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Archivo - Biografías

Olguín Teófilo
Militante de
Carmen
CCE
34.637
Foto Nº
Día corrección
31-12-2008

En el despunte del siglo XX inició sus “luchas gremiales en beneficio colectivo de los asalariados, en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa” (1), y se afilió formalmente al PS el 2 de Febrero de 1915. (2)

Decimos “formalmente”, porque ya antes había participado como militante socialista, siendo uno de los fundadores – el 25 de octubre de 1914, y junto a Ramón N. SARLENGO – del Centro Socialista de Carmen, y su primer secretario de actas. También participó activamente de su reconstitución, el 12 de octubre del ´19, oportunidad en la que fue electo secretario general. (3)

Fue candidato a Elector de Presidente y Vice para las elecciones del 2 de abril de 1916; segundo en la lista comunal de Carmen para las elecciones del 7 de noviembre de 1915, y encabezó dicha lista para las elecciones del 6 de noviembre del ´21, y 4 de noviembre del ´23.

El 15 de agosto de 1918, junto a Cándido FREITES, Ramón N. SARLENGO y otros socialistas, fundó la Sociedad de Estibadores y Oficios Varios de Carmen, de la que fue su primer secretario general (4), y reelecto como tal en la asamblea del 12 de octubre de 1919. (5)

A inicios de enero del ´19*, en una muestra más de amedrentamiento y persecución contra militantes socialistas, y en medio de una huelga de estibadores que reclamaban mejoras ante patrones dueños de máquinas trilladoras y casas acopiadoras de cereales, “la policía de Elortondo – con sus acostumbrados atropellos – detuvo arbitrariamente” a Ramón SARLENGO, por lo que “la Federación Socialista Santafesina intervino en el asunto”, logrando a los pocos días su libertad. Una semana después, fue nuevamente detenido: El ciudadano Teófilo OLGUÍN, afiliado de nuestro Partido y secretario de la Sociedad de Estibadores y Oficios Varios de Carmen (adherida a la FORA), y el Centro Socialista de Venado Tuerto comunicaron al Comité Ejecutivo Nacional del Partido y a la Federación Socialista Santafecina lo ocurrido”, participando nueva y enérgicamente en su defensa el secretario general de la Junta Ejecutiva de la FSS, Rodolfo N. GALARETTO: La nueva detención del ciudadano SARLENGO, constituye la repetición de un atentado intolerable contra libertades esenciales de cualquier sociedad culta y libre … La actitud policial que dejo expuesta, abusiva e irritante, no tan solo vulnera los derechos, declaraciones y garantías de la constitución nacional, y se hace pasible de la sanción de la ley penal, sino que contribuye también a entorpecer y desviar la solución de los conflictos entre el trabajo y el capital y las relaciones normales y deseables entre estos dos elementos de la producción. Ante la situación inadmisible creada por la policía de Elortondo, urge que se adopten las medidas del caso, a objeto de que todos los ciudadanos sean debidamente respetados en el ejercicio de sus derechos y libertades, lo que redundará en beneficio de la tranquilidad pública y el buen concepto de las instituciones”. (6)

* Este hecho ocurrió la semana anterior a los sucesos ocurridos en los Talleres Vasena, de Capital Federal – conocidos como la Semana Trágica –, donde la policía asesinó primeramente a 4 obreros huelguistas, y luego a muchos más en el sepelio de aquellos y otros actos de protestas, sumando en total varias decenas. Contemporáneamente, fue detenido en Mar del Plata, sin causa alguna, el concejal socialista Teodoro J. BRONZINI; se intervenido el gobierno de Laboulaye (Córdoba) a cargo del socialista Manuel A. MOREIRA; fue detenido en Córdoba Isidro OLIVER y varios socialistas más; y detenido en Rosario Luis Juan WILHELM, integrante de la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina y secretario general de la Federación Obrera Ferroviaria. Gobernaba el radicalismo tanto en la nación como en la provincia. Debido a la conmoción interna causada por la represión, hubo de suspenderse la Primera Conferencia Panamericana Socialista y Obrera convocada para enero de ese año en Buenos Aires.

