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Archivo - Biografías

Gabetta Alberto
Militante de
Rosario
CCE
16.781
Foto Nº
PS-0146-S
Día corrección
31-12-2008

Hijo del italiano Alberto Gabetta, cocinero de barco que falleció en la década del ´20 en un accidente en ultramar, y de Josefa Cena, nació en La Laguna (Córdoba), el 1º de agosto de 1915, siendo el menor de tres hermanos.

Sólo pudo concurrir a la escuela hasta el tercer grado: “Su escuela fue la escuela de la vida, ya que ante la muerte del padre, de niño tuvo que salir a trabajar”. (1)

Adolescente aún, adhirió a las ideas socialistas: “Mis padres eran de ideas socialistas, y mi hermano mayor empezó a trabajar en la Imprenta Ideas, de Campana, allá por la década del ´20, y cuyo periódico* dirigía Manuel Valentín BESASSO, un luchador formidable. Esto fue conformando en mí una mentalidad de la cual me alegro mucho, pues facilitó no solo mi formación política, sino también cultural, ya que los socialistas creaban Centros con mucho sacrificio, pero siempre con una Biblioteca. Mi militancia en el Partido, como la de tantos otros, se basaba en trabajar como enanos para pegar carteles, hablar en las tribunas políticas, ir a los sindicatos”. (2)

* Se refiere al periódico Ideas, que apareció en Campana el 1º de junio de 1914, como órgano de prensa del Centro Socialista, editado por Patricio CRUZ, Manuel BESASSO, DEL GRECO y otros, y que aún hoy (2008) continúa apareciendo, bajo la dirección de Juan José FERRARI, y como vocero del Centro Socialista Manuel BESASSO.

Se trasladó luego a Rosario, donde contrajo enlace con Lucía De Nicola, unión de la que nacieron Carlos Alberto (1944), Néstor Hugo (1946), y Gustavo Gabriel (1951), y en segundas nupcias, con María Cristina Lucero, el 5 de octubre de 1970, unión de la que nació Alejandro Alberto, el 26 de mayo del ´61.

En la década del ´30, integró la Unión de Linotipistas y Afines: “Vista la desorganización del gremio gráfico en general, los linotipistas, que estábamos organizados, nos dimos cuenta de que teníamos la obligación social de hacer esfuerzos para que los obreros gráficos volvieran a tener un sindicato que los nucleara y que defendiera sus intereses. Eso se concreta y cristaliza en el año 1940, con la fundación de la Federación Gráfica Rosarina, y además contamos con el aporte valioso de compañeros de la Capital Federal que estaban por constituir, a su vez, la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta (3). En su momento, ambas organizaciones gremiales fueron presididas por GABETTA. Como linotipista, se desempeñó en los recordados diarios Tribuna y Crónica en la década del 40.

Tras la Revolución Libertadora, en 1955 apareció Tiempo, órgano oficial de la Federación Socialista Santafesina, cuyo director fue GABETTA.

Además de operar una agencia de publicidad, en su intensa actividad periodística, escribió para los diarios Crónica y Rosario, de Rosario, y fue fundador y director de Para Vos, que apareció en agosto del ´83, y de la que se editaron 50 números, hasta diciembre del ´86, en cuyo primer editorial, se afirmó que “para algunos, la nuestra es una tentativa suicida (en Rosario, dicen, mueren todas las revistas locales); para otros, una quijotada; para muchos, una necesidad ciudadana, y para nosotros, una vocación que quiere manifestarse en la concreción de una tarea periodística que tiene, en la segunda ciudad de la República, su razón de ser.

A fuerza de ser sinceros, diremos que Para Vos estará totalmente ajena a pretendidos pujos intelectualizantes, como así también a engañosas chafalonerías populacheras. Decimos no, de entrada, a estúpidas superficialidades elitistas y a demagógicas adulonerías. Nuestro lenguaje será claro, sencillo, cordial y ameno, porque será un lenguaje popular en serio, sin ataduras a intereses creados de ningún tipo y con profundo amor por la verdad, esta verdad que, esgrimida sin agresividades inútiles, estará puesta al servicio de la ciudad, sin exclusiones de ninguna naturaleza, salvo para la pavada, la mentira o la venalidad periodística.

