Hijo de los argentinos Juan Eugenio y Elena Hernández, Eduardo Juan Eugenio CHORT nació el 6 de mayo de 1922, en Rosario, donde cursó sus estudios primarios y secundarios, y se recibió de Profesor de Música y Dibujo, en 1947, en la Escuela Normal Juan María Gutiérrez, con un promedio general de 8,14.
El 15 de febrero de 1943 y apenas veinteañero, se afilió al PS, y junto a los compañeros y amigos Felipe ALDANA, Fulton Marcelo GOROSITO, Norberto CASTILLO, Mario DANNI, José B. TREVIÑO, y Rodolfo VINACUA, fundó el primer Teatro de Títeres de Rosario, Retablillo de Don Cristóbal, nombre que referencia la obra de García Lorca. En esa misma década del ´40, fue secretario general de la Juventud Socialista Mario Bravo, de Rosario.
Fue uno de los redactores de Acción Socialista, Órgano Juvenil del Partido de la Clase Trabajadora, aparecido en Rosario en enero de 1946.
En 1950 fue nombrado docente de la Escuela Nº 589 – luego fusionada con la Nº 6492 – de Villa Cañás, donde se radicó, y fue dejado cesante al poco tiempo por el régimen peronista, siendo reincorporado luego de su derrocamiento, como docente de la Escuela Nº 178. En 1956, fue nombrado Profesor de Educación Democrática en el Colegio Nacional Domingo F. Sarmiento, de Villa Cañás (cuyo friso de El Sembrador, que engalanó su ingreso, pintó Eduardo CHORT), y en el Juan B. Alberdi, de Venado Tuerto, donde por concurso accedió a la Rectoría, y bajo cuya dirección se construyó el nuevo edificio del mismo.
El 1º de septiembre del ´51, contrajo enlace con María Teresa MAZZONI – también docente, que había nacido en la Estación de Trenes de Villa Cañás, donde su abuelo materno ejercía la Jefatura de la misma – matrimonio del que naciera Guillermo Claudio Eduardo, el 8 de octubre del ´53.
En la década del ´50 refundó el Centro Socialista de Villa Cañás, y asumió la responsabilidad de representar al PS en distintas candidaturas a cargos electivos, entre ellas la de legislador provincial, además de representar a dicho Centro Socialista en distintos congresos partidarios, tanto a nivel provincial como nacional.
En su dilatada trayectoria, incursionó también en la literatura, editando el libro de cuentos Breves relatos sobre la vida y la muerte. (1)
Fue colaborador de El Orden, de Villa Cañás, con cuyo director, Roberto José Sales, mantuvo una fraterna amistad, siendo activo partícipe en la edición especial del semanario con motivo de haber sido aquélla declarada Ciudad (1987), gestión que en gran parte lo tuvo de actor.
En la citada edición especial, CHORT participó de varias notas y reportajes, pero en lo que podríamos llamar su trabajo de fondo, titulado El Cambio Inesperado, tras desarrollar la diferencia conceptual pero no legal entre el habitante de una Comuna y una Ciudad, describe dos postales, una del pasado y otra del futuro que proyecta, que lo dimensionan tanto en su calidad de escritor, como de analista y propulsor de ideas esencialmente demócratas y progresistas.