Militante y batallador incansable de la organización obrera, solidario como pocos con aquellos desvalidos trabajadores, fue víctima de cuantas persecuciones practicaron aquellas violentas policías de entonces. El 16 de abril de 1919, a raíz de una nota suya aparecida en el periódico socialista La Idea*, denunciando el juego clandestino en Teodelina, adonde estaba circunstancialmente trabajando, el comisario de ésta lo arrestó arbitrariamente y lo mantuvo cuatro días preso, “amarrado al grillete de una cadena que pasaba por entre dos barrotes de una reja de ventana, y que en el otro extremo tenía también un grillete que aprisionaba a otro detenido. No se le permitió usar del colchón y ropa que se le llevó, ni probar la cena que también se le envió a la comisaría, permaneciendo sin tomar alimento por espacio de 39 horas, al final de las cuales, cuando ya era presa de la fiebre, se le permitió beber y comer, a raíz de la intervención de algunas personas”. Finalmente y por gestiones de la Federación Socialista Santafesina, recuperó la libertad, pero el comisario lo expulsó del pueblo, razón por la cual desde el Partido se resolvió “pedir garantías contra los desmanes de la mazorca radical”. (7)

* Apareció en Rosario el 21 de febrero de 1919 bajo la dirección de Carlos MANACORDA.

En diciembre del ´20, el Sindicato de Estibadores y Oficios Varios de Carmen confeccionó “un pliego de condiciones para los peones, relacionados con el levantamiento de la cosecha”, y muchos chacareros firmaron el precio convenido: “$ 2 por cuadra cortada; $ 8 por día, libre de cuartos en trigo atado; $ 9 en lino para horquilleros, y $ 11 para los parveros”.

Los cerealistas de la localidad boicotearon la firma de los acuerdos, con el argumento de que era un precio exorbitante, “pero ellos se afilan las uñas para explotarlos en la trilla, bolsas, libreta y la compra de cereal”: La cuerda se tensó y se llegó al paro, porque “los cerealistas están confabulados con la Liga Patriótica Argentina y el gobierno para desorganizar a todos los sindicatos de obreros. En muchas localidades no se permite que se reúnan tres o cuatro obreros en el local social. El Sindicato de Estibadores y Oficios Varios de Carmen posee una pequeña biblioteca, a la cual vienen tres o cuatro obreros a leer, pues la policía hace de espía en la puerta o ventanas del local; parece que el gobierno radical de la provincia quiere hasta obstaculizar la lectura de la clase asalariada. En esta provincia se les persigue brutalmente y se asesina a los trabajadores, y si es socialista con mayor crueldad”, informó el corresponsal OLGUÍN a La Vanguardia. (8)

En ese marco, OLGUÍN ordenó la impresión y distribución de un volante dirigido a los trabajadores, en el que recordaba que “en la asamblea del 5 de diciembre se acordó lo siguiente: que todo trabajador de la localidad se abstenga de ocuparse en las faenas de la cosecha hasta tanto los colonos firmen el pliego que sostiene el sindicato. El obrero ‘carrero’ que infrinja lo establecido, se hará acreedor a la represalia social”, advirtiéndoles al mismo tiempo a los “Colonos Indiferentes”, que “los obreros no trabajarán en trilladora que trille en esa chacra, y si lo hicieran con personal adventicio, la Comisión de Oficios Varios solicitará solidaridad a los estibadores y carreros simpatizantes para que no carguen ni descarguen el cereal procedente de dicha chacra”.

En reacción, el día de Navidad OLGUÍN fue citado por el comisario de Venado Tuerto, “pero esta vez fue groseramente recibido, tratándolo el comisario de ‘agitador’ y ‘vividor’; luego le dijo que no convocara más reuniones en el local social; que la sociedad obrera no tenía facultades para presentar pliegos de condiciones y reglamentar el trabajo de los asalariados; que los trabajadores deben trabajar como puedan, y que los patrones pueden remunerarlos a su antojo”, advirtiéndole que “se fuera a trabajar, de lo contrario le rompería las costillas y lo echaría del pueblo”. OLGUÍN era el alma mater del Sindicato y atendía todo lo relativo a su acción social: “Este Sindicato cuenta con una pequeña biblioteca de 100 tomos encuadernados, de modo que hasta se prohíbe el derecho de leer; tiene además establecido el socorro mutuo, por lo que es indispensable una persona para atender la secretaría, por si ocurre un caso de enfermedad entre los socios. Lo que el comisario desea es quebrantar la organización; y lo que está haciendo es servir de instrumento a la clase patronal”. (9)

Como el 1º de enero del ´21 aún continuaba la huelga de los trabajadores rurales, OLGUÍN fue “conducido a la comisaría local, donde permaneció encerrado en un calabozo 17 horas y media”, con claro fin de amedrentarlo: “La policía, en connivencia con los cerealistas, persigue a los trabajadores y trata con los procedimientos más violentos de deshacer las organizaciones obreras, a fin de facilitar de esa forma los negocios ya bastante saneados de los explotadores de los obreros del campo”. (10)