Y de entrada no más, también, saludamos a todas las familias de Rosario, a quienes brindamos esta publicación con sincero cariño y deseando que, realmente, le sea útil. Escrita, dirigida, promocionada, editada, diagramada e impresa por rosarinos, se va a preocupar por los problemas de la ciudad; de sus anhelos, frustraciones, éxitos; de sus hombres y mujeres; de sus artistas, científicos, trabajadores, empresarios, etc. En suma y síntesis, queremos realizar una publicación que, penetrando en todos los hogares, sea fiel expresión de lo que en ella ocurra y suceda. Y lo haremos con ganas, con fe en la ciudad que no tiene acta de fundación, pero que no la necesitó para darle al país tantas riquezas en ideas, creaciones, hombres y mujeres extraordinarios y, sobre todo, demostrar cómo podía ser la segunda del país sin otra ayuda que su tremenda capacidad de trabajo y su cuota de inteligencia y perseverancia para lograrlo. ¡Rosario: Aquí estamos ... Para Vos!”

GABETTA fue también Delegado Regional del Instituto de Publicaciones y Estadísticas de la Capital Federal – que editada la Guía de la Industria –, e integró la Comisión Nacional Investigadora Económico-financiera de la delegación de Rosario.

En el PS, fue candidato a legislador, y a convencional constituyente en las elecciones de 1957; también a vicegobernador de Santa Fe (BRAILOVSKY-GABETTA) para las elecciones del 22 de febrero del ´58, a cuya proclamación como tales en la Plaza San Martín, de Rosario, asistió Alfredo L. PALACIOS, a la sazón, candidato a Presidente de la Nación, oportunidad en la que GABETTA, tras historiar cómo surgió la legislación laboral argentina y cómo debieron los socialistas combatir en todos los terrenos para que “ella se concretara en realidad y beneficiara así al proletariado argentino”, expresó su deseo de que, “por una elevación consciente del votante argentino, algún día la historia pudiera decir que la República ha tenido tres grandes presidentes: Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento, y Alfredo L. PALACIOS” (4). Asimismo, fue candidato a diputado nacional en las elecciones del 27 de marzo de 1960.

Alejado del PS, a fines del ´72 fue uno de los fundadores del Movimiento Socialista de Liberación Nacional, que presidió Jorge SELSER, y el 11 de marzo del ´73 fue electo concejal de Rosario: “Presenté unos 70 proyectos, casi todos aprobados; mi principal tarea era recorrer los barrios para conocer los problemas de la gente”. (5)

“Todo lo que significó el socialismo en su vida quedó palmariamente demostrado cuando en septiembre de 1973, en su banca de concejal, al rendir homenaje al derrocado Presidente Socialista de Chile Salvador ALLENDE, culminó su discurso entre lágrimas de bronca e impotencia por tan infausto acontecimiento”. (6)

En abril del ´74, fue uno de los que constituyeron el Partido Socialista Unificado, que a nivel nacional presidió Simón Alberto LÁZARA, a la sazón, Concejal de Buenos Aires, desde el que promovió la Multipartidaria* en Santa Fe, después de haber sido, durante la dictadura militar, uno de los que con más firmeza encaró las gestiones para lograr la libertad de presos políticos.

* Se llamó así a la conjunción de Partidos Políticos que a inicios de la década del ´80, bregó por el retorno a la democracia.

En ese proceso, y tras la convocatoria gatopardista de quienes invocaban la “unidad nacional” para garantizar la continuidad de sus intereses, en 1981 realizó declaraciones en el Diario Rosario: “No se puede hablar de unidad nacional, sin referirse al presupuesto básico que puede determinarla: vivir en estado de derecho, con plena libertad para que el pueblo, en ejercicio de sus atributos civiles, pueda luchar por la defensa del patrimonio nacional, por el imperio de la justicia social, por la elevación del nivel de vida de los trabajadores, por el acceso del pueblo a la cultura, por la defensa de los derechos humanos y de la soberanía nacional, desarrollando una política independiente y de no intervención. En suma y síntesis, para lograr estos objetivos deben darse las condiciones que posibiliten una acción total y permanente en tal sentido. Y en tanto y en cuanto el pueblo no pueda expresarse a través de sus partidos políticos, y los trabajadores y empresarios a través de sus instituciones gremiales, la unidad nacional no será sino una mera declaración sin posibilidades prácticas de concretarse. Volver al imperio de la Constitución es, entonces, el único camino cierto para lograrla”. (7)

Con el advenimiento de la democracia en el ´83, integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), siendo asimismo candidato a primer concejal por el nuevo Partido Socialista Auténtico (conjunción del Partido Socialista Auténtico, el Partido Socialista Unificado, y el sector de la Confederación Socialista Argentina que lideraba Héctor POLINO) en las elecciones del 3 de noviembre del ´85.

