Hijo de Fernando y de Vicenta Riera y Riera, nació el 17 de enero de 1883, en Sama de Langreo, Asturias (España), arribando a la Argentina en 1904, para radicarse en San Martín (Buenos Aires), donde en 1910 se casó con María Russo, matrimonio del que nacieron diez hijos: Fernando José, Elena Ethelvina, María Ernestina, Vicenta Rosa, Juanita Clara, Florentino Segundo, Francisco Manuel, Octavio, Norma Nelly, y Olga Décima.
En San Martín ingresó al ferrocarril como maquinista, donde fue “fundador y primer presidente de esa Sección, y uno de los propulsores de la gran obra que en sí representa la Escuela Técnica de La Fraternidad” (1), en la que se enseña a conducir locomotoras, iniciativa ésta que reiteró en Venado Tuerto, donde se afincó en 1918 (el año de la gran nevada en la Pampa Húmeda), para ser el fundador, ferviente propulsor y primer Director de la Escuela Técnica Carlos Gallini, y presidir La Fraternidad durante muchos años, a la que representó en distintos congresos y asambleas nacionales.
“Llegó a Venado Tuerto lleno de dinamismo y un vasto conocimiento de orden técnicos y prácticos en el desempeño de la profesión de maquinista, como asimismo en el orden sindical. Y con una elevada dosis de emprendedor poco común entre los compañeros, se dio a la tarea de esparcir sus ideales y de materializar sus pensamientos, y de esta manera, con voluntad férrea, trabajó denodadamente para el engrandecimiento de nuestra causa común”. (2)
Fue tanta su vocación docente para elevar el conocimiento de sus compañeros de trabajo, y a través de la capacitación, aumentar sus posibilidades de desarrollo tanto espiritual como material, que “en el principio de la fundación de la Escuela Técnica, cuando se carecía de los elementos y aparatos de enseñanza, el amigo FUEYO, en sus horas de descanso y en su domicilio particular, enseñaba a los compañeros sus vastos conocimientos de las distintas distribuciones de vapor y el funcionamiento de los múltiples accesorios de las Locomotoras, pues deseaba vehementemente y de todo corazón, que sus compañeros llegasen a la meta de la carrera emprendida”. (3)
Disciplinado y de acabado carácter pacifista y fraterno, fue ejemplo de prenda de paz tanto en el gremio como en el Partido: “Llamaba a la reflexión y a la disciplina de acuerdo a nuestros Estatutos Sociales, pero fuera del local social, de inmediato tendía la mano al compañero con el que instantes antes se había trabado en un acalorado debate, no guardando odio ni rencor para ninguno de los compañeros por discrepancias habidas en el orden social”. (4)
Fue fundador de la Sociedad de Piezas, y de la Sociedad de Socorros Mutuos del Personal Ferroviario, y en 1920, fue uno de los socialistas que, junto a José EYRAS y Pedro RODRIGUEZ, participó de la fundación de la Biblioteca Ferroviaria, posteriormente y hasta nuestros días, Biblioteca Popular Florentino Ameghino, habiendo ejercido la presidencia de la misma en 1922, y 1924/27, motivo por el cual, en el 85º aniversario de la misma, se entregó un presente a sus hijas que, con la imagen de un libro abierto y una locomotora de frente en lo que sería su lomo interno, tiene estampado: “A quienes sobre las luces y las sombras ayudaron a sostener estas puertas abiertas en la certeza inquebrantable de que en los libros y en el crecimiento intelectual radica toda la fuerza liberadora”.
Representó al Sindicato de Tracción en el Iº Congreso Mixto de la Confraternidad Ferroviaria (Tracción (La Fraternidad), Tráfico y Talleres), iniciado en Buenos Aires el 2 de octubre de 1922, que selló la Unión Ferroviaria. (5)
Falleció en Venado Tuerto, el 28 de agosto de 1943.
En el paso del cortejo mortuorio a la necrópolis por la Escuela Técnica, despidieron sus restos el secretario de la Seccional, J. N. Facciola, y Juan B. AMBROSSIS, en representación de la Escuela Técnica, “quienes pusieron de relieve las brillantes dotes de que era poseedor el querido socio desaparecido”. (6)
Ya en el cementerio local, le ofreció el último adiós en nombre de los jubilados de la Sección, Arturo LOSÓN, quien expresó que “FUEYO era un aplomado consejero y poseía un profundo conocimiento de los problemas de la organización, motivo por el cual su palabra fue siempre muy tenida en cuenta al resolverse los problemas que se presentaban; era, además, poseedor de un carácter afable y un corazón noble, habiendo sabido granjearse las simpatías de todos los que lo trataron”. (7)
En nombre de La Fraternidad, habló Eugenio Bigliazzi, quien hizo la biografía del extinto, destacando las obras realizadas por FUEYO. Dijo entre otras cosas, que desempeñó las más elevadas misiones con “honestidad y corrección”, destacando luego su “labor desempeñada frente a la Escuela Técnica”, señalando que “la mayoría de los que hoy tenemos el Certificado de Idoneidad en esta Seccional, se lo debemos a FUEYO, ya que mediante su probada capacidad y constancia nos enseñó, haciéndonos asimilar el difícil funcionamiento y manejo de las distintas piezas que componen la locomotora”. (8)
Finalmente, también se hicieron presentes sus compañeros de la Unión Ferroviaria, a través de las palabras de su compañero socialista Julio Humberto MOLINA.
(1) La Fraternidad, Nº 801, 20 de octubre de 1944.
(2) Discurso de Eugenio Bigliazzi, Venado Tuerto, agosto, 1943.
(3) Discurso de Eugenio Bigliazzi, Venado Tuerto, agosto, 1943.
(4) Discurso de Eugenio Bigliazzi, Venado Tuerto, agosto, 1943.
(5) La Vanguardia, edición del 3 de octubre de 1922.
(6) La Fraternidad, Nº 778, 5 de noviembre de 1943.
(7) La Fraternidad, Nº 778, 5 de noviembre de 1943.
(8) La Fraternidad, Nº 778, 5 de noviembre de 1943.
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