Julián NICOLÁS, nació el 31 de octubre de 1864, en Chablus, Haute Vienne (Francia), y “vino al país y se radicó en Rosario, en 1889. Pintor, artista de verdad. Uno de sus grandes lienzos, evocativo de un momento de agitación obrera, presidió durante muchos años las asambleas socialistas en la Casa del Pueblo del primer Centro Socialista de Rosario, que con otros fundara en 1901. Artista, romántico y un poco bohemio a la vez, sintió y comprendió las injusticias de los regímenes sociales imperantes y por eso, aquí se pone a la tarea de difundir la buena nueva del socialismo liberador de los oprimidos ... Su empresa de pintura La Paleta de Oro merece las simpatías de los que necesitan de su profesión. Trabaja mucho y bien. Quiere que sus obreros participen de los beneficios. La incomprensión de éstos malogra el intento”. (1)
No obstante ello, en La Paleta de Oro “se ejecutaron desde pinturas simples hasta decorados suntuosos, alcanzando próspera existencia, de tal manera que en 1910 contaba con cincuenta colaboradores, entre ellos varios artistas”. NICOLÁS “realizó también cerámica artística e instaló en Rosario el primer horno especial para su ejecución. Presidió la Cámara de Comercio Francesa de Rosario; y fue corresponsal viajero del diario La Capital en Francia. En reconocimiento a su obra patriótica durante la primera guerra mundial, el gobierno de Francia lo honró con el título de Oficial de la Academia”. (2)
A fines del siglo XIX colaboró con escritos en La Vanguardia. Junto a V. STRADA, fue Delegado ante el VIº Congreso Nacional del PS realizado el 24 y 25 de junio de 1904, en Rosario, en representación del Centro Socialista de esta ciudad.
Contribuyó a fundar, dirigir y sostener, en los momentos difíciles, a la Cooperativa Obrera del Pan - fundada en Rosario el 10 de abril de 1904 - en la que recibió un incondicional apoyo, entre otros, de Narciso Antonio GNOATTO y Alberto MAYA: “En ella, una placa de bronce colocada entre los dos hornos, en la cuadra, recordó su nombre, como acto de merecido homenaje, que los cooperadores tributaron en 1940 al más leal y probo sostenedor de la causa del pueblo, en su larga y fecunda vida”. (3)
Fundó, en agosto de 1905, junto a Alberto MAYA, V. STRADA, Aquiles BALLERINI, y GOYENECHE, la Cooperativa de Ropería, y participó activamente en las Cooperativas El Porvenir Obrero (constituida en agosto de 1911), La Leche Higiénica, y El Despertar Económico (constituida en 1922). El 20 de agosto de 1921 fue uno de los que constituyeron definitivamente la Cooperativa de Consumo que se había fundado el 22 de mayo, y junto a Ceferino CAMPOS, Francisco BODETTO, José DOMENECH, y Rodolfo N. GALARETTO, integraron su primer Consejo de Administración, mientras Juan TORRES fue su síndico titular, y Cristóbal R. SOLARI el suplente (4). Esta Cooperativa comenzó funcionando en el local de la Cooperativa Obrera del Pan, en Cangallo 137, del Barrio Talleres. (5)
En 1909, fue habitual orador en los actos de repudio contra el fusilamiento de Francisco Ferrer, fundador en España de la Escuela Moderna. Ese año Anatole FRANCE vendría a Buenos Aires a dictar unas conferencias, y al anunciarse desde La Vanguardia el contenido de las mismas, se calificó de “inocuas” las cosas que ppodría decir el conferenciante sobre Rabelais, apreciación que para NICOLÁS podría “perjudicar la función educadora de nuestro diario”, por lo que escribió afirmando que “el genial creador de la abadía de Telema; el gran escritor que disfrazaba bajo una carcajada homérica lo atrevido de sus sátiras sangrientas; el filósofo que atacaba en formas veladas los innumerables abusos de su tiempo; no podía encontrar un intérprete más adecuado que el erudito literato, honor de la Francia contemporánea, que pronto arribaría a nuestras playas; en cambio, el talento de Anatole FRANCE a través de la obra de Rabelais, tendrá un ancho campo para comunicarnos sus propias aspiraciones, sus amores y otros políticos, sus ideas sobre literatura, arte y religión. Veremos la extrañeza que se manifiesta hoy transformarse entonces en una simpática admiración para el artista, que, viniendo al parecer a hablarnos de su desconocido indiferente, sabrá con su verbo prestigioso revelarnos uno de esos poderosos genios que dejan un rastro imborrable en la historia del pensamiento.
Nos hablará de Rabelais ... y nada más ... Este nada más es maravilloso. ¿Y acaso es preciso hablar de otra cosa?, si con hablarnos de Rabelais, nos habla de la humanidad entera, como lo entendemos y entienden todos los que lo han leído. Lástima grande que no tengamos tiempo ni columnas para citas que convencerían a los más escéptico, sobre el valor sociológico que puedan tener sus obras.