Mas si bien las persecuciones nunca cesaron contra este luchador de los derechos de los trabajadores, ellas jamás lo hicieron desistir de la lucha por la dignidad y la libertad, y a los pocos meses, el 25 de abril, fue nuevamente arrestado, pasando “25 horas encerrado en un inmundo calabozo”. (11)

En la víspera del 25 de mayo de 1923, en circunstancias en que OLGUÍN “se dirigía hacia el correo, al cruzar por la arboleda del bulevard de Carmen, fue detenido violentamente y conducido a empellones hasta la comisaría por un oficial de policía. Una vez dentro de la comisaría, el comisario hizo cerrar todas las puertas y ventanas del local, y encarándose contra OLGUÍN, lo insultó groseramente y lo abofeteó, sin que dicho ciudadano hubiera cometido delito alguno. Media hora después, OLGUÍN fue puesto en libertad, bajo la amenaza del comisario de que en otra ocasión le ‘molería los huesos’ y le ‘aplicaría la ley de extrañamiento’*.

* Se refiere a la llamada Ley de Residencia, Nº 4.144, que facultaba al gobierno a deportar a los extranjeros considerados “peligrosos”.

Según OLGUÍN, no es la primera vez que se ve molestado por el comisario, quien le tiene ojeriza porque es un militante activo del PS, y en cierta ocasión publicó unas crónicas en La Vanguardia, donde el ‘bravo comesario’ se dio por aludido.

La Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina elevó una nota de protesta al Ministro de Gobierno, pidiendo garantías personales para OLGUÍN, y la instauración de un sumario contra el comisario, por su arbitrario proceder. Se espera que la inmediata intervención del Ministro ha de poner coto a los desmanes del matón que hace de comisario en Carmen”. (12)

(Agregar aquí la parte pertinente de “El Partido Socialista y el movimiento obrero”) (13)

OLGUÍN corresponsal de La Chispa

El OLGUÍN corresponsal en Cavanagh y la zona del periódico socialista La Chispa, que había aparecido en Rosario el 4 de abril de 1925, no difería en nada del OLGUÍN aguerrido militante obrero y socialista, y bajo el título Del dicho al hecho hay un gran trecho, denunció irónicamente que “uno de sus soldados rojos” le informó “que el señor comisario no cabe en el traje de contento, por haber realizado con todo éxito su gira de agitación política de proselitismo. El mismo viento le sopla a su “Favorito” (léase caudillo). Los dos, de cuerpo entero y muy sueltos, dicen que han comprometido un ‘rebaño’ de 160 votantes. ¡Seguros! ¡Bien seguros! Nosotros nos apresuramos a decirles a los dos, que eso de los 160 votantes, es completamente inexacto. Son 160 votantes imaginarios. Pero, para rebajar hay tiempo. Nosotros los tenemos catalogados a sus satélites, y solo ascienden a 41 votantes. Nada más, nada más. Y nosotros decimos verdades como las que siguen: ‘El señor comisario de la localidad, se ha colocado al margen de las leyes argentinas. A todo funcionario público, las leyes lo excluyen de la política; para hacer política, deben renunciar de su puesto; eso es moralidad política. Por otra parte, al señor Caudillo tampoco le corresponde hacer política, porque es extranjero ...’”. (14)

Y a los pocos días, en Politiquería Criolla, describió la reunión producida por el comisario para constituir el “Comité Núñez”, donde se inició “la farsa: las autoridades constitutivas fueron elegidas al estilo criollo, es decir, a ‘dedo’, y lo que podemos llamar lógicamente ensalada rusa (subrayamos). Entre los componentes hay de todos los matices, Demócratas, Conservadores o Cordobeses, Radicales Alvearistas, Peludistas y hasta un Socialista, que fue para hacer ‘bulto’ y traer la noticia para la crónica de esta hoja. Ya puede analizar el lector, los fundamentos de nuestros politicastros de tierra adentro. Todavía más: en la reunión no se labró acta, ni cosa que se parezca, únicamente una planilla para afiliados, terminando la farsa y quedando el Comité ‘Nuñez’ apalabrado. Lo que el pueblo observa con asombro, es el desapercibimiento del señor comisario, al colocarse en un callejón sin salida. A todo funcionario público lo inhabilitan las leyes para hacer propaganda política; es inmoral, es inadmisible. A un funcionario público le incumbe ejemplarizar al pueblo, y no falsear las leyes; de lo contrario debe renunciar de su puesto; eso es moralidad política … Un comisario que hace propaganda política, no puede cumplir con corrección y honestidad sus obligaciones, porque en muchos asuntos fallaría mirando a las personas y no a la ley. No goza de elevada sinceridad un empleado público que se encarga de la agenda o corresponsalías de diarios para coartar el control y la crítica popular, ahogando al pueblo en el silencio”.

