Por Carlos A. Fabrissin
Conforme pasaporte extendido en nombre de Victtorio Emanuele III, Ernesto GABRIELICH, trabajador, era hijo de Antonio y de Luisa Tolloi, nacido en Cervignano, el 24 de enero de 1904, y domiciliado, al momento de gestionar tal documentación, en Gradisca, Provincia de Gorizia. El pasaporte fue otorgado el 22 de febrero de 1922, expresamente para emigrar a la Argentina, teniendo validez a ese fin hasta febrero de 1929.
Arribado a la Argentina el 19 de marzo de 1930, pronto remontó el Río Paraná para establecerse en Reconquista, instalándose en un local de la calle Roca al 900 para, tras su matrimonio - contraído en Avellaneda con Elena Antonia Citara el 27 de julio de 1935, unión de la que nacieron Marta Beatriz (16-06-37), Norma Teresita (03-10-39), y Elena Liliana (06-03-46) - instaló su carpintería fina y ebanistería, en Belgrano 773, donde residió con su familia.
Fue un reconocido carpintero de muebles finos, de buen diseño. Por esa condición, fue convocado por el mecánico Juan COLLARD – un compañero de militancia socialista – para elaborar el “armazón” de un helicóptero que COLLARD construyó totalmente en su taller, en el que puso toda su habilidad e ingenio, trabajando meses y meses, restándole tiempo a su descanso. A pesar que la Fuerza Aérea aconsejó el apoyo de dicho emprendimiento, la militancia de ambos - su constructor, y el carpintero que recubrió con madera y tela la máquina - hizo que primara la intolerancia del gobierno peronista de entonces, el que restó toda colaboración, a lo que pudo ser una incipiente industria aeronáutica.
Desde su radicación en Reconquista, se acercó al Centro Socialista que funcionaba en un pequeño local frente a la Plaza 25 de Mayo, tomando responsabilidad militante que cumplió con idoneidad, sin ocupar cargos relevantes. Evidencia esa circunstancia, que traía ya arraigado el pensamiento socialista de su Italia natal. Tenía especial vinculación afectiva con el destacado médico, Dr. Augusto ITTIG; con el humilde vecino Hermenegildo MONZÓN, de profesión cobrador; con el panadero VISENTÍN; con el periodista Wenceslao MOORE, y otros, con quienes soñaban - y actuaban - en procura de un mundo más justo y tolerante. La militancia en las filas del socialismo no era fácil en una ciudad pequeña, muy influenciada por la prédica de una Iglesia que era en ese momento, muy intolerante e influyente sobre la población, provocándole dificultades económicas, a pesar de la calidad de su trabajo.
Su hija nos informó que “integró en varias oportunidades la Comisión Directiva de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, y del Centro de Artesanos”, haciéndolo con absoluta responsabilidad y abnegación.
De temperamento muy calmo, sus modos reflejaban la paciencia que exigía el delicado trabajo artesanal que realizaba, trabajando la madera. Fue un respetado vecino de su ciudad de adopción, y abnegado militante de la causa socialista.
Ernesto falleció el 25 de junio de 1972, y Elena el 12 de diciembre de 1992, ambos en la ciudad de Reconquista. |