Nacido en 1885 en el pueblo de labriegos de Tassignano, en la Toscana italiana, emigró a la Argentina siendo casi adolescente, donde en los albores del siglo XX contrajo enlace con Hortensia María Rossi, quien sería su compañera de trabajo, luchas, amor y vida.
Radicado como arrendatario en la zona de Alcorta a finales de la primera década del siglo pasado, no podía olvidar los ideales socialistas que traía en sus venas itálicas, y las injusticias y explotaciones de las que eran víctimas aquellos trabajadores del surco, funcionaron como disparador para promover la lucha por el mejoramiento de aquellos colonos, que hizo eclosión el 25 de junio del ´12, al erupcionar la protesta heroica que pasaría a la historia como El Grito de Alcorta.
Para una más fiel interpretación de su actividad en aquellas jornadas, transcribimos los apuntes del colono José GHILARDUCCI, reproducidos por Plácido Grela: “Fuí amigo de Francisco BULZANI, Francisco PERUGGINI y Francisco Capdevila. Con Capdevila discutíamos mucho. Era anarquista. Yo soy marxista. Pero Capdevila fue luchador incansable. Recuerdo igualmente a don Ángel Eugenio BUJARRABAL. Las primeras reuniones antes de la huelga las realizábamos en su casa de comercio, mejor dicho en el sótano, en 1911, en que con motivo de la mala cosecha comenzaron a movilizarse los chacareros. En 1912, se concretaron tanto en los campos ‘La Aldea’ como en lo de BUJARRABAL, los primeros eslabones de una cadena que luego se hizo irrompible. Don Ángel era socialista y facilitó su casa de comercio. Para que la policía no cayese sobre nosotros, nos facilitó el sótano. Asistían a dichas reuniones, entre otros, BULZANI, Lucantoni, Capdevila, el joven abogado Juan Luis Ferrarotti, y el cura párroco de Alcorta, José Netri. Recuerdo, como si fuese ahora, cuando el 21 de junio de 1912 redactamos un manifiesto en el sótano, alumbrados por una lámpara a carburo que nos había facilitado BUJARRABAL. El manifiesto fue bien distribuido en el pueblo y en las zonas agrarias, incitando a la huelga campesina”. (1)
Pero los ideales de justicia y progreso eran compartidos por la inmensa mayoría de inmigrantes que habían arribado no sólo alejándose de la inestabilidad de aquella convulsionada Europa, sino también en búsqueda de horizontes superadores donde desarrollar una vida con mayor cuota de dignidad y esperanza, y la fiera y hasta violenta explotación de la que serían víctimas en estas tierras por los terratenientes de entonces, era una constante en toda aquella todavía pampa virgen argentina: “Fue así que resolvimos formar la sección de colonos de la localidad, y pronto se nos unieron los agricultores de los alrededores, y en menos de dos meses, brotaban seccionales por todo el país. Conseguimos tener no menos de setenta mil agricultores con nosotros”, recordaría más de 40 años después José GHILARDUCCI. (2)
En su entusiasta militancia agraria, representó también a la Liga Agraria Regional de Firmat ante el Iº Congreso de la Federación Agraria Argentina realizado en 1913, durante el cual se concretó la fusión de ambas, superando una división por algunos desentendimientos que ni unos ni otros deseaban.
GHILARDUCCI participaría muy activamente durante la década del ´10 en todo el movimiento agrario, habiendo presidido la Seccional Alcorta de la FAA entre 1912 y el 1º de febrero de 1914, fecha en la que dirigentes agrarios de Alcorta y su zona realizaron una asamblea en la que aquel, junto a los socialistas y socialistas libertarios Francisco Capdevila, Francisco Menna, Damián Arfinetti y Luis Simonetti, echaron las bases del Centro de Agricultores Internacionalistas, de evidente concepción socialista, por intermedio del que propiciaron, por primera vez en el país, la reforma agraria.
El grupo participó activamente en los congresos de la FAA, y logró cambios importantes en los Estatutos y en decisiones políticas progresistas, como la creación de las primeras escuelas rurales, pero fueron reprimidos por las policías del régimen y encarcelados sus principales dirigentes, diluyéndose su acción gremial y desmembrándose finalmente el agrupamiento.
Se retiró de la militancia política y gremial agraria en 1920, y a fines de esa década se retiró del campo para instalarse en Rosario, “donde han crecido mis hijos, a quienes no quise darles la dura vida de campo que yo y mi señora hemos pasado”. (3)
(1) Grela Plácido, Alcorta, origen y desarrollo del pueblo y de la rebelión agraria de 1912, Litoral Ediciones, San Lorenzo, 1975.
(2) Democracia, Rosario, edición del 27 de junio de 1954.
(3) Democracia, Rosario, edición del 27 de junio de 1954.
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