Tras ello, OLGUÍN lamentó la sumisión de los trabajadores que, en su ignorancia, “son los primeros en concurrir cabizbajos y sumisos al llamado de un comisario o caudillo, para servir de instrumento incondicional de esos señores. Son los primeros en concurrir a un comité político criollo, y convertirse en Taquinero de profesión por un zoquete de carne y 100 gramos de galleta. Hay que recapacitar, compañero trabajador, colocándose en un ambiente más decente y democrático, que en buena hora les corresponde como fuerza propulsora del país … Hagamos un esfuerzo de voluntad, y coloquémonos frente a frente de la farsa de la politiquería criolla”. (15)

Y en Policía inepta y prepotente, iniciada con la traducción de Sarmiento estampada en los bañados de El Zonda: ¡Bárbaros! Las ideas no se matan!”, relató que “desde mi oscuro calabozo escribí una carta a lápiz para La Chispa, que por desgracia no pudo despacharse, ya sea por temor o incuria de quien no le fue posible molestarse, y que no es el momento de mencionar”, en la que puntualizó “todos los aspectos de que fui víctima en tan arbitraria detención, para que el pueblo conozca todos sus pormenores y sepa con clarividencia dar la razón a quien la merece”.

Al describir su detención ¡una de tantas!, afirmó que “una vez en la oficina, el comisario se descargó con una catarata de insolencias e insultos, que en honor a la verdad, no me tomó de sorpresa, puesto que conozco las costumbres y características de la gauchocracia policial del interior del país: Son gentes semianalfabetas, irrespetuosas hasta de las leyes y de la clase trabajadora, en general. Esta gente respeta únicamente a quien le da la subvención, y a sus partidarios en vísperas electorales.

De la oficina me pasó al calabozo, reanudando allí la misma ‘miseria’ de insolencias tan común en boca de policianos. En lo que mayormente se esforzaba en saber, era en quiénes me acompañarían en la política. Estas preguntas evidencian tan a las claras su carencia política y que no manya ni papa del socialismo”.

Tras narrar todo el derrotero de su arbitraria detención, OLGUÍN le sugirió al comisario “no confundir aserrín con pan rayado, ya que no soy radical, soy socialista, y ésa es la única honra y orgullo que tiene mi persona, y por eso nunca la oculto. El hombre que oculta sus convicciones políticas, es un pobre de espíritu, es un apocado, víctima de la cobardía moral” (16), razón por la cual su persona no tenía “seguidores”, aunque sí sus ideas eran compartidas por otros trabajadores con quienes activaban en común.

Finalmente, en Intereses colectivos y la inconsciencia social, OLGUÍN recordó que algunos meses atrás hubo en la zona “un movimiento agrario, a los efectos de obtener una pequeña rebaja en los arrendamientos exorbitantes que pesaban tan inhumanamente sobre los hombros de los productores de la tierra”, tras el cual “se consiguió algo así como una limosna: una mísera rebaja en los arrendamientos para los colonos de Campo Nuevo; para los colonos de Campo Viejo, o sea los que sembraban lino, se hizo caso omiso de su petición”, situación que generó el dolor del militante socialista, porque “a pesar de haber resuelto entre agrarios en asamblea general, que los colonos maiceros ayudarían pecuniariamente a sus compañeros de campo viejo, puesto que estos no obtuvieron rebaja, no se cumplió con la sinceridad que impone la disciplina de toda sociedad que funciona honestamente dentro del marco de la decencia y la democracia”, falta de solidaridad “que ha contribuido en su mayor parte al desbande y desaliento de los colonos”, consolándose - no obstante - porque “los pobres colonos, esos hombres rudos son como bueyes: lagrimean pero siguen tirando ...”. (17)

