Hijo de Rafael, y de Catalina Rivas, nació en Palma de Mallorca en noviembre de 1866, habiendo emigrado de niño hacia la Argentina, en cuya capital recaló la familia entorno a 1870.
Tras haber sido condiscípulo de Roque Sáenz Peña en el Colegio Secundario*, se recibió de Maestro, y apenas veinteañero, en 1887 contrajo enlace en la capital argentina con la también mallorquina Magdalena Llabrés, unión de la que nacieron Rafael, en Necochea, donde en 1888, con “emocionantes párrafos” (1), relató la fundación de la ciudad; Antonio, que nació en Buenos Aires; Catalina, en Tucumán, donde recaló para trabajar con un tío que tenía una Confitería; Magdalena y Guillermo, que nacieron en San Nicolás; y Josefa, Alejandro, y José Braulio, en Pergamino, dispersas localidades que dimensionan el itinerario que recorrió NOGUERA en su lucha por la vida y por sus ideales.
* “Antonio NOGUERA fue compañero de estudios en el secundario de Roque Sáenz Peña. En oportunidad de la visita del Presidente de la Nación a Pergamino, NOGUERA dijo a sus amigos que había de entrevistarlo. Muchos quisieron disuadirlo argumentado que cómo un Presidente iba a recibir a un modesto campesino que, para colmo, se hizo presente vestido de botas y bombachas. Pero no fue así. Sáenz Peña lo recibió, lo reconoció, y charlaron amistosamente, recordando los viejos tiempos de la adolescencia y del colegio secundario”. Relatos de Elsa Noguera, Ituzaingó, octubre de 2007. Además, publicado en La Tierra, del 26 de noviembre de 1992.
En la última década del siglo XIX, fue el primer afiliado del PS en Pergamino, donde fue uno de los oradores en oportunidad de inaugurarse en el Cementerio local, el monumento a los caídos en el enfrentamiento político-militar del 4 de febrero de 1905, al que el Comité Ejecutivo Nacional del PS calificó entonces como un “episodio sangriento de la inveterada práctica que hasta ahora han consagrado los partidos políticos de esta nación, apelando a los recursos extremos para obtener una injerencia en la gestión de la cosa pública … El hecho corrobora, una vez más, la gran inmoralidad que caracteriza los procederes de los partidos políticos en que está dividida la burguesía argentina, y el profundo desprecio que tienen por la paz y los intereses sociales cuando luchan por sus intereses”. (2)
Allí integró el Comité del Centenario de Garibaldi, el que convocó al acto del 7 de julio de 1907 que congregó a más de 1.500 personas, y en el que fue uno de los oradores. (3)
En aquella década, también fue Delegado del Nuevo Centro Socialista de Pergamino ante el VIIIº Congreso Nacional del PS que sesionó en Buenos Aires, el 23 de mayo de 1908. (4)
El periodista
Radicado en Pergamino, el maestro quiso sacarle punta a la pluma que convirtió en un estilete en manos del cirujano que se apresta a operar sobre la realidad para extirpar tumores y transformarla cualitativamente, y en 1897 habría fundado el periódico El Imparcial (5), que en 1898 se transformó en El Heraldo (6), a su vez transmutado en el verano de 1906 en Nuevo Heraldo, que dirigió hasta febrero de 1911.
