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Archivo - Biografías

Oliver Isidro
Militante de
Rosario, y Córdoba
CCE
27.430
Foto Nº
PS-0623-S
Día corrección
31-12-2008

Proveniente de un modesto hogar cordobés – el padre, Isidro, tenía un pequeño almacén –, nació en 1880, y antes de los 12 años comenzó a trabajar como cadete en una sastrería, después en un almacén, luego en una panadería, hasta llegar a la adolescencia, época en la que conoció el Centro Cosmopolita de Trabajadores, de Córdoba, en cuyas paredes interiores del salón colgaban ejemplares del semanario La Vanguardia, salón en el que pronto escucharía un domingo a la tarde al escritor Leopoldo Lugones, hablando sobre socialismo. De ese Centro surgieron los hombres que luego fundaron el primer Centro Socialista de la ciudad de Córdoba, el 8 de enero de 1899.*

* El año anterior, en la Provincia de Córdoba, ya se habían constituido los Centros Socialistas de San Francisco, y de Morteros.

Se apagaba el siglo XIX. La naciente industria de Córdoba ya tenía dos sindicatos, o sociedades de resistencia, como entonces se los llamaba: obreros panaderos y obreros constructores de carruajes, más la filial de La Fraternidad, ambiente reducido, pero de circulación de un gran número de periódicos socialistas, socialistas revolucionarios, anarco-comunistas y libres pensadores.

“En un ambiente agitado por la confusión, la ignorancia y la incomprensión, inicié mi actuación”, recordó con el tiempo Isidro OLIVER (1), quien ingresó al Centro Socialista de Córdoba el 30 de mayo de 1900, y fue rápidamente designado para integrar la Comisión Administrativa.

Ese mismo año fue designado secretario de la Sociedad de Resistencia de Obreros Panaderos, iniciándose así en el movimiento socialista y gremial, actividad ésta en la que sufrió la persecución patronal y los desbordes de los gobiernos conservadores. En representación de aquel Sindicato, participó en el Primer Congreso Obrero de Córdoba, realizado a partir del 18 de diciembre de 1904, y en 1906, integró un Congreso similar en Rosario, en representación de la Sociedad Obreros Panaderos, de Villa María.

Pronto comenzó a hacer sus primeras armas escribiendo en La Vanguardia, y como joven que era, abordó El Carnaval y la Juventud Argentina: ¡Al carnaval, al carnaval, repite la juventud obrera loca de diversión, y corre, salta, ríe ... y después? Después llora en el taller ... ‘Tres días de placer, por todo un año de dolor’ - dice el poeta Lugones hablando del carnaval.

¡Y cuánta razón tiene! ¡Cuántas amarguras, cuántas penalidades, cuántos sufrimientos y dolores tenidos durante todo el año entero! Después, todos los ahorros, todas las economías, hechas a fuerza de privaciones, se arrojan en los tres días de carnaval.

¿Qué hace la juventud instruida de la clase dominante? Dar un ejemplo triste y humillante, preparando brillantes corsos y haciendo grandes paseos con que se humilla a la clase pobre ...

¡Ah! Si esa juventud cambiara de sistema no habría tantas amarguras, ni tantos dolores en los talleres; ni existiría esa política tabernaria donde la juventud se cubre con el manto hipócrita de la mal llamada moralidad”. (2)

Ya desde el otoño de 1903, La Vanguardia lo había designado su agente en Córdoba, referenciándose en el domicilio de Salta 179.

