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Archivo - Biografías

Oroño José Vito
Militante de
San Cristóbal, y Ceres
CCE
13.584
Foto Nº
Día corrección
31-12-2008

Descendiente directo de Nicasio Oroño, y miembro de una prestigiosa familia de origen español, nació en Santa Fe, el 21 de julio de 1878.

Inició su carrera docente el 23 de agostos de 1899. En 1920 fue designado Inspector de la 5º Sección, cargo al que renunció para dirigir una escuela en San Cristóbal.

Intentos de persecución

La primera interrupción de la democracia en el país durante el siglo pasado, ocurrida el 6 de septiembre del ´30, terminó en un proceso electoral que según los niveles electorales y las provincias, concluyó con elecciones entre noviembre del ´31 y enero del ´32, con la abstención del radicalismo. En la oportunidad, infinidad de nuevos militantes se acercaron al socialismo, y en particular, elementos pensantes y docentes que veían en la vigencia de los principios socialistas la superación de desigualdades socioeconómicas y la posibilidad de acceder a estadios de mayor justicia social, más educación pública, y más libertad. Así se destacaron, entre otros, los maestros Luis FELDMAN JOSÍN, en Sunchales; Santos TOMBOLINI, en Casilda; Salomón RODRÍGUEZ, en Ceres; José Vito OROÑO, en San Cristóbal; y Velmiro AYALA GAUNA y Juan TORRES, en Rosario.

La elección en 1931 de 45 legisladores nacionales por el PS, ni el compromiso social a favor de ideas modernas y progresista de parte de la docencia, pasaron desapercibidos para el fraudulento gobierno conservador de la década infame, y pronto se iniciaron persecuciones más o menos veladas, más o menos desembozadas.

El Consejo Nacional de Educación salió al cruce del compromiso docente, imponiendo trabas arbitrarias a la participación política, y el 6 de febrero del ´33, el organismo resolvió que el maestro “tiene la obligación de mantener una alta imparcialidad en el juicio que puedan merecerle los hombres y los principios que estén en juego en el campo de la política … La afiliación a comités políticos, la propaganda pública a favor de determinados partidos, la concurrencia a manifestaciones y otros actos que demuestren una afiliación activa le están vedados … También le está vedada la aceptación de candidaturas para desempeñar puestos electivos sin hacer renuncia previa de su magisterio … Las infracciones serán consideradas como faltas graves y los que las cometan quedarán sujetos a las penas que correspondan según su grado de culpabilidad”. (1)

Desde el PS se denunció la implementación de un “plan orgánico de eliminaciones y cesantías destinado a satisfacer venganzas de grupos, corrientes de propósitos reaccionarios y, quizás, también, algunos mezquinos intereses de política criolla”, ya que “desde la sanción de la Ley Sáenz Peña se estableció que las limitaciones fijadas a las actividades políticas de los empleados públicos no regían para los maestros ni los profesores, pues en nada perjudica a la función docente el ejercicio de los derechos ciudadanos”. (2)

Y desde el gremio docente la reacción fue más explícita aún, ya que se recordó que “desde largo tiempo atrás hay precedentes y resoluciones expresas de Consejos legalmente constituidos, en el sentido de permitir fuera del aula el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos; la propia Constitución es perfectamente clara y explícita sobre el particular, pues aunque condiciona los derechos de los habitantes a las leyes que reglamenten su ejercicio, sería absurdo pretender la completa anulación de los mismos so pretexto de reglamentarlos”, y dejó presente también que “nadie desconoce que el reglamento prohíbe a los directores y maestros hacer propaganda a favor o en contra de creencias religiosas y opiniones políticas, pero es evidente que esa prohibición, interpretada con criterio inteligente, se refiere a la actuación de los docentes dentro de la escuela, ya que de no ser así resultaría inquisitorial: una simple conversación fuera de la escuela, bastaría, en caso contrario, para el proceso y condena de los nuevos herejes. Y una prueba fehaciente de que es la nuestra la interpretación correcta de esa disposición, la constituye la existencia de sindicatos de maestros católicos, que hacen propaganda pública de ideas religiosas sin que nunca hayan sido molestados por el Consejo”.

Tras ello, el Frente Único del Magisterio Argentino* denunció con todas las letras que “lo que verdaderamente se persigue con la disposición de marras, es hacer de ella un instrumento de persecución de los maestros socialistas … El propósito no puede ser más evidente, pero de ahí a que logre satisfacerlo, media una distancia que nos parece insalvable, y que puede depararle una ingrata sorpresa” (3) …, y ¡vaya si la tozuda convicción militante a favor de un mundo mejor no deparó sorpresas, que desde la clase escolar o la tribuna pública, desde la cátedra o la más humilde hoja del periódico lugareño, siempre con el ejemplo, los docentes socialistas continuaron bregando sin prisa pero sin pausa por hacer gravitar sus ideas de redención humana!