Al referirse a la Comuna de Villa Cañás que quedaba atrás, afirmó que “en este largo rascar las costras que cubren un pasado que abarca los espectros, que van desde la alegría incontenible, hasta la gran tragedia infrecuente, hemos realizado viajes muy sentidos y memorables. Viajes para el adentro y para el ayer. Ese que vive en la conmovedora evocación de una vida sencilla con una formación familiar que recuerda la austera e inapelable autoridad del padre, y la sufrida y añorada función de la madre. Época en que el apretón de manos sellaba una amistad para siempre, y que también servía como inviolable compromiso de sagrado cumplimiento de operaciones comerciales. Vida transcurrida entre labores agobiantes; la constante añoranza de la patria y las familias dejadas en Europa; fiestas humildes; reuniones con vecinos de características familiares, creando instituciones solidarias; careciendo en las épocas, de las cosas sin las cuales hoy no se concibe la vida, como la aparición del hielo – por citar un ejemplo –, que fue un acontecimiento extraordinario. Esa época de plaza alambrada, con eucaliptus y molinillos esquineros; de las luces a carburo con su farolero solícito, y la ausencia de escuelas con prestigiosos maestros. De las coloridas y esperadas romerías; de la música simple y tierna, oída en el “Victoria”; de los carnavales que dejaban pintorescas montañas de serpentinas; de las carreras de sortijas alrededor de la plaza. Ese mundo que busca anhelosamente el que viene porque se fue en busca de otros horizontes, y que es atesorado recuerdo en horas de mansa recordación para los que se quedaron … Ese mundo ya no existe. Ese tiempo – por la simplicidad casi mágica de su planteo – ya está muerto”. (2)
Y al vislumbrar el futuro que se iniciaba con la flamante Ciudad de Villa Cañás, pretendió que ella debía “comenzar a caminar con otras miras y otras estrategias. La participación deberá, fundamentalmente, ser social y política. De ella y de sus ejercitadores, los Partidos Políticos, deberán salir los hombres y mujeres que ejerzan en el futuro los cargos de Intendente Municipal, Concejales e integrantes de la función Judicial. Creemos desde el punto de vista de la educación de la ciudadanía, en el valor que tendrá la administración futura con el desempeño del Concejo Deliberante, y por ende en el de los señores y señoras concejales que lo integren y que como tales legislen para toda la ciudad. No deberá tener cabida la mendacidad ni el procedimiento ramplón. La misma ciudad deberá ser la custodia de que se nivele hacia arriba y nunca hacia abajo. Deberá escuchar, analizar y decidir sobre los planteos, y abandonar la queja solitaria e intrascendente, por la participación cambiante y decisiva. El concejal futuro, no deberá suponer que ocupará una banca para proponerse suculentos sueldos y planearse una vida de regocijo frente a la necesidad de la población. La templanza y la austeridad deberán guiar su cometido porque solamente así le asestará un golpe definitivo a la intrascendencia y a la humillación de ofrecer aspirinas para curar el cáncer de la mediocridad. Es necesario. Es indispensable el gran cambio”. (3)
Así, para este Maestro de escuela y de vida, jerarquizar la Comuna declarándola Ciudad imponía un salto cualitativo en la calidad de la democracia y en el grado de conciencia participativa del pueblo.
Falleció antes de transcurridos los dos años del acontecimiento: el 5 de marzo del ´89. La Comunidad Educativa de la Escuela Nacional Normal Domingo F. Sarmiento, suscribió sus condolencias a la familia, resaltando que “el recuerdo de este Maestro permanecerá indeleble en los patios y en las aulas, en todo momento, y al renovarse cada mañana el mensaje que nos brinda ese arquetipo “que pasó sembrando”, cada fruto de esa siembra continuará su obra, una obra que será perdurable en el tiempo”. (4)
En la inhumación de sus restos, Ivo Sarjanovich, por el Club de los Abuelos del cual CHORT fue secretario, expresó que “muchas virtudes adornaban su persona … . Nosotros rescatamos su condición de amigo y consejero, en quien encontramos siempre la mano tendida y el sereno análisis a nuestras iniciativas”. (5)
Tras las sentidas y emotivas palabras de la luego concejala María Meya Rovea, quien lo hizo en representación de los ex alumnos del Colegio Nacional Domingo F. Sarmiento, habló Carlos GASTÓN en representación del Centro Socialista local, para quien CHORT fue “uno de los últimos representantes de varias generaciones que entregaron su talento, valentía y abnegación: toda una larga vida al servicio de la docencia y de la democracia. Por eso nada mejor para esta oportunidad que repetir las palabras que en una ocasión similar a esta dijera Juan Antonio SOLARI al despedir los restos de Nicolás REPETTO: “No venimos a llorar una muerte sino a glorificar una vida. Una vida plena y fecunda como pocas cumplida hasta los últimos instantes con la dignidad de los verdaderos maestros”.