Como periodista ¡valiente periodista! padeció los atropellos de las policías conservadoras, en particular de un comisario, quien en una oportunidad, en venganza por las denuncias del periodista, “lo increpó soezmente, tomando como pretexto el ser mirado. Y a continuación ordenó su detención, haciéndolo conducir a la comisaría, donde lo alojó en un inmundo calabozo”. (7)
A los pocos días del hecho, La Vanguardia se hizo eco nuevamente del infortunado luchador: “El periodista hallábase detenido arbitrariamente desde hace varios días, por orden del comisario Schneider, habiendo permanecido en un calabozo estrecho llamado ‘El Zaino’, en el que filtra la humedad por todas partes, mientras un depósito de agua colocado encima la deja caer en forma que se asemeja a una garúa. Cuando debía salir en libertad por no haber méritos para su detención, fue golpeado brutalmente por el guapo policiano Llera, habiendo sido necesario llevarlo a un hospital, temiéndose las consecuencias de una conmoción cerebral”. (8)
A través de las columnas de sus periódicos, NOGUERA “batalló contra el ideario conservador. Luchó contra los caudillos influyentes o no de la provincia de Buenos Aires. Soportó el empastelamiento de la imprenta donde se imprimía su hoja batalladora, pero continuó en la lucha hasta que en su pluma hubo una sola gota de tinta”. (9)
“La imprenta y el periódico eran un emprendimiento familiar, por eso los hijos mayores Rafael y Antonio, fueron periodistas, y otros menores linotipistas. Aún hoy día hay varios descendientes de Don Antonio que continúan ligados al periodismo”, nos relató una de sus nietas. (10)
Al retirarse de las lides periodísticas para dedicarse a la agricultura, el diario conservador El Centinela, que aparecía en Pergamino, en su edición del 31 de marzo de 1911, lo despidió con la siguiente nota editorial: “este viejo y valiente soldado del periodismo, ha dado el último número de su diario Nuevo Heraldo, para dedicarse a las rudas, pero tranquilas tareas de la agricultura. La enorme diferencia de las fuerzas que hay que emplear para una y otra de las tareas que ha desempeñado y se dispone a desempeñar, dan una acabada prueba de las muchas fibras que la actividad impulsa en su ser moral. Dejar la pluma para empuñar el arado, es algo sublime, que está muy por encima de todas las superficiales preocupaciones de la vida humana”, y agregaba: “¡Triunfe, noble y valeroso colega, que mientras más diversas sean las luchas, más legítimos serán los triunfos ... Nuevo Heraldo ha sido hasta hoy nuestro adversario político, pero no cabe en nuestra alma de adversarios nobles, desconocer los méritos de luchador consecuente que han adornado al veterano que hoy se retira en busca de reposo. No se retira adornado con los lauros del triunfo, pero se aleja cubierto de las heridas de la lucha; y ellas son títulos bastantes para que El Centinela le envíe el adiós cariñoso del soldado generoso, ciñéndole la banda que distingue a los verdaderos luchadores”. (11)
No obstante ello, los conservadores hasta lo mandaron a la cárcel: “Bonifay, un matón conservador, lo amenazó de muerte. El abuelo hizo la denuncia ante el Comisario, y éste le aconsejó que se defendiera como pudiera. El abuelo compró un revólver, y cuando se encontraron, frente a la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, se tirotearon, cayendo muerto el matón. Varios testigos dieron fe que el abuelo disparó en defensa propia, y así, entró en la cárcel, pero pronto salió en libertad”. (12)
El agricultor
No fueron justamente “tranquilas” las tareas que le esperaron en la agricultura, ni se retiró “en busca de reposo”, ya que el gladiador de la verdad, de la justicia y la libertad, tras adquirir una pequeña chacra en las inmediaciones de Pergamino a la que denominó La Autonomía, se sumó como colaborador incondicional en la lucha por las reivindicaciones agrarias, trabajando codo a codo con Ángel Eugenio BUJARRABAL, Francisco BULZANI, Juan BELOTTI y Francisco Capdevila, en la organización y desarrollo de la primera huelga agraria nacional conocida como El Grito de Alcorta.
El 25 de junio de 1912 se proclamó la huelga general en Alcorta, liderada por Francisco BULZANI, quien invitado por los agricultores de Pergamino, asistió a ésta en los primeros días de julio para participar de una asamblea de colonos realizada en la Sociedad Italiana, donde conoció a Antonio NOGUERA, quien es designado presidente de la Comisión de Huelga local, convocándose a una nueva asamblea general para el 14 de julio.