Pero, preguntaremos: Si, como lo hizo Rabelais, tratar de la educación racional y viril, poniendo en ridículo el pedantismo dominante de los que llama corruptores de la juventud; si criticar el espíritu militar y conquistador, calificando de pillerías y brigandajes contrarios a las leyes de la humanidad las hazañas de Alejandro, César, y de sus imitadores. Si vituperar en páginas inmortales al monje que llama mono, inútil y malhechor, estigmatizando su ignorancia, su pereza y suciedad; si batallar por el libre examen, tanto contra la Roma católica como contra el papa protestante, contra Calvino ,,; si todas estas cosas ‘inocuas’, en fin, no parecen bastantes títulos para que se los elija como tema al hablar delante del público bonaerense; entonces no hemos dicho nada, confesamos nuestra ignorancia y pedimos humildemente a inteligencias mas esclarecidas, quieran indicar a Anatole FRANCE un asunto de disertación más al alcance de nuestras mentes”. (6)
En julio de 1911, Alberto MAYA y Julián NICOLÁS partieron para Europa en viaje de estudios. A su regreso, el 5 de julio de 1912, en asamblea realizada en el Centro Socialista de Rosario, junto a Narciso A. GNOATTO, José M. LEMOS, Agustín REYNÉS, César FORNARI, Cristóbal R. SOLARI, Ramiro BLANCO, Máximo y José POCHAT, Víctor POZZOLLI, Noé S. MARTORELLO, Francisco MALDONADO, y Amadeo STEGAGNINI, entre otros, constituyeron el Ateneo Popular del Rosario, “una institución de enseñanza general”, que “realizará sus fines por medio de conferencias sobre temas científicos, literarios o artísticos; por la realización de cursos; creación de bibliotecas; etc.”, quedando “excluida de su acción toda tendencia dogmática, desarrollándola sólo de acuerdo con el espíritu científico de la pedagogía moderna”. (7)
“Los periódicos socialistas contaron con las simpatías y apoyo pecuniario de NICOLÁS. La institución cultural Solidaridad Social, lo contó entre sus fundadores, participando de la dirección y contribuyendo a su sostén. Tampoco descuidó la colaboración periodística en la prensa local”. (8)
NICOLÁS fue también masón, integrante de la Logia Unión y Libertad Nº 275, de Rosario, en la que ejerció el cargo de Orador en 1924: “Con motivo de las elecciones municipales a realizarse en la provincia en 1923, se propició que las Logias Masónicas debieran trabajar para que, imponiendo determinados candidatos, triunfaran nuestros ideales, a cuyo fin se promovieron diversas reuniones. A ese efecto, el Hermano Julián NICOLÁS disertó en el Taller sobre el objeto que perseguía la Agrupación Independiente, entidad que se constituyó con el objeto de propiciar candidatos liberales para los comicios, los que además de defender en el seno de las corporaciones públicas los intereses de la colectividad, también llevaran al mundo profano las iniciativas, el pensamiento y el sentir de las Logias. Concorde con ello, se invitó a todos los hermanos a inscribirse en el padrón municipal”. (9)
Falleció en el invierno del ´33. Por entonces, Juan TORRES era director de la Revista Sarmiento. Compartían una predilecta amistad, y a pesar de la diferencia de edad y de ciertas diferencias de carácter, la afinidad moral, la sinceridad en todo, y la semejanza de propósitos en la vida, los dos espíritus se habían compenetrado profundamente, de tal modo que al producirse la separación eterna, desde sus columnas, TORRES despidió al amigo con palabras tan sentidas como verídicas, afirmando que NICOLÁS “no era maestro de oficio, sino pintor. Por su propio esfuerzo, se elevó desde blanqueador hasta artista en el más alto sentido de la palabra. Dejó retratos y cuadros, en general, que firmarían con orgullo muchos grandes maestros.
Fue un autodidacta y ejercitó durante muchas décadas la más alta de las cátedras: la de aumentar pública y responsablemente la cultura y la organización práctica del pueblo. Para esa gran tarea, que ningún maestro oficial puede, ni sabe ni quiere cumplir, se necesita inteligencia natural, estudio, coraje y, sobre todo, conciencia y amor por la democracia y la libertad. Nicolás tenía todo eso en gran cantidad ... Desde su llegada hasta su desaparición, a los 68 años, trabajó sin interrupción como maestro de cultura pública. Sus conferencias son innumerables. Él publicó en Rosario el primer periódico socialista, y fue durante muchos años uno de los más prestigiosos y eficaces afiliados a ese Partido. Y el idealismo político de NICOLÁS era tan indiscutible que nunca quiso tomar carta de ciudadanía, haciéndose así imposible el llegar a obtener representación pública de ninguna especie. Él sostenía que la ciudadanía debía imponerse por la nación, automáticamente, después de cierto tiempo de residencia. En ese caso él hubiera sido argentino con gran gusto.
