristeza: la muerte de su hijo José* (el querido ‘Pepe’), que a los 11 años, jugando en el patio, subió a un molino que allí había y al parecer resbaló, cayó violentamente sobre el piso y perdió la vida”. (13)

* En realidad, se llamaba Julián. El hecho ocurrió el 15 de enero de 1926.

“Esbelto, bien plantado, y poseedor de una personalidad exuberante, José BURATOVICH se destacaba en cuanta oportunidad intervenía con su sapiencia y modo de decir. Bien vestido y con un moño a modo de corbata que lo caracterizaba, parecía más un hombre de ciudad que un colono acostumbrado a las tareas de la tierra. A ello se unía su fervor por la Federación Agraria Argentina que lo tenía como su baluarte, y fue tanto su amor por ella que cuando nació su segunda hija trató de ponerle como nombres ‘Federación Agraria Argentina’” (14), pero las disposiciones del Registro Civil no se lo permitieron.

Su actuación presidiendo la FAA, si bien muy breve, fue “ajustada a las difíciles circunstancias que atravesaba la institución frente a la anarquía existente entre los principales dirigentes. Pero BURATOVICH tuvo una acción muy positiva, con la permanente y valiosa colaboración de Epifanio GUTIÉRREZ*. Como agricultor arrendatario sufrió una permanente persecución de los propietarios de la tierra y fue desalojado por ‘huelguista’. No obstante, se mantuvo firme”. (15)

* Fue también vicepresidente de la FAA acompañando al Presidente Esteban PIACENZA durante varios años.

Una carta de Esteban Picenza

Esteban PIACENZA* lo estimó mucho y mantuvo frecuente correspondencia con BURATOVICH. En una carta fechada el 4 de agosto de 1914, le dijo: “Digna de consideración es la conducta que observas en estos trances difíciles, y no puedo menos que felicitarte, si bien lo que tú haces es un deber de todo colono consciente, pues nuestra actitud debe ser enérgica y activa, evitando todo lo que puede ser riña entre compañeros. Aunque algunos de ellos – como ocurre allí y en otras partes – que sin darse cuenta de la magnitud de la necesaria obra emprendida, tórnanse místicos y sumisos ante el menor obstáculo, temiéndolo todo, temblando ante todo, como si nuestra causa fuera criminal, y temiendo sobre todo, quedar ‘sin tierra’, como si las canas que peinan, como si los achaques prematuros, como si la miseria que nos rodea, no les demostrara hasta más allá de la evidencia, que no es suficiente tener un pedazo de tierra arrendada, para tener el derecho siquiera a un pedazo de pan. Hace unos días recibí una carta de un compañero de San Urbano, donde me decía: ‘Vea amigo PIACENZA, lo que le ocurre a BURATOVICH, ¿qué le ha valido su lucha tenaz, y encontrarse al finalizar el contrato sin saber adónde ir, por no encontrar quien le quiera arrendar tierra’. Y bien: pocos días antes yo recibí una carta tuya en la que me pintabas la situación poco halagadora, pero ni una palabra de reproche a los compañeros ofuscados que tuvieron la debilidad de aceptar un nuevo contrato que anulaba todas las conquistas del año pasado, como consecuencia de nuestra huelga. Ni una palabra de amargura de tu parte ante el peligro de quedarte en la calle con tu familia por no tener quien quiera arrendarte un pedazo de tierra.

¡Muy bien! ¡Muy bien, BURATOVICH!; es así como se lucha; nada de reproches, nada de lamentos; fuertes y altivos, como es el deber de todo hombre de lucha por una causa justa”.

Después de muchas y atinadas consideraciones, terminó la misiva, diciéndole: “Así lo entiendes tú, así lo entiendo yo y otros hombres honrados, trabajadores y conscientes, dentro y fuera de nuestras filas; ni las estocadas de los terratenientes, ni el abandono de algunos inconscientes compañeros nos han de hacer abandonar la lucha”. (16)

* Esteban PIACENZA presidió la Federación Agraria Argentina durante 30 años - desde el 2 de noviembre de 1916, hasta el 13 de julio de 1945 -, y también militó en el PS, representando al Centro Socialista de la 9ª Sección de Rosario ante el XVIIº Congreso Nacional del PS celebrado en Avellaneda del 7 al 9 de julio de 1918, y al Centro Socialista de Alcorta, ante el XVIIIº Congreso Nacional del PS celebrado en San Nicolás entre el 9 y el 11 de noviembre de 1919. En 1919 integró la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina. En la década del ´20, tras la irrupción del fascismo en Italia, se alejó del PS.