El fogoso militante socialista, a pesar de las persecuciones obreras de la época del conservadurismo fraudulento, siempre se dio tiempo para la militancia. En diciembre del ´10, se realizó un acto en el Centro Socialista de Córdoba, cuyo “local social se hallaba repleto de trabajadores, asistiendo también buen número de mujeres”, y fue OLIVER quien lo presidió, “exponiendo el objeto de la velada y haciendo notar que la fiesta no era en honor de Sáenz Peña, pues el proletariado no puede ni debe tributar honores a un presidente que no es elegido por la voluntad del pueblo”, tras lo cual “el ciudadano ECHENIQUE recitó la ‘Canción de la República’, de Mario BRAVO, que el público aplaudió con entusiasmo delirante”, para poner fin al programa Salomón DÁVILA, “leyendo una interesante conferencia sobre algunos puntos del programa socialista. Con frases ardientes, trazó la vida obrera en la sociedad presente con todas sus injusticias y miserias; tuvo enérgicas palabras condenando la obra del clericalismo, que ha cometido muchos crímenes y continúa con su falso dogma oprimiendo las conciencias; abogó por la separación de la Iglesia y el Estado, y por una ley de divorcio tal como lo consigna el programa del Partido Socialista. Después trató sobre otros puntos, y dijo que había que laborar por la instrucción laica para libertar a la niñez de la enseñanza religiosa que atrofia las tiernas inteligencias de los niños. Terminó recomendando a los oyentes se afiliasen al Partido Socialista para luchar por una era de paz, amor y justicia”. (3)

Pronto, desde el Kilómetro 18 del Ferrocarril Argentino del Norte, OLIVER dibujaba su visión de la realidad argentina en los prolegómenos de la primera guerra mundial: “La enorme masa de trabajadores sin profesión que los transatlánticos nos vuelcan en nuestras costas, se disemina por todo el país en procura de trabajo. Esta inmensa falange de productores desconoce el ambiente, ignora las condiciones de trabajo en que tiene que actuar, no conoce el costo de la vida, ni sabe si por su oferta desaloja a trabajadores que recibían un salario mayor que el que va a percibir él. En su afán de trabajar, lo acepta, por malas que sean sus condiciones remunerativas. Por el contrario, el inmigrante sin oficio, en vista de la poca remuneración, se esfuerza para producir más, creyendo que por su poca producción o poca aptitud no se le da mayor retribución.

El capitalista no sabe de humanismo. Quiere que sus balances se cierren con un haber cada vez mayor. Para lograrlo, aparte de los progresos de la técnica, ve en la oferta permanente y siempre en aumento de la inmigración, un filón explotable que da óptimos beneficios. Para que dé el resultado apetecido, establece una escala de salarios que no consulta para nada la capacidad productora del jornalero, sino por antigüedad, la mayor parte de las veces antojadizas, o cuando la oferta escasea.

Sólo así se produce el alza. Pero la mayor parte o la casi totalidad de los trabajadores desconocedores e incapaces de buscar un mejoramiento en un organismo gremial, optan por marcharse después de una dolorosa experiencia, favoreciendo así al patrón que toma a recién venidos y paga salarios menores.

La explotación capitalista a base de inmigración tiende, en el interior de la república, a una preponderancia cada vez mayor. Ya no es solo la ‘cosecha’ que explota la oferta de sus brazos. Esto es un mal viejo y muy conocido; se trata de industrias nuevas, donde el adelanto de la maquinaria ha suplantado el personal técnico. Es en las grandes construcciones de obras públicas, en las empresas ferroviarias, industrias naturales, donde se explota de una manera escandalosa e inhumana al inmigrante sin profesión”.

Tras ejemplarizar en casos concretos, y en particular en la construcción del dique sobre el Río Tercero, y en la zona calera, denuncia que “no son sólo las empresas particulares las que escarnecen al peón inmigrante. Es el Estado, municipal y hasta el mismo gobierno nacional que por medio de sus empresas ferrocarrileras, explotan al peón”, tras lo cual afirma que “no es posible que con salarios y condiciones de vida tan bajos pueda arraigarse en nuestro país el inmigrante. Así va de un lado a otro, haciendo una vida de privaciones para reunir un poco de dinero. Pero la inmigración que acepta y perdura en condiciones de trabajo tan malas, es la más atrasada que nos llega, la más cargada de prejuicios y la que sueña con hacer fortuna. Esta es la inmigración que quieren los explotadores de tierra adentro: la que trae malos hábitos de vida y acepta habitaciones miserables, viviendo en promiscuidades horribles”. (4)

El 10 de enero de 1915, representando al Centro Socialista de Córdoba, participó del Congreso fundacional de la Federación Socialista Cordobesa, integrando su Junta Ejecutiva, la que presidió en 1917.