* El Frente Único del Magisterio Argentino se había constituido el año anterior, con un programa de acción que finalizaba afirmando que “se propone hacer obra constructiva al presentar soluciones concretas de los problemas de la escuela y del maestro, al denunciar los actos que considera negativos de las autoridades escolares”. (La Vanguardia, 21 de octubre de 1932).

Más actividad docente

OROÑO fue un ferviente propulsor de la enseñanza superior para los jóvenes. A la educación de las muchachas dedicó especial atención, creando un curso de puericultura en San Cristóbal, donde también fundó en 1934, la Escuela Normal Privada Almafuerte: “establecimiento privado que para subsistir requería el cien por ciento de su modesto presupuesto. Los ingresos no alcanzaron, y debió cerrar las puertas del local alquilado en calle Caseros”. (4)

Desde 1937 vivió en Ceres, donde ejerció como maestro y director de escuela pública provincial hasta que se jubiló en 1943. "Yo no me jubilé de maestro, yo soy maestro", solía decir. Siguió enseñando gratis a los niños, los jóvenes y adultos hasta sus últimos días.

La mayor parte de sus ingresos los destinó a la compra de libros de literatura, filosofía y ciencia. Creó en Ceres la Biblioteca Solidaridad, la que posteriormente fue base de la Biblioteca de la Escuela de Comercio General San Martín.

Donó además un piano y material didáctico a distintos establecimientos educacionales de su tiempo, dando en todo momento muestras de su generosidad y desinterés.

Mezcla armoniosa de Jesús, de San Martín, de Sarmiento y de Quijote, fue sin duda un hombre inteligente, justo y apasionado por la enseñanza, la cultura, la libertad y la soberanía del pueblo.

Sus últimos días transcurrieron en su domicilio de boulevard España Nº 122. Falleció el 4 de marzo de 1960, rodeado de todos sus amigos. En el cementerio de Ceres descansan sus restos para siempre, pues la municipalidad le concedió posesión permanente y gratuita en un gesto que honra a quienes lo tuvieron. En su lápida fúnebre puede leerse un pensamiento de Almafuerte, por quien el maestro sentía gran admiración: "las tumbas de los grandes no se riegan con lágrimas ni se pueblan con gemidos, son templos de meditación".

“José Vito OROÑO fue un gran socialista de Ceres en las décadas del ´40 y ´50, y maestro, que retaba a los gauchos analfabetos y los obligaba y presionaba moralmente para que vayan al Centro Socialista a aprender a leer y escribir, donde todas las noches él iba a enseñarles”. (5)

La docente Elisa Ghirardi de Calderón, quiso hacer perdura la memoria de OROÑO en estos versos:

"José Vito Oroño ¡Maestro!"

Es de otros tiempos tu gloria,
tu bondad y tu paciencia.
Trabajaste como el agua,
como el viento, sin historia.
Jamás buscaste el halago que tu labor merecía,
sólo buscabas el bien
que hacías día tras día.
Entregado desde el alba
a tu fecunda faena,
con una sonrisa calma
dabas gota a gota el alma,
pues tu vida era la escuela.
No sólo gente de pueblo
era objeto de tu afán,
también lograbas llegar
al trabajador rural.
El tañir de la campana
te encontraba dedicado
a difundir tu saber
para ayudar a crecer.

José labrador, echaste los granos que dan frutos hoy,
pues te reconocen como sembrador.
sembrador de ideas, de sueños, de amor,
arquetipo noble con una misión:
forjar a los hombres de un mundo mejor.

Por su parte, Angélica Galliano y Carlos Néstor Dallaglio, destacaron a OROÑO como el ejemplar maestro, héroe anónimo de la paz, la cultura y la libertad. El respetuoso cariño que sentía por la patria, lo transmitía a sus alumnos; luchador incansable en defensa de la verdad, la justicia y la constitución nacional.

Creía en la ciencia pero no en los mitos; solía decir que los niños, ‘eran la esperanza en flor de nuestra patria’.

Su credo será imperecedero: ‘mi amor, los niños; mi pasión, la escuela; mi meta, la cultura del pueblo’.

Vivió muchos años feliz en su casa de Boulevard España (Ceres). Allí prodigó de sus saberes a quienes querían compartirlos, sin excepción de edad, razas, ni credos. Solamente se negaba cuando requerían de él, instrucciones para incorporarse al ejército; a ellos les respondía: ‘no, mi hijito, el maestro no prepara a nadie para matar al hermano’.

