Hijo de Juan y de Rosalía Solsona, nació en Linton, Lérida (España), el 1º de enero de 1900, y en 1906 su familia arribó al país, radicándose rápidamente en Firmat.
A los 20 años de edad, integró la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Juan B. Alberdi, anexa al Centro Socialista local, de la que participó hasta 1940.
El 6 de febrero de 1921, se constituyó en Firmat la Federación Obrera local, entre cuyos fundadores se encontraron Javier RODRÍGUEZ NAVAS y Julio BARROSO (Sindicato de Oficios Varios), Ángel FAELIS (Ferroviario), y Domingo CHURRIGUERA (Constructores y Herreros), encomendándoseles a RODRÍGUEZ NAVAS y CHURRIGUERA la confección de la Carta Orgánica, y designando a RODRÍGUEZ NAVAS y CHURRIGUERA secretario general y secretario de actas, respectivamente, de la novel organización. (1)
Fue administrador del periódico Humanidad Nueva, vocero del Centro Socialista que dirigió Javier RODRÍGUEZ NAVAS, desde enero del ´22 hasta el invierno del ´24, en el que se destacó escribiendo artículos de clara concepción socialista y pacifista.
En agosto del ´22, participó de la asamblea de simpatizantes con la idea de constituir una Cooperativa de Pan, e integró la Comisión encargada de redactar los Estatutos y recabar más información para la constitución definitiva de la Cooperativa.
El 9 de noviembre de 1923 contrajo enlace con María Ferrero, unión de la que nacieron Nelson, Tiberio (fallecido a los 22 años de edad cuando era Secretario General del Centro Socialista Esteban Echeverría, de Casilda, y despuntaba como un inteligente orador socialista), Rogelio, y Hevar.
En 1924 fue uno de los fundadores de la Sociedad Empleados de Comercio, de efímera existencia, y en el ´27, integró la Comisión Directiva de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos.
Incorruptible militante de las ideas socialistas, sereno y reflexivo en sus apreciaciones y su conducta, en distintas oportunidades asumió la responsabilidad de candidaturas del PS, representando a su Centro en distintos Congresos.
A inicios de la década del ´30 se radicó circunstancialmente en Rosario, donde el 15 de octubre del ´32 apareció El Socialista, semanario órgano oficial de la Federación Socialista Santafesina, cuya dirección ejerció Ceferino CAMPOS; su administración Domingo CHURRIGUERA; como colaboradores especiales participaron Narciso A. GNOATTO, José y Emilio ROSSI, Amadeo BIGNAMI, Zenón CABRAL, Humberto COSTA BAMBOLLINI, y José Manuel FERNÁNDEZ; mientras que el equipo de redactores lo integraron Isidro OLIVER, en información general; Francisco BODETTO, en acción municipal; Aristóbulo MARTÍNEZ, en política provincial; Velmiro AYALA GAUNA, en literatura y arte; Antonio BARBEITO, en cooperativismo; Santiago BLANCHETTI, en movimiento gremial; Héctor GASPAR, en movimiento juvenil socialista y universitarias; y Alejandro GÓMEZ, en cultura e instrucción pública. (2)
Al año siguiente, al constituir la Junta de los Centros Socialistas de Rosario, CHURRIGUERA ejerció la tesorería de la misma. (3)
En 1933, CHURRIGUERA ocupó reiteradamente la tribuna socialista en la intensa campaña organizada por el PS para combatir la penetración fascista, y además representó a Rosario ante el IIº Congreso Provincial Ordinario de la Federación de Empleados de Comercio, realizado en la ciudad de Santa Fe el 26 de noviembre de 1933. (4)
Reinstalado en Firmat, y ante el estallido de la guerra civil española, fue uno de los fundadores de la Sociedad Amigos de España Republicana, fundando en el ´37 la Unión de Trabajadores de Firmat, “primera entidad gremial reconocida de acuerdo a lo establecido por la Ley 2426” en el Dpto. Gral. López, desde la cual contribuyó a constituir la Federación Santafesina del Trabajo, cuyo primer directorio integró, en representación de los trabajadores firmatenses.