Fue delegado titular del Centro Socialista de Córdoba ante el IIº Congreso Nacional Extraordinario del PS, celebrado en Buenos aires el 9, 10 y 11 de julio de 1915.

Luego presidió la Unión Tranviarios de Córdoba, en cuyo carácter participó del Congreso que en 1918 constituyó la Unión Obrera de Córdoba.

A fines de ese mismo año, representando a los tranviarios de Córdoba,  participó del Xº Congreso Nacional de la Federación Obrera Regional Argentina, y participó del Congreso fundacional de la Federación Obrera Provincial, de la que fue su tesorero y activo participante en los Congresos de Villa María (1920), Marcos Juárez (1921), Córdoba (1922), y Villa María (1923).

En enero del ´19, en una de las tantas muestras de amedrentamiento y persecución contra militantes socialistas, y en medio de las huelgas desatadas a partir de la represión por los sucesos ocurridos en los Talleres Vasena, de Capital Federal - conocidos como la Semana Trágica, donde la policía asesinó primeramente a 4 obreros huelguistas, y luego a muchos más en el sepelio de aquellos y en otros actos de protestas, sumando en total varias decenas -, OLIVER fue detenido en Córdoba junto a varios socialistas más*.

*Contemporáneamente, era detenido en Mar del Plata, sin causa alguna, el concejal socialista Teodoro J. BRONZINI; intervenido el gobierno de Laboulaye (Córdoba) a cargo del socialista Manuel A. MOREIRA; y detenido en Rosario Luis Juan WILHELM, integrante de la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina y secretario general de la Federación Obrera Ferroviaria. Gobernaba el radicalismo tanto en la nación como en la provincia. Debido a la conmoción interna causada por la represión, hubo de suspenderse la Primera Conferencia Panamericana Socialista y Obrera convocada para enero de ese año en Buenos Aires.

Las persecuciones contra el férreo militante socialista continuaron, y fue hecho preso en la primavera de 1919; y en los primeros días de 1920, La Vanguardia denunció que “verdaderamente, no tiene nombre lo que está pasando con el pacifico, laboriosos y honesto ciudadano Isidro OLIVER. Después de estar internado durante dos meses en la cárcel, bajo un proceso de infracción a la ley de defensa ‘social’, la Cámara en lo Criminal acaba de confirmar esa prisión. Es de todos conocida la actitud de la policía con respecto al ciudadano OLIVER: fue ella, primero, la que se encargó de sembrar la alarma*, rodeando de misterio la vida de nuestro compañero; luego un Ministro que, después de manifestar a dos redactores del diario La Voz del Interior, que OLIVER era una persona decente, declara, en plena Cámara y con evidente contradicción, que la víctima del atropello era un anarquista peligroso. El ciudadano OLIVER va resultando la víctima expiatoria de culpas que no existen, pues la citada Cámara no prueba en forma alguna la culpabilidad de nuestro compañero La Voz del Interior, al ocuparse de este asunto, hace entre otras atinados consideraciones, las siguientes: ‘Si hay prueba suficiente para confirmar esa sentencia, sólo nos demuestra una cosa: que el ardid de la policía estaba mejor tramado de lo que creíamos en un principio. El hombre que toda su vida ha repudiado los medios violentos no puede cambiar en un momento su manera de ser, muchos menos sin haber una causa, como ser, el alcohol u otro móvil que le indujera a cometer el delito del cual se le acusa. Los señores jueces, en vista de todos los antecedentes del acusado, deben llamar en su ayuda el recuerdo del buen Magnaud, antes de que sobre su conciencia pese la condena de un inocente’”. (5)

* La policía lo había detenido bajo la acusación de haber colocado un cartucho de dinamita en las vías del tranvía eléctrico.