Continuidad en la militancia obrera y socialista

En 1926, Teófilo OLGUÍN fue Agente de Acción Socialista en Carmen, y debido a las denuncias hechas tanto en las columnas de La Vanguardia, como de La Chispa, donde no dejó de denunciar los atropellos de la policía, en general, y de un comisario embriagado de poder, en particular, en noviembre de 1927, nuevamente fue detenido arbitrariamente en Cavanagh, y mantenido cinco días detenido y 49 horas sin comer (18), por orden del Comisario de Cavanagh que hacía política para el PDP (19): “Por haber dicho algunas verdades en nuestra hoja La Chispa, he sido detenido como criminal … siendo encerrado en un inmundo calabozo y quedando incomunicado. La prisión fue ordenada por el señor comisario quien aprovechando que me tenía en sus manos me hizo presentar a la oficina, donde empleando palabras propias de un matón, me enrostró las publicaciones que el suscrito hiciera en La Chispa, al par que trataba de saber quiénes eran los otros socialistas que me ayudaban en la propaganda. Y como no le diera en el gusto, se desató en improperios y me mandó nuevamente al sucio y hediondo pozo que les sirve de calabozo … En ese lapso de tiempo, he tenido que dormir en el suelo, sin nada para taparme. Insistí desde el calabozo para que se me instruyera sumario; pero no se accedió a ello, pues se ha deseado mortificarme, acobardarme y tratar de que las cosas quedaran ocultas ... Para el suscripto esta prisión es un nuevo acicate para la lucha, seguiré luchando con más energía si cabe en mis ideales, y en esa forma defiendo a mis hermanos de clase, los trabajadores, cuya causa representa la verdad y la justicia. Con esta prisión, ya son 20 las entradas que tengo en calabozos, 13 por socialista y defender mis ideales, y 7 por defender intereses colectivos de los trabajadores agremiados”. (20)

Y otra vez detenido en abril del ´28, cuando con la designación de un comisario, se le puso “fin a un viejo pleito que traía revuelto el avispero del peludismo local como consecuencia del triunfo personalista en la provincia” (21)

El 1º de agosto de 1928, en la casa de OLGUÍN, en Cavanagh, “se reunieron los conductores de carros y autocamiones, con el objeto de constituir la sociedad de resistencia y crear un reglamento interno entre ambos grupos”. La Sociedad quedó constituida con su correspondiente comisión directiva, que integró OLGUÍN, y al día siguiente “se presentaron los pliegos de condiciones a las casas cerealistas, nombrándose una delegación de cuatro compañeros para llenar la misión, reinando mucho entusiasmo, porque no cabe duda que se obtendrá un ruidoso triunfo”. (22). No obstante el optimismo, las respuestas de los cerealistas fueron negativas, por lo que “por unanimidad se acordó efectuar un paro general el día 4. Los cerealistas más tercos son los señores Demetrio García, y E. Caponi”. (23). El conflicto se solucionó el mismo día, y “se habrían obtenido mejores resultados, si no hubiese mediado la cobardía de la mayoría de los que dirigen camiones: juventud de muy bajo vuelo … Tienen contratos leoninos, están completamente esclavizados, pero ellos se conforman con manejar camiones, perjudicando así a la gente de trabajo y al pueblo en general”. (24)

Muy pronto, y a los efectos de “organizarse a fin de estar en condiciones de defender sus derechos de asalariados” (25), ya que “el encarecimiento de la vida no guarda relación con los salarios que los estibadores perciben” (26), la misma casa de OLGUÍN sirvió como centro de reunión para constituir la Sociedad de Estibadores y Oficios Varios, de Cavanagh, hecho consumado el 23 de septiembre de 1928, y de cuya primera comisión directiva OLGUÍN fue secretario general.

En su gestión, OLGUÍN tuvo que lidiar y defenderse también de las agresiones de los anarquistas, “fracasados del pueblo de Arias, que buscan remedio a sus males en Cavanagh, por haber palpado la mansedumbre y ceguera de algunos trabajadores”. (27)

El 30 de noviembre de 1929, nuevamente su casa de Cavanagh fue epicentro de participación popular, al dar lugar a la asamblea de trabajadores que constituyó el Centro Socialista de la localidad, del que fue su secretario general, tiempos en los que, además, ejercía como corresponsal de La Vanguardia. (28)