Siendo un trabajador responsable y muy buen tornero, pronto progresó en forma destacada, y ante la invención de un molino a viento, en junio del ´40 debió radicarse junto a su familia en la ciudad de Casilda, donde “ha encontrado el apoyo material que necesitaba para dar cuerpo a un invento que ha de alcanzar a destacarse muy pronto”. (5)
Al año siguiente, El Correo de Firmat, titulando: Churriguera ha patentado un molino de su invención, afirmó que “hace ya algún tiempo hicimos mención del propósito que había impuesto el amigo Domingo CHURRIGUERA de inventar un molino a viento ultramoderno, económico, fuerte y de gran producción.
Obrero consciente, de carácter y voluntad férreos, excelente mecánico, estudioso, se entregó de lleno a planear la realización de su idea. Tras no pocos sacrificios y desvelos logró plantar en su casa una de esas máquinas, de rara estructura por su construcción grotesca. Poco a poco fue perfeccionándola, y cuando comprobó el resultado anhelado, buscó el apoyo pecuniario para la empresa que vislumbraba brillante para su porvenir cercano, pues no contaba con otro capital que su inteligencia y deseos de trabajar.
Aquí (en Firmat) le faltó ese apoyo. Los que tienen miles y miles de pesos en caja de ahorros no tuvieron suficiente alcance para comprender lo que significaría, hasta para sus propios intereses, entrar en esa nueva industria.
CHURRIGUERA se fue a Casilda; allí encontró hombres comprensivos que lo ayudaron. Trabajó tesoneramente, y ya completamente perfeccionado su invento, acaba de patentarlo y comenzará su venta, pues tiene construida una serie importante”. (6)
En Casilda, como militante de la vida que era, continuó participando en el Centro Socialista local, actuando también activamente en la Unión Obrera Regional del Dpto. Caseros, órgano de la Federación Santafesina del Trabajo.
Perseguido – como tantos socialistas – en épocas del peronismo, padeció manifestaciones orquestadas por el gobierno que, muy al “estilo” de la época, hasta llegaron a corear muy temerariamente: “si quiere que Perón lo quiera, mate un hijo de CHURRIGUERA”. (7)
Continuó su desarrollo laboral y empresarial constituyendo una sociedad industrial para fabricar molinos a viento y balanzas de mostrador, anexando luego la fabricación de básculas, bretes pesadores, prensas hidráulicas y distintas máquinas agrícolas.
A raíz del incendio de la fábrica en los primeros años de la década del ´60, comenzó a gestar la idea de la constitución del Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Así, el día 18 de febrero de 1964 presidió la Comisión Provisoria Pro Fundación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Casilda, siendo el presidente de la primera Comisión Directiva de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Casilda fundada el 28 de junio de 1964.
Su nuera María Elena COVELLI, con sentida emoción nos relató que ingresó “a la familia CHURRIGUERA, allá por el año 1955, al contraer matrimonio con Hevar, y desde aquel preciso momento quedé cautivada y asombrada por la personalidad tan afectuosa, apasionada y desbordante que irradiaba Don Domingo.
Ese gran hombre era poseedor de una mente muy preclara, brillante y creativa; tenía una férrea voluntad y altos ideales, cualidades éstas que jalonaron toda su vida y su accionar, tanto en el ámbito del trabajo, como en lo político-social y en la familia, a la que amaba entrañablemente y forjó junto a su compañera, abnegada y fiel mujer ‘Nona María’.
Fue así que se convirtió en el paradigma de nuestra vida y de nuestra propia familia, y bajo su amor y su amparo crecimos.
Ahora, a treinta y siete años de su partida, evoco y recuerdo el temple con el que bregó toda su vida, por la libertad, la educación, y la igualdad de derechos entre los hombres, y en fin ... no puede dejar de aletear mi corazón y asomar una lágrima ... por eso le agradezco me permita homenajear a ese gran hombre y extraordinario ser humano que fuera mi suegro-padre: el ‘Nono Domingo’ para su familia y el respetado y apreciado Don Domingo CHURRIGUERA para todos”. (8)
CHURRIGUERA falleció en Casilda, el 4 de febrero de 1967, y La Voz del Pueblo destacó en su nota necrológica, su “vida útil, consagrada al quehacer constructivo de la comunidad y siempre dispuesta al cumplimiento de sagrados ideales.
Desde su radicación en Casilda, su personalidad adquirió singular relevancia. Venía de Firmat y Rosario, donde participara en pro del movimiento cooperativista y en instituciones gremiales y sociales, como, asimismo, actuara en la industria con un tesón y una fe que le habían permitido independizarse, para sumar sus desvelos y sacrificios.