Luego de más de noventa días, OLIVER recuperó su libertad, perdida por “una criminal mistificación urdida por la policía misma, interesada en hacer aparecer a nuestro compañero como autor de un acto de violencia contrario en absoluto a sus hábitos y antecedentes, como lo han sostenido todos los que lo conocen. Fueron vanos todos los recursos empleados para demostrar lo absurdo de esa acusación, la que tendía a inutilizar a uno de los más activos e inteligentes propagandistas, y el compañero OLIVER tuvo que soportar varios meses de prisión injusta y arbitraria, malograda las censuras de la prensa, que no cesó de criticar la morosidad con que se llevaba adelante el sumario. Debido a las reiteradas gestiones iniciadas por el diputado Fernando DE ANDRÉIS y el doctor Ricardo Altamira, dicho compañero acaba de salir en libertad bajo fianza”. (6)

Durante esos primeros 20 años del siglo XX actuó OLIVER con la orientación que en materia sindical seguían los socialistas: un reformismo firme, un tanto agresivo, pero sin violencia: “Combatí las huelgas que sin consultar a la mayoría del gremio o a la organización, pregonaban grupos extremistas. Eran los mismos que al propagar métodos de violencia anunciaban la próxima revolución social”. (7)

El 9 de marzo de 1924* accedió a una banca de diputado provincial cordobés por el PS, y como tal, logró junto al Diputado Ángel ISERN, la sanción de leyes fundamentales para los trabajadores: el descanso dominical; la prohibición del trabajo nocturno en las panaderías, primera de esta naturaleza en el país (el 2 de octubre del ´24 fue sancionada por la Cámara de Diputados); e interpeló al Ministro de Gobierno por el cumplimiento de la ley que imponía la jornada laboral de 8 horas.

* El domingo anterior, el PS de Córdoba había obtenido también los tres primeros diputados nacionales del interior del país: Ricardo BELISLE, Juan REMEDI, y Edmundo TOLOSA, quien el 8 de marzo del ´25 integraría la fórmula a la Gobernación REPETTO-TOLOSA. En esa época, la Federación Socialista Cordobesa editaba el diario Libertad, y para la campaña electoral se sumaron BRAVO, DE ANDREIS, MUZIO, ODDONE y PÉREZ LEIRÓS. En ella, hubo abstención radical, y el prestigioso intelectual Arturo ORGAZ apoyó al PS desde La Voz del Interior. La aprobación de los diplomas de los electos fue resistida por el yrigoyenismo, y recién se produjo el 15 de agosto - después de 10 sesiones fracasadas por falta de quórum -, en votación dividida resuelta favorablemente por el presidente de la Cámara.

A inicios de la década del ´30, OLIVER se instaló en Rosario.

El 15 de octubre del ´32 apareció en Rosario El Socialista, semanario órgano oficial de la Federación Socialista Santafesina, cuya dirección ejerció Ceferino CAMPOS; su administración Domingo CHURRIGUERA; como colaboradores especiales participaron Narciso A. GNOATTO, José y Emilio ROSSI, Amadeo BIGNAMI, Zenón CABRAL, Humberto COSTA BAMBOLLINI, y José Manuel FERNÁNDEZ; mientras que el equipo de redactores lo integraron Isidro OLIVER, en información general; Francisco BODETTO, en acción municipal; Aristóbulo MARTÍNEZ, en política provincial; Velmiro AYALA GAUNA, en literatura y arte; Antonio BARBEITO, en cooperativismo; Santiago BLANCHETTI, en movimiento gremial; Héctor GASPAR, en movimiento juvenil socialista y universitarias; y Alejandro GÓMEZ, en cultura e instrucción pública. (8)

Ocupó intensamente la tribuna pública en nombre y representación del PS, tanto en Rosario como en el interior de la Provincia. Sólo a título informativo, recordamos la jornada del 20 de septiembre del ´33, cuando en conferencia pública que OLIVER compartió con Velmiro AYALA GAUNA y Ceferino CAMPOS, se dejó inaugurado el flamante Centro Socialita de Serodino. (9)

Activó en la Asociación Empleados de Comercio, en cuya representación participó del Congreso Nacional Extraordinario realizado en septiembre de 1942; de cinco reuniones convocadas por el Consejo Administrativo de la Confederación General de Empleados de Comercio; de un Congreso de carácter provincial, realizado en la ciudad de Santa Fe; y de dos Congresos de la Federación Santafesina del Trabajo, realizados en Santa Fe, integrando asimismo la Unión Regional Rosario, entidad que realizó tres Congresos de carácter local y dos de carácter rural.