Desde su militancia política, bregó para poner término a la diáspora socialista: “La atomización ha perjudicado el devenir histórico del socialismo argentino. Espero que esta situación sea superada con una feliz idea, cual puede ser la unidad que estamos gestando en diferentes ramas de aquel tronco ... Hay una necesidad absoluta de unificar las distintas fuerzas socialistas del país, no como un Partido único que ahora no es posible, sino como una confederación de partidos socialistas que pueden en el orden nacional tener una imagen muy importante”. (8)

Tan incansable batallador de los derechos laborales, exponía con sencilla claridad la necesidad de conjugar los intereses sectoriales como los comunitarios, y en Los Derechos Obreros y la Comunidad, afirmó que una ciudad no se puede paralizar por la protesta reivindicatoria: “a nadie se le ocurre que así pudiera suceder, ya que una cosa son las conquistas sociales y otra los derechos de la comunidad, que no son ni deben ser antinómicos.

Para salvaguardar debidamente los derechos de los trabajadores al descanso que las leyes pertinentes fijan, en los servicios públicos existen disposiciones que, como el franco rotativo, garantizan el fiel cumplimiento de aquellas, asegurando al mismo tiempo al usuario que todos los días, como no puede ni debe ser de otra manera, verá satisfecho su derecho  a gozar del servicio por el cual paga el impuesto respectivo. Así entonces, el derecho obrero y los derechos comunitarios corren caminos paralelos, sin que la defensa de uno perjudique al otro y sin que - esto es por demás importante - las conquistas sociales sean obtenidas en desmedro de la comunidad.

Para establecer una sociedad justa y armónica deseable, es menester comprender bien aquello de que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás. La clase trabajadora, que fue gestando, a través de sacrificadas y tenaces luchas, el Nuevo Derecho, tan elocuentemente expresado en nuestro país por Alfredo L. PALACIOS en sus libros y en su extraordinaria labor legislativa, aporta a la sociedad el producto invalorable de su esfuerzo y su capacidad de trabajo, no siempre equitativamente contemplada en su remuneración y en las condiciones laborales generales. Por eso, debe seguir luchando por la elevación moral y material de su nivel de vida, pero sin apartarse de la sociedad de la cual forma parte porque un levantado espíritu de solidaridad hacia los demás la obliga a considerar aspectos diversos, que están ligados a la existencia de otros sectores comunitarios. Y no puede dudarse que los trabajadores, enfrentados conscientemente a la solución de un problema, optarán siempre por todo lo que constituya un bien y un derecho común”. (9)

Por su militancia política y gremial, GABETTA padeció cesantías asimilables a persecuciones, pero por su incondicional e incorruptible defensa de los principios de la democracia, “se convirtió en referencia ineludible dentro de los ámbitos políticos y sindicales de Rosario” (10) y la zona.

En el ´85 y al cumplir sus 70 años, la comunidad política progresista lo agasajó en los salones de La Fraternidad, en una reunión organizada por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, “en reconocimiento a su permanente y consecuente lucha en defensa de la democracia, las libertades, la justicia social, la paz y la solidaridad”. (11)

En el ´86, participó de la Asamblea General de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) realizada en Tucumán, y no pudo resistir a la tentación dejar su mirada crítica sobre el cónclave, porque cuando “las autoridades se encuentran comprometidas con intereses políticos o económicos, la defensa misma de la libertad de prensa está comprometida. ... Es indudable que toda publicación que sustenta los ideales de libertad de expresión, es un baluarte contra todo tipo de represión y censura, pero no menos cierto es que cuando integramos una poderosa entidad como ADEPA estamos, los periodistas, más protegidos contra los posibles avances del poder. … Detrás de los telones aparece la figura de Papel Prensa que, a través del suministro del papel de diario, condiciona la propia existencia de los diarios y se convierte en protector de su asociado, el Estado nacional y sus gobernantes de turno. Así, se avasalla la libertad de prensa en nuestra patria”. (12)

“Fue muy buen orador; jamás leía un solo párrafo; hablaba espontáneamente, y se posesionaba tanto al discursear, que se ponía colorado como una chinche. Los socialistas que más asistían a casa a fines de la década del ´50, eran René BALESTRA y el Gordo (Simón) LÁZARA”. (13)

Falleció en Rosario, el 28 de febrero del ´87.