Comentaremos algunos pasajes de la vida del maestro: encontrábase jubilado y sin recibir sus haberes por varios años, en un período apremiante, dio muestras de una integridad al continuar con sus benéficas y gratuitas enseñanzas. Era tan precaria su situación económica que se cosía con alambre sus zapatos gastados, cultivaba su huerta y sólo podía comprar dos litros de leche por semana. Teniendo en cuenta el sistema vegetariano que adoptaron unos dilectos amigos, el maestro se inclinó hacia ese sistema, manifestando tiempo después que había mejorado su salud y podía realizar caminatas hasta de 6 km. con su bolsa a cuesta conteniendo libros y otros materiales de enseñanza para dar clase a sus alumnos adultos, regresando a su casa henchido de júbilo por sentirse fuerte, con entusiasmo de vivir y haber cumplido con su misión de educador.

Cuando comenzó su enfermedad y sintió la necesidad de médicos, sus amigos quisieron internarlo en algún sanatorio, cosa que no aceptó, prefiriendo el hospital, ya que para ello, decía, el pueblo paga impuestos y es por lo tanto su dueño.

Decía que los niños necesitan más de buenos ejemplos que de consejos. En los patios de las escuelas que el maestro dirigía, relucían los verdes huertos y los niños, sobre todo los más humildes, llevaban a sus hogares tan preciado alimento.

Solía discurrir con inteligencia sobre política. En cierta oportunidad, manifestó que se sentía feliz porque Israel tenía patria, pero se habían hecho de muy malos amigos: los norteamericanos.

Sentía desprecio por la mentira, la traición, los tiranos y los racistas. Opinando sobre religión, solía decirnos: debemos practicar la doctrina de Jesús de Nazareth, porque emana de ella luz benéfica para el alma, aunque él fuera un personaje creado o no real.

En un largo período de gobierno despótico, cobarde, paupérrimo, José Vito OROÑO fue citado por la policía acusándolo de tener ideologías marxistas. El noble maestro respondió: señores, si el ser marxista procede como yo, seamos todos marxistas. Acto seguido el indómito maestro fue puesto en libertad.

Sus días fueron ejemplos vivientes de su fecunda labor en pro del prójimo.

Comía y vestía modestamente. Era de carácter enérgico, chispeante, afable y sumamente simpático. Fue un ser virtuoso, en todo sentido de la palabra”. (6)

Don José Vito OROÑO, “maestro ilustre, patriota auténtico, hombre de principios, ardoroso defensor de la libertad, la democracia y la cultura, entendía que la ignorancia era la más encarnizada enemiga del ser humano; que de la ignorancia se valían los opresores para consolidar la explotación y el atraso de las naciones y los pueblos.

En todo ello se fundamentaron las docentes de la Escuela Nº 975 de Ceres, para proponer su nombre para la Institución.

El maestro había transitado sus aulas en el año 1941 y se jubiló allí, en el año 1942, dejando tras de sí un camino regado de conocimientos y amor por los niños. Trabajó incansablemente con vecinos y autoridades locales y provinciales para lograr que se construya el edificio de la escuela, el cual se inauguró en el año 1958”.

Ante la petición, que la Dirección Provincial de Educación Primaria y Preescolar hizo suya, el Ministerio de Educación dictó la Resolución Nº 109, del 10 de Febrero de 1982, por la cual, “considerando: Que el nombre propuesto recuerda a un educador santafesino (1878-1960), quien al abrazar la carrera del magisterio se dedicó plenamente a ella, ya sea en funciones de maestro, de director, o inspector de escuelas. Que su incansable labor en pro de la educación hizo de él un abnegado maestro y es así como en el ámbito de Ceres y San Cristóbal se conserva aún el recuerdo de su generosidad y de su anhelo ferviente de impulsar también la educación de la mujer, la alfabetización de los adultos, la enseñanza media, la creación de una biblioteca popular. Que su fecunda labor lo hace acreedor a la gratitud de la gente del lugar y al imponer su nombre a la escuela solicitante se exalta una vida puesta al servicio del bien común”, se resolvió “imponer el nombre José Vito OROÑO a la Escuela Nº 975 de Ceres”.

(1) La Vanguardia, edición del 7 de febrero de 1933.
(2) La Vanguardia, edición del 8 de febrero de 1933.
(3) La Vanguardia, edición del 12 de febrero de 1933.
(4) Giussani Osvaldo, Nuestros primeros cien años, San Cristóbal, 1990.
(5) Relatos de Alfredo Peralta, Ceres, abril de 2005.
(6) Galliano Angélica, y Dallaglio Carlos Néstor, Relatos sobre un gran maestro, Ceres, junio de 1982.

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