Así, Isidro OLIVER ostentó más de cuarenta años de vida sindical: “Siempre estuve en los puestos de lucha y responsabilidad. Sin ser un moralista he creído con toda convicción que el movimiento emancipador de la clase trabajadora requiere sacrificios y ejemplos. Por esto nunca rechacé responsabilidades”. (10)

Políticamente, fue electo Concejal de Rosario el 9 de octubre del ´38, con 10.035 votos (21%). En el Partido Socialista, desempeñó los cargos de mayor responsabilidad. Fue miembro y secretario general de la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina, cumpliendo siempre escrupulosamente con sus tareas, porque como buen socialista que fue, sabía que “los puestos partidarios no son sitios de honor para pavonearse infatuado, sino cargos cuya aceptación entraña una responsabilidad ineludible: la de cumplir celosamente con el deber voluntariamente contraído”.

La revolución del 4 de junio del ´43, que había tenido el “propósito fundamental de derrocar un gobierno de vergüenza que se había entronizado en el poder por el fraude, y que pretendía mantenerse y aún prolongarse en él por los mismos medios”, se desmadraba y disolvía por decreto a los partidos políticos, además de iniciar una serie de acciones de clara connotación fascista y persecución política, por lo que los socialistas santafesinos exhortaron “a las agrupaciones de filiación democrática, a las asociaciones obreras y estudiantiles a intensificar las tareas para la inmediata constitución de una amplia unidad democrática que facilite el retorno a la normalidad constitucional”, lo que electoralmente confluyó en la Unión Democrática, manifestación aquella que además de contar con la firma de Isidro OLIVER, fue suscripta por Ceferino CAMPOS, José ROSSI, Froilán LUDUEÑA, Amadeo F. BIGNAMI, José BIGNAMI, Narciso A. GNOATTO, José BRAILOVSKY, Rinaldo E. LUCCHINI, Pablo F. VISCONTI, José TREVIÑO, Luis Mario LOZZIA, Alfredo ROSSI, Jaime ANTOLÍ, Santiago BLANCHETTI, Emilio EYRAS, Enrique SERENELLI, y Francisco BODETTO. (11)

Entre sus publicaciones en tamaño folleto, podemos citar Entre Criollos, diálogo de sátira y política; La Ley Orgánica Municipal, proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados de Córdoba; y Abolición del Trabajo Nocturno en las Panaderías, proyecto y fundamentos de lo que fue la Ley Nº 3.366.

En formato libro, editó El Socialismo en el Interior Argentino, prologado por Arturo ORGAZ, donde éste valoró que haya “realizado una labor estrictamente objetiva, que entre por los ojos, y golpea con recia claridad el recinto de la comprensión ciudadana, lo que no es poco mérito”.

ORGAZ juzgó que tras más de cincuenta años de militancia socialista, OLIVER ya se había ubicado “en la eminencia de los años vigorosos y lúcidos de una militancia insobornable”, valorando al “auténtico obrero y servidor de la causa de la clase trabajadora”, que había derramado en una vida de lucha, “espíritu viril y empeño patriótico, ya en la obra de simple ciudadano, ya en la de dirigente gremial y de legislador provincial. En todo instante, supo honrar la idea socialista que abrazó y a la causa del pueblo trabajador que lo contó entre sus esforzados realizadores. Por eso, Isidro OLIVER, simple obrero, posee alcurnia merecida de iniciador del esfuerzo civilizador de nuestra incipiente democracia obrera”. (12)

Mario LÓPEZ DABAT fue designado por el Centro Socialista Casa del Pueblo, para ofrecer un merecido reconocimiento a OLIVER, cuando éste se acogió a los beneficios de la jubilación.

En su alocución, expresó que OLIVER fue un “ejemplar compañero de lucha y abnegado camarada de ideales, que ha ofrendado una vida entera al más bello y más noble de los ideales contemporáneos: al socialismo.