Y pronto debía ser el mismo Partido Socialista el que saliera otra vez en defensa del militante agredido: “Con motivo de las persecuciones de que es objeto nuestro compañero Teófilo OLGUÍN, radicado en Cavanagh, por parte del Juez de Paz de Estación Arias, la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Cordobesa resolvió enviar una nota al Ministro de Gobierno solicitando garantías para dicho afiliado. Entre otras cosas, dice la mencionada nota: ‘Ya en una oportunidad anterior reciente, a raíz de un asalto a mano armada que fuera víctima el ciudadano OLGUÍN por parte de varios sujetos de poco recomendables antecedentes, el Juez de Paz puso en evidencia su inquina y su parcialidad haciendo sumariar y encarcelar al citado ciudadano, y eximiendo de toda culpa al instigador y principal promotor del asalto, arbitrariedad de la que se ha jactado posteriormente, agregando que no parará hasta obligarle a abandonar la localidad en que está radicado. El día 6 de diciembre, el mismo Juez de Paz hizo citar al ciudadano OLGUÍN en la subcomisaría de Cavanagh, donde lo llenó de improperios y amenazas, reiterándole la seguridad en que no tardaría en obligarlo a salir del pueblo. Acabamos ahora de informarnos que se está tramando con la complicidad del Juez, un nuevo asalto contra el domicilio y la persona del ciudadano OLGUÍN, a quien se obligaría por medios violentos a abandonar la localidad. Es con este motivo que venimos a solicitar del Sr. Ministro de Gobierno su inmediata y urgente intervención en este asunto, para que le sean acordadas a nuestro afiliado todas las garantías a que tienen derecho los ciudadanos que habitan nuestra provincia, cualquiera sea su filiación política; y al mismo tiempo, solicitamos se inicie de inmediato un sumario al Juez de Paz de Estación Arias, del cual surgirá, si se realiza con corrección e imparcialidad, su culpabilidad en los hechos que denunciamos”. (29)

A pesar de todas esas persecuciones, OLGUÍN nunca se amilanó ante las agresiones policiales, y como corresponsal de La Vanguardia denunció permanentemente la corrupción policial que, por ejemplo, hacía la vista gorda ante el juego: “El café-bar de Zunino y Garrido se ha convertido en un garito, donde se despluma a los incautos que tienen ganas de ‘divertirse’ y hacerse ‘sport’. En las propias barbas de la autoridad se juega descaradamente al pocker, monte, siete y medio, hasta pasadas las cuatro de la madrugada, siendo numerosa la concurrencia de gente joven que va allí a degradarse con el afán de ganar unos pesos sin trabajar. Lo más doloroso es que entre este elemento joven se observan algunos empleados que adquieren allí todas las malas costumbres y vicios de los profesionales del juego, a costa de su salud y honestidad”. (30)

A los pocos días, OLGUÍN denunció que “gente inexperta concurrió en masa” a una carrera cuadrera, “figurando entre los asistentes el maestro de la escuela fiscal, dispuesto a jugarse hasta el último centavo a las patas de los caballos”, tras lo cual reflexionó: “mientras la juventud universitaria, con el apoyo del magisterio, se aboca a la obra de agitar al pueblo argentino contra el proyecto de ley sobre implementación de la enseñanza religiosa en las escuelas fiscales de la provincia de Córdoba, nuestro maestro ‘modelo’ pasa el tiempo jugando y peleando”. (31)

Su permanente espíritu solidario y participativo, lo llevó, ante los efectos de la crisis del ´30, a constituir una Comisión de Economía en Cavanagh, con el objeto de “encarar el problema de abaratar los artículos de primera necesidad, y mejorar la angustiosa situación de los trabajadores”, habiendo logrado bajar el precio del kilo de pan de 30 a 20 centavos, “para los que compran al contado”. (32)

Y cuando tuvo que denunciar el fraude conservador, tampoco le tembló el pulso: “Estamos informados de fuentes insospechables que los demócratas tacharon de 54 a 60 ciudadanos del padrón de Cavanagh, de los 110 inscriptos. Los excluidos son ciudadanos radicados en esta localidad que trabajan aquí, y con más de cuatro años de residencia … No vemos las razones que los inducen a tomar esta medida: únicamente el interés de disminuir el haber del adversario político”. (33)

Durante la campaña electoral de la Alianza Demócrata-Socialista que culminó con el fraude del 8 de noviembre de 1931, OLGUÍN se trasladó a Guatimozín junto a otros militantes socialistas para dejar construido el Centro Socialista, donde varios fueron injustificadamente detenidos por haberse reunido sin permiso policial: “se trata de pacíficos, laboriosos y honestos trabajadores del músculo y de la inteligencia que no han cometido otro delito, doble delito para la policía, que ignorar una disposición policial de emergencia y ejercitar el derecho acordado por la constitución de reunirse y expresar libremente el pensamiento … Se encuentran incomunicados y no se les permite a sus familiares que les lleven alimentos y camas para acostarse, obligándoles a dormir sobre piedras y a ingerir la mala alimentación dada por la policía”. (34)