En plena lucha, NOGUERA, aquel “bravo periodista de combate y acérrimo enemigo de los conservadores del país, y que con tanto ahínco defendió a los agricultores antes, durante y después de su breve actuación como presidente legítimamente electo de la Federación Agraria Argentina”, en su carácter de secretario general de la Unión de Agricultores de Pergamino (de la que había sido su fundador), remitió al diputado nacional Juan B. JUSTO (con quien construyó una fraterna amistad cimentada en el mutuo respeto y admiración) dos notas invitándolo a viajar a esa localidad, “con el objeto de que dirigiera la palabra anhelada por los chacareros que ya se habían declarado en huelga”. (13)
“El 17 de julio de 1912 nuevamente se reúnen los agricultores de Pergamino para considerar la marcha de la huelga que se había extendido a las zonas de Salto, Rojas, Colón, Junín, San Nicolás y Arrecifes. Se elaboró un manifiesto y ante la gravedad del conflicto el gobierno nacional envió al Ministro de Agricultura, Francisco Lahitte, quien se entrevistó con NOGUERA y demás miembros de la Unión de Agricultores. No hubo acuerdo y la protesta prosiguió con toda su fuerza. En esa oportunidad, NOGUERA le dijo al Ministro: “Nos hemos levantado, señor Lahitte, empujados por necesidades económicas profundas. Nos hemos levantado para exigir justicia y más pan para nuestros hijos. Sembramos el trigo y lo cosechamos, luego no tenemos dinero para comprar el pan hecho con ese mismo trigo. Eso es inaudito y debe terminar para siempre. Los propietarios solo ven sus venales intereses. Nosotros, en cambio, vemos los intereses del país. Sí, porque los que trabajamos el surco representamos la riqueza más grande de la República”. (14)
Mientras se desarrolló El Grito de Alcorta, fue designado presidente del Primer Comité Central de la Federación Agraria Argentina, electo durante la asamblea realizada el 1º de agosto de 1912, en el local de la Sociedad Italiana Giuseppe Garibaldi, de Rosario, y participó también de la asamblea del 15 de agosto, en la que se constituyó definitivamente la Federación Agraria Argentina (cuyo nombre definitivo se debe a una propuesta de NOGUERA, ya que inicialmente se la denominó Federación Unión Agrícola), siendo uno de los autores del Estatuto aprobado por la misma, redactado junto a Francisco BULZANI, representante de Alcorta; Narciso A. GNOATTO, de Arroyo Seco; Teléforo SALMORAL, de Godoy; y Pedro BARBA, de Santa Teresa.
“En el primer Comité Central de la Federación Agraria Argentina, había gran cantidad de socialistas, pero el que se destacaba por su actividad e inteligencia era Antonio NOGUERA. A partir de la creación de la referida entidad comenzó la lucha interna por el dominio político e ideológico de la misma. Era evidente que el sector socialista había triunfado en varios aspectos: designación del nombre de la entidad, aprobación de los estatutos, y designación de Antonio NOGUERA para la presidencia de la Federación. Tanto el acta de la fundación como la declaración de principios, llevaban el sello del ala izquierda de la Federación”. (15)
Bajo su presidencia apareció, el 21 de septiembre del ´12, el Boletín de la FAA, semanario en cuyas columnas insertó “colaboraciones que se identifican, unas por su firma, y otras por su estilo” (16), y que cambió de nombre en el invierno del ´13 por La Tierra, que continúa editándose hasta hoy como órgano oficial de la Federación.
Mas a poco andar, surgieron diferencias en el seno de la conducción de la FAA, y mientras NOGUERA escribió en el Boletín de la FAA “artículos incendiarios en contra de los terratenientes”, Francesco Netri* “comprende que sobrevendrá inevitablemente el choque. NOGUERA es socialista; Netri es republicano moderno. NOGUERA cree en la lucha de clases, y estima que la liberación de los campesinos se hará mediante la unión con los trabajadores de fábricas y talleres; Netri también interpreta la lucha de clases, pero cree en la posibilidad de solucionar las diferencias de intereses mediante arbitrajes y reformas progresistas. Dos tendencias se perfilan en la FAA. Antonio NOGUERA representa el ala izquierda. Y como las circunstancias no han forjado el ambiente necesario para que germine su prédica, será vencido, pero no derrotado”. (17)
* Francesco Netri fue cobardemente asesinado el 5 de octubre del ´16, por “un amanuence de los terratenientes, que escribió el primer capítulo del crimen a nivel político y agrario. Los sectores regresivos de la oligarquía creyeron que concluida trágicamente la vida del extraordinario y talentoso asesor de los agricultores, se le ponía punto final a la FAA”. (Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958)
El 11 de noviembre del ´12 Antonio NOGUERA fue separado de la presidencia de la FAA, sin habérsele dado siquiera el derecho a defensa: “en prieta síntesis, llegamos a la conclusión de que el único delito que cometió NOGUERA fue el de haber sido socialista, y que sustentó su idea con valentía, jugándose gremialmente por ella” (18); y pronto corrió la misma suerte Francisco BULZANI: “Con NOGUERA se alejaron otros dirigentes, haciendo causa común con el ex presidente de la FAA, dispuestos a cualquier sacrificio de carácter personal antes que abrir una brecha peligrosa en las filas de los agricultores recientemente agremiados.