Este es un homenaje que se ofrece a un hombre que nada material puede darnos, porque todo lo que tenía, fervor militante, entusiasmo y abnegación rayanos en el heroísmo, lo dio al ideal del proletariado que sintetiza y encarna el Partido Socialista.

Se ha dicho que el socialismo tiene algo de religioso, en el fervor con que sus militantes lo abrazan. Y lo que asemeja al socialismo con el espíritu religioso es esa entrega voluntaria de la propia personalidad a un ideal colectivo, en que el hombre se ofrenda generosamente a una lucha sin tregua por la felicidad y el bienestar de los demás, con un olvido total de sus propios intereses. La palabra que sintetiza ese espíritu es el desinterés. Y porque el desinterés, en todos los actos de su vida, ha sido el rasgo característico de la personalidad de este compañero, es que le ofrecemos esta demostración quienes compartimos sus ideales.

Isidro OLIVER es un ejemplo vivo del socialismo integral. Una vocación definida le llevó desde su juventud a batallar incansablemente en el campo de las luchas sociales argentinas. Recorrió toda la provincia de Córdoba instando a los obreros a agremiarse para defender sus intereses de clase. Orientó y dirigió varios sindicatos, y conoció la persecución policial. Eran los tiempos heroicos del gremialismo argentino. Supo de la indiferencia de sus compañeros y del rigor de la cárcel. Pero ni una ni otra le arredraron. Vale la pena señalar su ejemplo frente a los dirigentes entreguistas del sindicalismo dirigido de hoy, burócratas inescrupulosos para quienes el sindicato no es sino el trampolín para alcanzar ventajas personales. Después de muchos años de dura tarea, apenas si alcanza una modesta jubilación que le permitirá solamente llevar una vida digna.

Fue diputado provincial en Córdoba y concejal en Rosario, representando en las dos oportunidades al Partido Socialista. Desempeñó su puesto con probidad intachable, utilizando la banca para dato del Partido a que pertenecía. Aquí también vale la pena señalar su ejemplo. Frente a los diputados obreros llevados a la Cámara de Diputados de la nación por el peronismo, que al terminar su mandato, y no ser reelectos fueron a pedir al Presidente de la República un cargo burocrático bien rentado, porque los que dijeron haber ido al parlamento a defender los intereses proletarios no podían después de haber sido diputados volver a ganarse la vida en el taller o en la fábrica. En las dos oportunidades en que desempeñó cargos representativos, OLIVER se reintegró al término de su mandato a su quehacer habitual, para ganar como siempre, trabajando, el pan de él y de los suyos. Es que la diputación y la concejalía no fueron para él otra cosa que nuevos puestos de lucha donde había que trabajar por la clase a que pertenecía y representaba y a la que permaneció siempre fiel, sin traicionarla jamás”.

Finalizó destacando que “el rasgo que define su personalidad, es la militancia. Fue el militante por excelencia. Alcanza hoy un modesto retiro y estoy seguro que - en la medida de sus fuerzas y de su salud - seguirá trabajando por el Partido de sus ideales. No cosechó dinero ni honores, y fue a la cárcel a purgar su rebeldía indomable”. (13)

Victorino Rodríguez, secretario general de la Asociación Empleados de Comercio, se sumó al homenaje, destacando que junto a OLIVER, estuvieron siempre trabajando “por la causa de los trabajadores, unidos por un común sentir de la justicia, identificados en el debido respeto a las ideas del prójimo, e inspirados en irrenunciables e inalienables ideales de libertad.

OLIVER ha sido y es ejemplo de honestidad, de lealtad, y de eficacia en el movimiento social revolucionario de los trabajadores de esta región del mundo”. (14)

Finalmente, Rinaldo LUCCHINI, otro prestigioso dirigente socialista, expresó que en “esta hora tremenda para la historia política de nuestro país, en que peligran sus instituciones democráticas y nuestro Partido está siendo sometido a muy duras pruebas, por el despotismo entronizado en el poder, OLIVER ofrece un ejemplo difícilmente comparable, de militancia partidaria y sindical. Su vida es compendio de acción permanente e infatigable, por la divulgación de los principios socialistas, y la extensión de la acción gremial.