A los pocos días, La Vanguardia amplió la información, afirmando que los militantes socialistas, “con inusitado despliegue de fuerza, propio de la inconsciencia e irresponsabilidad de estos policías incultos, fueron llevados a la comisaría, donde se los arrojó en un inmundo calabozo … Luego de mantenérselos detenidos por varias horas, se los trasladó a Marcos Juárez, donde permanecieron por espacio de dos días … A pesar del informe que llegaron los detenidos a Marcos Juárez, en el que se los acusa de ‘conspiradores’ y confabulados en un plan subversivo, la policía de ésta resolvió la libertad de los presos, ya que sólo se les podía imputar el ‘delito de reunión sin permiso previo’”. (35)

En esta oportunidad, la crónica del diario de los socialistas le asignó a OLGUÍN el oficio de “maestro”, aunque antes él mismo se ubicó como “estibador”, lo que explica su relación con los Sindicatos de Oficios Varios.

Para celebrar el 1º de Mayo del ´32, organizó la constitución del Centro Socialista de Arias (Cba.), donde concurrió Domingo MARINO a disertar sobre Socialismo y Democracia, y la reconstitución del Centro Socialista de Guatimozín, donde el mismo orador abordó El PS y la situación Política. En Cavanagh, la fecha se celebró con un pic nic y un partido de fútbol. (36)

En el invierno del ´32 la gran crisis agraria padecida produjo huelgas en diversas localidades del interior. En Guatimozín, la noche del 24 de julio fue realmente “negra”: tras el arribo de siete hombres “del escuadrón de seguridad, bien armados, …que se entregaron a las fechorías y salvajadas que los caracterizan, revisando todas las habitaciones de pacíficos obreros, violentando puertas y ventanas con el pretexto de buscar armas, y apresando a humildes y honestos trabajadores que hasta hoy no han proferido un solo grito ni han intentado ninguna acción violenta”, se detuvo a “60 trabajadores que fueron alojados en el sótano de la comisaría, permaneciendo 12 horas sin comer, sin beber, y sin mantas para taparse. Al día siguiente fueron sacados del sótano y obligados a firmar un documento por el que volverían al trabajo”. (37)

Ante tamaños atropellos, OLGUÍN informó a la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Cordobesa, la que envió al diputado Miguel ÁVILA, “que de inmediato, con el secretario general del Centro, OLGUÍN, se trasladó a la comisaría a efectos de hablar con el obrero Demetrio VARONO, detenido y secuestrado por el comisario. Estando presente el torturador …, se negó a permitirles la entrevista con el detenido por tenerlo herido a causa de una descomunal paliza aplicada por ser miembro de la comisión de huelga”. (38)

La dura represión desmembró al flamante Centro Socialista de Guatimozín, por lo que de inmediato, el mismo OLGUÍN convocó a otra asamblea para reconstituirlo, oportunidad en que “numerosos trabajadores se hicieron presentes ante el llamado de los socialistas de Cavanagh, demostrando gran interés por la constitución de una agrupación socialista”, eligiendo una Comisión Administrativa que presidió Jesús RIVERA. (39)

Al mes siguiente, el obrero integrante de la Comisión Administrativa del Centro Socialista de Guatimozín, Demetrio VARONO, fue baleado: el agresor “cometió el crimen armado de un revólver, con el que le descerrajó un balazo a traición sin que la víctima tuviera tiempo de ponerse en guardia; ya en el suelo, VARONO recibió cuatro balazos más en el vientre … Mucha culpa de lo ocurrido la tiene la policía, y hasta algunos legisladores “demócratas”, que en el conflicto obrero fueron evidentemente parciales a favor de los intereses patronales, ahondándose así los odios y las diferencias”, denunció OLGUÍN (40), tras lo cual e inmediatamente, la Federación Socialista Cordobesa envió a los diputados provinciales José GUEVARA y Francisco MULET, “a efectos de tomar informaciones y cuestionar a quienes correspondiera”, en el convencimiento “que el criminal ha sido mandado a cometer esa brutalidad” (41), arribo que “produjo verdadero júbilo en el seno de los trabajadores y del pueblo en general. Fue tan oportuna como destacada la actuación de nuestros representantes, que calmaron por completo los ánimos exaltados del pueblo. El mismo día 6, por la tarde y por la noche, el legislador GUEVARA dio dos conferencias, concurriendo el pueblo en masa. Hombres, mujeres y niños, por aclamación pidieron la destitución del policíaco Zunino y la reorganización de toda la policía. Hasta las mujeres, acosadas por las salvajadas y brutalidad policial, informaron a los diputados socialistas sus deseos de organizarse gremial y políticamente”. (42)