Entre los que se alejaron figuraba Francisco BULZANI, que durante la asamblea en que se resolvió expulsar a NOGUERA, asumió su defensa con firmeza y decisión criticando la postura reformista del doctor Netri.
Sin embargo, en homenaje a la verdad histórica, los ‘netristas’ aprovecharon debilidades ideológicas del ex dirigente BULZANI, al que le hicieron firmar una nota cuyo contenido desconocía, criticando la posición de los socialistas en el movimiento agrario argentino”. (19)
Plácido Grela no vaciló en defender la dignidad y honestidad de NOGUERA, que ante “la posibilidad de una división en el movimiento agrario argentino, a causa de la polémica suscitada entre él y Comité Central de la Federación, intenta persuadir a sus compañeros de que será inútil y peligrosa toda resistencia, pues la medida aplicada en el Congreso (del 11 de noviembre) es definitiva. Deplora en las reuniones que participa con agricultores amigos, que no se le haya permitido el derecho a defensa. Pero no puede evitar, sin embargo, que sus amigos insistan. Quiere evitar la división, pero es imposible. Se reúnen Francisco Menna, de Firmat; José GHILARDUCCI, de Alcorta; Francisco Capdevila, de Máximo Paz; Jáuregui y GHEZZI, de Fuentes, y dejan constituida la Liga Agraria Regional de Firmat. En la pampa central se forma también una Liga Independiente, que es dirigida por el militante socialista Antonio BUIRA”. (20)
Siempre militante socialista
De retorno a Pergamino para continuar sus labores agrarias, hizo “estampar sobre una chapa estratégicamente colocada en su carro: ‘Sembrando ideas o sembrando papas, se contribuye a engrandecer la patria’*. Así era Antonio NOGUERA. Su nombre está profundamente ligado a la historia del movimiento de liberación agraria de la República Argentina. Todo un símbolo de lucha, de entereza y de conciencia gremial”. (21)
* “Este pensamiento pinta de cuerpo entero a este batallador, puesto junto a las ideas colocó el fruto del trabajo campesino, en una simbiosis que la ató a su vida como un blasón indestructible”, señaló La Tierra del 26 de noviembre de 1992.
“Hombre adoctrinado en las prácticas políticas más avanzadas de su época, creía y estaba convencido de que la politización de las masas era una necesidad. Creía lealmente en el triunfo del socialismo”. (22)
“NOGUERA podría ser definido como un hombre que luchó durante toda su vida por un ideal que abrazó desde su juventud: el socialismo. Militante activo, batallador insobornable, soportó valientemente los ataques de sus enemigos políticos que destruyeron en dos oportunidades sus imprentas”. (23)
En ese marco, “con su prédica, con su carrito de verdulero, como se dice en la historia, también pregonó los ideales del cooperativismo”. (24)
En las elecciones comunales del 12 de diciembre de 1915, fue electo concejal suplente de Pergamino.
Radicado en 1916 en Buenos Aires, continuó militando en el Centro Socialista de la 1ª Circunscripción Electoral Vélez Sarsfielfd, y construyendo fielmente al servicio del Partido y sus ideas, y el 19 de junio de 1916, junto a Augusto KÜHN, Esteban JIMÉNEZ, José ROUCO OLIVA, Arturo HAVAUX, José Luis PENA, y otros, fue uno de los fundadores de la Asociación de Periodistas Socialistas constituida en Capital Federal. (25)
Antonio NOGUERA falleció en Buenos Aires, el 7 de diciembre de 1918. La Vanguardia lo recordó señalando que era un “espíritu combativo, un propagandista incansable, que unía a su sinceridad y a su celo, la virtud de su desinterés. Hasta pocos días antes de su muerte no descuidó ninguno de sus deberes de afiliado, tanto en la organización del Centro a que pertenecía como en sus actividades proselitistas”.