Conoció OLIVER todas las vicisitudes de la militancia gremial y partidaria, y más de una vez hubo de pagar con la cárcel, el delito de defender la auténtica justicia social que inspira al socialismo y al sindicalismo libre”.

Finalizó LUCCHINI exhortando a los jóvenes presentes, para que en “la existencia extraordinariamente fecunda que ha sido y sigue siendo Isidro OLIVER, para nuestros ideales, tendréis fuente permanente de estímulo y de inspiración, en las horas difíciles y fatigosas que nos depara la acción, así como en las horas felices en que podemos entregarnos a la labor eminentemente constructiva de ir jalonando el sendero que nos llevará a la realización de nuestros ideales y a la conquista de un mundo mejor, en que impere la justicia social entre todos los hombres y la paz en todos los rincones de la tierra”. (15)

Al cumplir sus 90 años, todo el PS sintió la obligación espiritual y moral de rendir tributo al ejemplar militante de las ideas socialistas, y el 7 de agosto de 1970, con una cena servida en el local de Zaspirak Bat, Entre Ríos 261, de Rosario, se rindió homenaje “al veterano militante socialista, dirigente del socialismo rosarino, militante gremial durante muchos años, cooperativista, concejal en Rosario y diputado a la legislatura de Córdoba”, por su “larga y proficua trayectoria social y política.

La edad inusual - 90 años - alcanzada por el compañero OLIVER y, lo que es más, presente todavía en muchas de las manifestaciones partidarias, sociales y culturales de Rosario, explica que el acto de agasajo que se le tributó en esa ciudad, alcanzara contornos realmente emotivos. El veterano militante fue rodeado por amigos y compañeros del Partido, y recibió los saludos de numerosas personas, así como también mensajes de felicitaciones hechas llegar por Waldino B. MARADONA, Andrés CALABRESE, Teófilo Agüero, Abelardo TORRES, Francisco MULET, Juan Antonio SOLARI, David BONAPARTE, y José BRAILOVSKY, entre otros.

El homenaje fue brindado por el ciudadano Francisco MARTÍN, quien destacó muy especialmente la prolongada y eficaz militancia de OLIVER en el campo gremial. Américo GHIOLDI expresó que la consecuente conducta de OLIVER en las filas socialistas y obreras, ‘dicta lección sobre el valor de la continuidad de la acción partidaria’. OLIVER, que agradeció vivamente emocionado el homenaje que acababa de tributársele, recibió un pergamino recordatorio con la firma de todos los asistentes”. (16)

Isidro OLIVER, que tuvo dos hijas biológicas, a quienes nombró seguramente pensando en sus ideales: Pura y Libertad, falleció en Rosario, el 12 de junio de 1974.

(1) Demostración a Isidro Oliver, Ed. El Sol, Rosario, 1948.
(2) La Vanguardia, edición del 23 de febrero de 1901.
(3) La Vanguardia, edición del 13 de diciembre de 1910.
(4) La Vanguardia, edición del 24 de abril de 1913.
(5) La Vanguardia, edición del 5 de enero de 1920.
(6) La Vanguardia, edición del 10 de abril de 1920.
(7) Demostración a Isidro Oliver, Ed. El Sol, Rosario, 1948.
(8) La Vanguardia, edición del 6 de octubre de 1932.
(9) La Vanguardia, edición del 6 de octubre de 1932.
(10) Demostración a Isidro Oliver, Ed. El Sol, Rosario, 1948.
(11) La Vanguardia, edición del 10 de abril de 1945.
(12) OLIVER Isidro, El Socialismo en el Interior Argentino, Ed. El sol, Rosario, 1951.
(13) Demostración a Isidro Oliver, Ed. El Sol, Rosario, 1948.
(14) Demostración a Isidro Oliver, Ed. El Sol, Rosario, 1948.
(15) Demostración a Isidro Oliver, Ed. El Sol, Rosario, 1948.
(16) La Vanguardia, edición del 19 de agosto de 1970.

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