El 5 de marzo de 1916, se realizó la reunión preparatoria con el objeto de constituir una Liga de Agricultores, de Carmen, constituyéndose una comisión provisional encargada de los trabajos preliminares, integrada por: José BURATOVICH, Oreste Ramacciotti, Camilo Carpinetta, Mariano Colombo, José Gasparoni, Pelayo Sternando, José Crespo, José Bonifacio, Miguel Calife, Pablo Abraham, y José Sader I (17); y el 11 de marzo, se produjo la constitución definitiva de la Sociedad Gremial Agrícola, de la que BURATOVICH fue su primer presidente, la que a los pocos días entró en acción, presentándose ante el Juez de Paz de Carmen, el 25 de marzo de 1916, donde se labró un acta por la que se dejó constancia que “comparecieron los señores José V. BURATOVICH, presidente; Camilo Carpinetta, secretario agricultor; y Humberto M. CAPPA, secretario oficial rentado, en representación de la Comisión Directiva de la Sociedad Gremial Agrícola de la Colonia Carmen, y por las facultades conferidas por la Asamblea General en sesión de hoy, expusieron: Que venían a entablar formal protesta contra la Señora María Elena Armstrong condesa de Chateaubriand, por haber inducido con engaños y falsas promesas a firmar papeles en blanco, pretendiendo distraerlos de la vinculación gremial a la que están adheridos, a los siguientes agricultores presentes en este acto: Luis Piuma, Luis Prósperi, José Lombardi, Hugo Cecchi, Domingo Rossini, José Gasparoni, y Ángel Galligani, a quienes dada la palabra, afirmaron la verdad de los hechos de referencia, y que el Señor Valentín …, empleado de la Condesa, acostumbra insultar con amenazas desdeñosas a los labradores en sus domicilios sin tener tales atribuciones …”, razón por la cual el Juez concluía tener “por interpuesta la protesta entablada contra la Condesa de Chateaubriand, a efecto de que se suspenda este régimen de conducta, contra quienes no dan causa para ello”. (18)

BURATOVICH falleció en Carmen, a los 78 años de edad, el 6 de diciembre de 1942: “el mismo día que nací yo; el destino quiso que en horas, él se fuera y yo llegara; recuerdo que mi abuela me hablaba de él; me decía que fue siempre muy serio, muy parco; que gustaba mucho de leer, y que tenía una biblioteca muy importante, con el grueso de los libros escritos en yugoslavo; que gustaba vestir bien, y que viajaba constantemente a Rosario, a reuniones agrarias y políticas; y que por entregarse tan pasionalmente a defender sus ideales de justicia y libertad, no sólo sufrió persecuciones, sino que habitualmente descuidó sus intereses para trabajar por lo demás”, nos relató su nieta. (19)

Y así escriben la historia los héroes civiles. Con desinterés sin igual se entregan a la militancia comunitaria para acelerar el proceso de desarrollo que emancipe inteligencias y eleve la calidad de vida de los trabajadores del músculo y del cerebro, aunque después de muertos sean ignorados por la historia oficial. Pero mientras haya ideales de justicia y libertad, habrá obreros de la humanidad que rescaten aquellas conductas heroicas, aunque más no sea para rendir tributo a su lucha y recargar de energías la voluntad de continuar en la palestra.

(1) Relato de María Emilia Calcagno de Ricart, Venado Tuerto, julio de 2006.
(2) La Vanguardia, edición del 23 de marzo de 1907.
(3) La Vanguardia, edición del 30 de marzo de 1907.
(4) La Vanguardia, edición del 3 de abril de 1907.
(5) La Vanguardia, edición del 31 de marzo de 1907.
(6) Grela Plácido, Las Hornallas: Colonia y pueblo de Chovet desde lo más remoto de su Historia, Ed. Surco, Rosario 1993.
(7) Grela Plácido, El Fortín: Orígenes fundacionales de la colonia y pueblo Bombal, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1989.
(8) Diecidúe Antonio, La Tierra, edición del 11 de agosto de 1977.
(9) La Tierra, edición del 17 de junio de 1993.
(10) La Tierra, edición del 17 de junio de 1993.
(11) La Tierra, edición del 17 de junio de 1993.
(12) La Tierra, edición del 17 de junio de 1993.
(13) La Tierra, edición del 17 de junio de 1993.
(14) La Tierra, edición del 17 de junio de 1993.
(15) Diecidúe Antonio, La Tierra, edición del 11 de agosto de 1977.
(16) Diecidúe Antonio, La Tierra, edición del 11 de agosto de 1977.
(17) La Vanguardia, edición del 8 de marzo de 1916.
(18) Original en poder de María Emilia Calcagno de Ricart. (19) Relato de María Emilia Calcagno de Ricart, Venado Tuerto, julio de 2006.

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