Hay pocos, muy pocos hombres en el mundo, del mérito excepcional de NICOLÁS: anónimos obreros del bien ... Trabajaba durante meses en la composición de un gran cuadro, de conjunto, como La Marsellesa, cantada por un gran grupo de obreros, y en vez de venderlo lo donaba al centro socialista para cultivar los sentimientos artísticos populares.
Durante años y años puso toda su inteligencia, toda su voluntad y a veces su firma comercial, por miles de pesos, para conseguir la prosperidad de la Cooperativa de Pan y de Consumos de barrio Talleres, pues sabía que vale más un gramo de organización real que toneladas de palabras. El fomento de la cooperación solamente le originaba molestias y amarguras personales, a veces extraordinarias, pero la fe, la seguridad de que aquí triunfaría el buen sentido, como ha triunfado en otras partes, le daba coraje para luchar ...
NICOLÁS poseía una ilustración que ya quisieran para los grandes días de fiesta la generalidad de nuestros universitarios. Su valor para darse el gusto de decir la verdad de interés colectivo, afrontando cualquier responsabilidad; ese valor ya hemos dicho que no abunda. No hubo movimiento de justicia, ni asunto de interés público donde no se encontrase Nicolás, o del que no fuese iniciador. Era el típico ejemplo del espíritu de la Francia liberal. Sus compatriotas conservadores le temían y lo respetaban. Él usaba contra los peores una expresión que encerraba un discurso: ‘Ye ma fu’, que traducido libremente significa: ‘’Me importa un comino de las reacciones de los tontos’”.
Cuantos lo conocieron saben que, como todo idealista, era de temperamento nervioso y de reacciones fáciles y, a veces, explosivas. Solía tener ocurrencias amenas. En cierta ocasión, discutía entusiastamente la necesidad y la bondad del pacifismo. El contradictor – un revolucionario verbal, especie que despreciaba profundamente – le sostenía que eso era una utopía, porque mientras un hombre ofendiera a otro habría peleas. Y para convencerlo agregó: ‘Si yo le pegara una bofetada, ¿qué haría Ud.?’ Y don Julián, cerrando ferozmente el puño, y poniendo una cara de vinagre, le contestó: ‘Haga la prueba y tendrá la contestación antes de que la termine’”.
Don Julián NICOLÁS pudo ganar mucho más dinero del que ganó, pero prefirió seguir sus inclinaciones espirituales, invirtiendo gran parte de su tiempo en obras de cultura. Formaba parte de numerosas y nobles instituciones, que le absorbían tiempo y dinero, ya fuese para escuelas como la de Solidaridad Social o para estímulo de artistas, como en el caso de El Refugio …
Recordamos con melancólica sonrisa el procedimiento infalible con que lo hacíamos enojar a nuestro amigo. Él sostenía la modificación del carácter por medio de la voluntad; el director de Sarmiento sostenía que … ‘el que nace lechón, muere cochino’. Nosotros, con toda serenidad, conociendo la facilidad con que se entusiasmaba y se exaltaba y lo poco que le gustaban las chirigotas, como medio de persuasión, las usábamos en abundancia. Entonces, cuando estaba ya enojado le decíamos seriamente: ¿Y Ud. Es el que predica el espiritualismo? ¿Ud. es el pacifista? ¡Si ya me está queriendo pegar! ¿Dónde está la educación de su carácter? Hace ya 20 años, lo menos, que viene estudiando filosofías superiores, y vea el resultado. Concluía riéndose. Luego, en la primera oportunidad, se renovaba la discusión. Y siempre daba el mismo resultado el procedimiento.
Rosario ha perdido un gran hombre y el pueblo ha perdido un gran civilizador y benefactor … con lo propio, y un ejemplar de ciudadano en el más noble sentido de la palabra. Algún día se le hará justicia, poniendo su nombre a una escuela, a una calle o a algo que recuerde lo que hoy … casi nadie sabe ni considera digno de premio”. (10)
(1) La Vanguardia, edición del 7 de abril de 1944. (2) Abad de Santillán, Diego: Gran Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1967.
(3) La Vanguardia, edición del 7 de abril de 1944.
(4) La Vanguardia, edición del 23 de agosto de 1921.
(5) La Vanguardia, edición del 15 de septiembre de 1921.
(6) La Vanguardia, edición del 20 de abril de 1909.
(7) La Vanguardia, edición del 7 de julio de 1912.
(8) La Vanguardia, edición del 7 de abril de 1944.
(9) Breve Reseña Histórica de sus primeros 75 años de vida de la Logia Unión y Libertad Nº 275 de Rosario, Ed. Llordén, Rosario, 1978.(10) Revista Sarmiento, Rosario, edición del 15 de agosto de 1933. |