Mas este paladín de la militancia socialista fue un incansable luchador en la propagación de nuestras ideas y, a su instancia, la Federación Socialista Cordobesa envió a fines de octubre del ´32 al diputado nacional Bruno J. HERRERA, a ofrecer sendas conferencias: el día 29 en Guatimozín, donde “a pesar de la escasa propaganda, concurrieron más de 120 trabajadores, demostrando así sus simpatías por nuestro Partido y su estímulo a los representantes del pueblo”, y el día 30 a Cavanagh, donde habló “ante una entusiasta y numerosa asamblea de afiliados y simpatizantes”. (43)

En diciembre del ´32, OLGUÍN participó del VIIIº Congreso Ordinario de la Federación Socialista Cordobesa realizado en Río Cuarto, en representación del Centro Socialista de Cavanagh. (44)

Y al año siguiente volvía a ser protagonista en Guatimozín: “Con la colaboración del secretario general del Centro Socialista de Cavanagh, camarada OLGUÍN, se reorganizaron el Centro Socialista de Guatimozín, y la Agrupación Femenina La Madre. (45)

(1) La Chispa, Rosario, edición del 30 de noviembre de 1927.
(2) La Chispa, Rosario, edición del 30 de noviembre de 1927.
(3) La Vanguardia, edición del 17 de octubre de 1919.
(4) La Vanguardia, edición del 18 de agosto de 1918.
(5) La Vanguardia, edición del 16 de octubre de 1919.
(6) La Vanguardia, edición del 4, 5, y 14 de enero de 1919.
(7) La Vanguardia, edición del 26 de abril de 1919.
(8) La Vanguardia, edición del 12 de diciembre de 1920.
(9) La Vanguardia, edición del 2 de enero de 1921.
(10) La Vanguardia, edición del 5 de enero de 1921.
(11) La Vanguardia, edición del 29 de abril de 1921.
(12) La Vanguardia, edición del 30 de mayo de 1923.
(13) La Vanguardia, edición del 26 de julio de 1923.
(14) La Chispa, edición del 30 de septiembre de 1927.
(15) La Chispa, edición del 30 de octubre de 1927.
(16) La Chispa, edición del 30 de noviembre de 1927.
(17) La Chispa, edición del 31 de diciembre de 1927.
(18) La Vanguardia, edición del 18 y 19 de noviembre de 1927.
(19) La Vanguardia, edición del 6 de octubre de 1927.
(20) La Chispa, edición del 20 de noviembre de 1927.
(21) La Vanguardia, edición del 16 de abril de 1928.
(22) La Vanguardia, edición del 4 de agosto de 1928.
(23) La Vanguardia, edición del 7 de agosto de 1928.
(24) La Vanguardia, edición del 9 de agosto de 1928.
(25) La Vanguardia, edición del 17 de septiembre de 1928.
(26) La Vanguardia, edición del 27 de septiembre de 1928.
(27) La Vanguardia, edición del 4 de octubre de 1928.
(28) La Vanguardia, ediciones del 29 y 30 de noviembre, y 5 de diciembre de 1929.
(29) La Vanguardia, edición del 5 de enero de 1930.
(30) La Vanguardia, edición del 6 de agosto de 1930.
(31) La Vanguardia, edición del 17 de agosto de 1930.
(32) La Vanguardia, edición del 19 de enero de 1931.
(33) La Vanguardia, edición del 24 de febrero de 1931.
(34) La Vanguardia, edición del 26 de noviembre de 1931.
(35) La Vanguardia, edición del 13 de diciembre de 1931.
(36) La Vanguardia, edición del 28 de abril de 1932.
(37) La Vanguardia, edición del 8 de agosto de 1932.
(38) La Vanguardia, edición del 11 de agosto de 1932.
(39) La Vanguardia, edición del 26 de agosto de 1932.
(40) La Vanguardia, edición del 8 de septiembre de 1932.
(41) La Vanguardia, edición del 10 de septiembre de 1932.
(42) La Vanguardia, edición del 12 de septiembre de 1932.
(43) La Vanguardia, edición del 5 de noviembre de 1932.
(44) La Vanguardia, edición del 30 de noviembre de 1932.
(45) La Vanguardia, edición del 1º de marzo de 1933.

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