Tras señalar que CHORT “desarrolló una tarea inclaudicable en defensa de la libertad y de sus ideales socialistas”, GASTÓN destacó que fue un “orador elocuente y cautivante, que dejó a través de la difusión de los ideales socialistas un camino que hoy recorremos un grupo de jóvenes convencidos de que es posible construir un mundo mejor y en paz”. (6)
Por el PS-Santa Fe, asumió la responsabilidad de despedir al amigo, luchador y compañero, Domingo ROMERO, de Venado Tuerto, quien tras destacar que CHORT “fue profundamente humano, y hubiera podido decir, como el poeta, ‘que no estaba hecho de piedra ni de bronce, sino de hombre’. Era serio, severo y honrado, y como carecía del don de la mentira amable, esas virtudes dieron pié al mito del hombre duro y puritano que no fue”, afirmó que “practicaba una moral reflexiva, socrática, y toda su vida estuvo consagrada al servicio de lo que consideraba su deber. Puso su rigurosa formación intelectual al servicio de sus ideales, sin alardes ni vanidad. En el cumplimiento de sus responsabilidades ganó el respeto y el afecto unánime por su hombría de bien, su calidad humana y sus notables méritos intelectuales … . Era de la generación de socialistas que jamás creyeron que el socialismo consistía en nacionalizar la pobreza o la miseria”. (7)
Finalmente, en su nota necrológica, su entrañable amigo Roberto J. Sales, admitiendo lo difícil que le resultaba hilvanar ideas ante el impacto emocional de la partida de CHORT, expresó en El Orden: “¿Cómo olvidar las charlas con análisis profundos de acontecimientos políticos nacionales o internacionales, que algunas veces terminaban en ‘enojosas’ confrontaciones de ideas? … ¿Cómo olvidar a ‘Don Cristóbal’ y sus títeres? … Los asados de la ‘Carpintería de Vie’ …, en los que también intentábamos mejorar el mundo … . Las funciones de teatro vocacional en la que la magia de sus pinceles cambiaban la escenografía como por encanto … . Las reuniones en las que todos terminábamos cantando: ‘Sola, sola, sola se queda Fonseca … triste y llorosa queda la Universidad … ááh …!!!’. Cómo no recordar al político socialista que llevaba grabado a fuego en su integridad de hombre de bien … . Cómo ignorar al escritor, poeta y literato, y no rescatar también al maestro y profesor, actividades que abrazó con vocación sarmientina y a las que brindó lo mejor de su vida, sembrando ideas en varias generaciones de jóvenes de nuestra ciudad … . Y rescato para mí al periodista, corresponsal de La Nación desde hace muchos años, y columnista del diario La Capital, de Rosario, en cuyo suplemento dominical sus artículos ocuparon muchas veces espacios privilegiados …
Circunstancial colaborador de El Orden, tuvimos el honor de publicar algunos artículos sobre sus puntos de vista sobre las reformas que debería introducirse el sistema educacional en nuestro país. Su última co-participación con nuestro semanario fue en ocasión de la Edición Especial en adhesión a la declaración de Villa Cañás Ciudad (julio de 1987)”. (8)
Así fue Eduardo CHORT: “ejemplo de conducta civil”, como simple y categóricamente nos lo definiera Roberto J. Sales.
(1) Imp. El Orden, Villa Cañás, 1980.
(2) El Orden, Villa Cañás, edición del 29 de agosto de 1987.
(3) El Orden, Villa Cañás, edición del 29 de agosto de 1987.
(4) El Orden, Villa Cañás, edición del 11 de marzo de 1989.
(5) El Orden, Villa Cañás, edición del 11 de marzo de 1989.
(6) El Orden, Villa Cañás, edición del 11 de marzo de 1989.
(7) El Orden, Villa Cañás, edición del 11 de marzo de 1989.
(8) El Orden, Villa Cañás, edición del 11 de marzo de 1989.
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