Tras recordar su paso por las luchas agrarias, donde “su actividad incansable y su pasión en la propaganda lo llevaron a ocupar puestos de responsabilidad”, La Vanguardia memoró al periodista, “de esos periodistas que siempre tienen mucho que decir, mucho que defender, y no menos que combatir. En los periódicos de campaña sembró las ideas del Partido.
Modesto, activo, apasionado, inteligente, Antonio NOGUERA fue un afiliado que supo conquistar el cariño y la consideración de sus compañeros”. (26)
La prensa pergaminense lo recordó como “antiguo y popular periodista nuestro, su intensa actividad desplegada en el seno de nuestra sociedad, sus páginas llenas de alternativas desfavorables y tan rudas, como para quebrar muchos caracteres, han dejado honda huella e imborrables recuerdos del valiente luchador.
NOGUERA deja un ejemplo: el de la voluntad inquebrantable, del luchador incansable e infinito; hasta que sus dolencias lo llevaron al lecho, luchaba en la brega política y social, y ahora, en sus últimos tiempos, por ideales tan grandes que parecía excederse excitando a las mismas fuerzas del esforzado sostenedor que se acaba”. (27)
Con el tiempo, la prensa agraria destacó que “NOGUERA sufrió en repetidas oportunidades cárceles por difundir sus ideas socialistas”, y que “como periodista, su pluma fue aguda y penetrante” (28), reconociéndolo como “un hombre de virtudes ciudadanas inquebrantables, un ejemplo de insobornable luchador por sus ideas en las que creía sinceramente y defendía con limpio apasionamiento”. (29)
A solicitud de la Federación Agraria Argentina, el 26 de diciembre de 1972 el gobierno municipal de Pergamino impuso su nombre a una de las calles de la ciudad, y en oportunidad del 75º aniversario de la Federación, ésta, junto a Agricultores Federados Argentinos, levantaron un monolito en el Cementerio de la Ciudad, cuya placa reza: “FAA – 75º Aniversario – A su ex-Presidente Antonio NOGUERA – 15 de agosto de 1987”.
(1) Molinari Ricardo L., Necochea: Un siglo de Feliz Historia, aparecido en Autoclub Nº 114, de agosto de 1981.
(2) La Vanguardia, edición del 4 de febrero de 1930.
(3) La Vanguardia, edición del 9 de julio de 1907.
(4) La Vanguardia, edición del 24 de mayo de 1908.
(5) La Opinión, Pergamino, edición del 25 de junio de 1992.
(6) La Tierra, edición del 26 de noviembre de 1992.
(7) La Vanguardia, edición del 13 de abril de 1909.
(8) La Vanguardia, edición del 23 de abril de 1909.
(9) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(10) Relatos de Lyda Noguera, Pergamino, octubre de 2007.
(11) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(12) Relatos de Elsa Noguera, Ituzaingó, octubre de 2007.
(13) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(14) La Tierra, edición del 10 de agosto de 1995.
(15) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: La rebelión campesina de 1912, en Todo es Historia, Nº 54, Buenos Aires, octubre de 1971.
(16) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(17) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(18) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(19) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(20) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(21) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(22) Grela Plácido, El Grito de Alcorta: Historia de la Rebelión Campesina de 1912, Ed. Tierra Nuestra, Rosario, 1958.
(23) La Tierra, edición del 26 de noviembre de 1992.
(24) La Opinión, Pergamino, edición del 4 de julio de 1993.
(25) La Vanguardia, edición del 20 de junio de 1916.
(26) La Vanguardia, edición del 8 de diciembre de 1918.
(27) La Opinión, edición del 8 de diciembre de 1918.
(28) La Tierra, edición del 10 de agosto de 1995.
(29) La Tierra, edición del 26 de noviembre de 1992.
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