Merced a sus conocimientos y a su seriedad comercial, pronto comenzaron a allanarse las dificultades y, acompañado por sus hijos, logró que la sociedad alcanzara prestigios nacionales. Su temple y su desbordante entusiasmo, le permitieron sobrellevar las penosas e ingratas consecuencias de un incendio que en 1963 derrumbara el capital material que consiguiera, pero las llamas tonificaron su voluntad y al poco tiempo, tuvo la satisfacción de ver el preciado fruto: el moderno edificio que está en Ruta Nacional 33.
De ideales liberales, desde joven militó en el PS. Se caracterizó como un ciudadano amante de la libertad y fiel defensor de la democracia. Apasionado y terminante en sus juicios y pronunciamientos, ocupó diversos cargos en la Comisión partidaria y aceptó, no por aspiraciones particulares, sino como imperativo de un deber, ser postulado como candidato capaz de responder a las pretensiones populares.
Tal vez porque en sus venas corría el insobornable e imbatible espíritu español, es que se compenetró y se consustanció del derecho a la conquista de la cultura, de servir con amplitud y de dar de sí todo lo posible por esta tierra bendita. En nuestra ciudad, se destacó en la Comisión Vecinal que dotara a la calle Yrigoyen del alumbrado a gas de mercurio, y últimamente, por su impulso surgió la Asociación de Bomberos Voluntarios, de la que se desempeñara como Presidente de la Comisión Provisoria y posteriormente de la Oficial, siendo el primer titular; luego fue designado Síndico. Por ello, en el sepelio de sus restos, el Sr. Agustín Santiago, en nombre de la Asociación de Bomberos Voluntarios, habló para resaltar estas virtudes y las que poseía como amigo sincero, dándole el adiós emocionado de todas las personas que estaban unidas a él, por lazos afectivos. En su improvisación agregó que la Comisión Directiva actual quería hacer conocer que en homenaje, había resuelto, en reunión extraordinaria, dar el nombre y apellido de Domingo CHURRIGUERA, a la unidad principal: la auto-bomba”. (9)
Por su parte, El Correo de Firmat lo valoró como “gran idealista, activo y diligente colaborador en toda obra de bien social y cultural. A fuerza de tesón logró hacerse de un buen pasar, sin dejar por ello de ser el hombre entusiasta y de iniciativa de los años mozos, conquistando el respeto y el afecto de cuantos le trataron y tuvieron el calor de su amistad”. (10)
Al cumplirse el quinto aniversario de su muerte, la Asociación de Bomberos Voluntarios de Casilda homenajea a su fundador, destacándose que “durante el transcurso de estos años cumpliéronse muchas de sus realizaciones, las que se encuentran expuestas como objetivos primordiales en los Estatutos de la Institución, que fueran redactados por su puño y letra, como por ejemplo, el edificio propio para el Cuartel de Bomberos y poseer Modernas Autobombas y elementos para combatir eficazmente los incendios. Todo logrado, fruto de esos altos ideales que legó, por el esfuerzo de los hombres y compañeros que le continuaron, y la ayuda del pueblo de Casilda y poblaciones circunvecinas.
En su homenaje, la Comisión Directiva descubrirá una placa donada por el Sr. Gonzalo Ezcurra y Sra., en la que se encuentra grabado su nombre y el de todos los que lo acompañaron en la fundación de la Asociación”. (11)
(1) La Vanguardia, ediciones del 9 y 26 de febrero de 1921.
(2) La Vanguardia, edición del 6 de octubre de 1932.
(3) La Vanguardia, edición del 9 de abril de 1933.
(4) La Vanguardia, edición del 30 de noviembre de 1933.
(5) El Correo de Firmat, edición del 09 de julio de 1940.
(6) El Correo de Firmat, edición del 04 de febrero de 1941.
(7) Relatos de María Elena Covelli, Rosario, febrero de 2004.
(8) Relatos de María Elena Covelli, Rosario, febrero de 2004.
(9) La Voz del Pueblo, edición del 25 de febrero de 1967.
(10) El Correo de Firmat, edición del 16 de febrero de 1967.
(11) La Voz del Pueblo, edición del 29 de enero de 1972.
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