Sus amigos y colegas Alberto CAMPAZAS y Alberto C. Vila Ortiz, a los pocos días lo recordaron. Para CAMPAZAS, “detrás del hombre público había otro hombre, el de los sentimientos íntimos, fraternales, el que apreciaba la vida como una poesía, el que reprimía sus ascos ante las inconductas ajenas, el que estallaba indignado y se reconciliaba indulgente, el amigo, el amante, el padre preocupado; el que amó la paloma que hace el amor en  los tejados y la que simboliza la paz. El hombre que paseaba su figura atlética, elegante, por las calles de la ciudad, el que arrastró esa figura en sus últimos días con un sentir de cansancio, sana el alma, enfermo el cuerpo”.

“Nos habíamos comprometido a no morir nunca - dice Campazas -. Perdidos en esos caminos del misterio de la vida y de la muerte, aprehendidos a esa filosofía de la imposibilidad de la muerte, en una equivocada idea de la juventud. Seguir viviendo era una cuestión de amor a la vida, de voluntad de seguir viviendo. Bastaba con el deseo de vivir la alegría de la vida, para impedir la muerte. Pero no fue así. Alberto GABETA murió. Con todas sus ganas de vivir, murió. Ahora sé que la muerte es posible ...”. (14)

Para Vila Ortiz, “GABETA … tenía una clara idea de la amistad: afirmaba a sus amigos en aquello que eran, no en lo que el creía que debían ser”. (15)

En el décimo aniversario de su muerte, el Concejo Municipal de Rosario le rindió un homenaje, y junto al Intendente Hermes Juan BINNER, se descubrió una placa en su memoria. En el acto, se destacó “la vitalidad, la enorme e inagotable ganas de vivir” que siempre caracterizó a GABETTA, junto a “su capacidad de conciliación y su pluralismo”. (16)

El 12 de junio de 2008, respondiendo a una iniciativa de los ciudadanos José María Lombardero, Ernesto Ciune y Daniel Bóccoli, el Concejo Deliberante de Rosario sancionó la Ordenanza Nº 8286, por la cual designó “con el nombre de Alberto GABETTA a la calle denominada provisoriamente como 1656, de orientación Este-Oeste, paralela y contigua a la Av. Bernheim y que se extiende hacia el oeste de Bv. Wilde”.

En sus considerandos, el Consejo valoró que “resulta importante que en la memoria colectiva de los rosarinos perdure el nombre de este luchador incansable a través de la nomenclatura urbana”. (17)

(1) Relatos de María Cristina Lucero, Rosario, febrero de 2005.
(2) Reportaje a Alberto Gabetta, diario rosarino de la década del ´70.
(3) Reportaje a Alberto Gabetta, diario rosarino de la década del ´70.
(4) Crónica diario La Capital, junio del ´58.
(5) Reportaje a Alberto Gabetta, diario rosarino de la década del ´70.
(6) Ordenanza 8.286, de Rosario.
(7) Declaraciones de Alberto GABETTA, al Diario Rosario, 1981.
(8) Rosario, edición del 7 de febrero de 1983.
(9) La Capital, Derechos Obreros y la Comunidad, por Alberto GABETTA, edición del 6 de julio de 1985.
(10) La Capital, febrero de 1997.
(11) La Capital, edición del 26 de agosto de 1985.
(12) La Capital, La Asamblea de ADEPA en Tucumán, por Alberto GABETTA, 1986.
(13) Relatos de María Cristina Lucero, Rosario, febrero de 2005.
(14) La Capital, Una noche lluviosa, triste, por Alberto C. Vila Ortiz, edición del 5 de abril de 1987.
(15) La Capital, Una noche lluviosa, triste, por Alberto C. Vila Ortiz, edición del 5 de abril de 1987.
(16) La Capital, febrero de 1997.
(17) Ordenanza 8.286, de Rosario.

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