Hijo del genovés Juan (Giovanni Razori, que habría arribado al puerto de Buenos Aires el 4 de abril de 1893, en el Buque Bretagne, procedente de Marsella, de profesión jornalero, radicado inmediatamente en Rosario, gestor de una empresa constructora que participó de la construcción del Colegio Normal Nº 1. Masón de la Logia Unión 17, de Rosario, donde falleció en enero del ´19), y de la santiagueña Luisa Laflor (rescatada del malón por quien luego sería el Gral. Arenales), nació en Rosario el 18 de agosto de 1894, donde cursó sus primeros estudios.
En marzo de 1914 – tras el espectacular triunfo del PS en las elecciones de la Capital Federal del 22 de marzo – se afilió al Partido en el Centro Socialista de la 3ª, en Rosario.
En 1915, en la agitación que el PS llevó adelante para la derogación de las leyes de residencia y orden social, integró – junto a Agustín REYNÉS, Ángel GIANI, Tomás VELLES, Manuel MOLINA y Andrés BERCOVICH – la lista de oradores que presidieron las asambleas populares en los distintos escenarios rosarinos.
Ese año también fue designado – junto a César FORNARI, Esteban ISERN, Pedro LAZDIN, Primo SIRONI, Cristóbal SOLARI, y Tomás VELLES – para integrar el Comité Electoral Central del PS-Santa Fe.
Para las elecciones del 2 de abril de 1916, el PS llevó como candidatos a diputados nacionales a Primo SIRONI, Narciso Antonio GNOATTO, Agustín REYNÉS, y José VESCOVO. Se realizaron innumerables actos proselitistas; uno de ellos, en Boulevard Oroño y Salta, organizado por el comité electoral de la sección 4ª: “Un numeroso público constituido en su mayor parte por obreros, escuchó atentamente la palabra de los oradores. Abrió el acto Agustín REYNÉS, … Le siguió luego Amílcar RAZORI, que se refirió al concepto de la lucha de clases y del estado burgués, para terminar con la demostración de que el proletariado debe alistarse en partidos político de clase, en el PS”. (1)
El Ateneo Popular del Rosario, que los socialistas habían constituido el 5 de julio de 1912 con el objeto de promover la “enseñanza general” a través de “conferencias sobre temas científicos, literarios o artísticos; por la realización de cursos; creación de bibliotecas; etc.”, excluyendo “de su acción toda tendencia dogmática, desarrollándola sólo de acuerdo con el espíritu científico de la pedagogía moderna” (2), lo designó a RAZORI en 1916, responsable de la organización del ciclo de conferencias.
En diciembre del ´16, un grupo de militantes socialistas constituyó la Cooperativa La Acción, de Independencia 862, de Rosario, con el propósito de difundir periódicos, libros, folletos, etc., que propagaren ideas socialistas, y editar el periódico quincenal Acción Socialista, que apareció el 1º de mayo del ´17 y cuya suscripción costó un peso por semestre: RAZORI ejerció la presidencia del Consejo de Administración de la Cooperativa; Esteban ISERN, fue el secretario-tesorero; y Cristóbal R. SOLARI, la Dirección del periódico.
Despuntando el lápiz …
También en ese diciembre del ´16, cuando promediaba la Iª Guerra Mundial, RAZORI publicó en la prensa socialista el trabajo titulado Los socialistas y la guerra, donde el rosarino comenzó reproduciendo un párrafo que “la Oficina Internacional de las Organizaciones Juveniles Socialistas, con residencia en Zurich, publicó en septiembre del presente año en una proclama en cuyo texto, algo lírico, pero bien meditado, encontramos las siguientes palabras: ‘No contentos con los millones de víctimas de esta guerra, los insensatos e insaciables cazadores de carne humana preparan ya otras nuevas. Los gobernantes de todos los países buscan fanatizar a la adolescencia exagerando el odio contra el extranjero. Eso es tan verdad en Alemania como en Francia, en Italia como en Austria. Poetas y artistas, asalariados, rivalizan con profesores y pedagogos en la obra de instigación militarista de la juventud. ¡¡¡Camaradas: Vuestro primer deber, vuestra tarea más sagrada, es evitar este envenenamiento inminente de los pueblos’!!!”.
Tras ello, RAZORI juzga que el concepto encierra una “profunda verdad y hermoso consejo el de estas palabras, desde el comienzo de la guerra los gobiernos de los países beligerantes se hallan empeñados en una campaña de odio que, desgraciadamente no ha dado aún todos sus frutos. Por medio de la prensa, el libro y los conferencistas, por la calumnia, el insulto y hasta la mentira, dentro de la ciencia, el arte y la literatura, en todos los campos y en todas las formas, franceses y alemanes, austríacos y rusos, van arrojando hacia el más lejano confín de la tierra la simiente del odio contra el enemigo. Una atmósfera de envenenamiento cubre poco a poco al mundo entero y mina sordamente la esperanza de una futura reconciliación entre los hombres … Con cuánta pena los espíritus buenos, los que a pesar de la misma guerra luchan, trabajan y confían en un futuro abrazo fraterno entre los hombres, ven infiltrarse el odio en todos los corazones”.
Para RAZORI, tamaños crímenes tenían un gran responsable: “son los gobiernos los que auspician en primer término la siembra del odio. Son las castas dirigentes, explotadoras que ayer fanatizaron al pueblo con el prejuicio religioso o con la idea de patria, para hacerlo sumiso o llevarlo a la lucha, las que proclaman con mayor ardor el rencor hacia el enemigo, así conseguirán ofuscar el cerebro de las masas populares que, dominadas por su aversión hacia el enemigo de adentro, no recordarán ya la política nefasta de sus gobernantes, que produjo la hecatombe. Creerán sinceramente que la culpa está en el ‘enemigo’”.
Tras ello, propone que el ideal y sentimiento socialista se mantenga alejado de los bandos en pugna, porque “los socialistas no debemos averiguar quien arrojó la primera piedra ... Debemos acusar a todos los gobiernos en guerra y criticar todo lo inhumano que se cometa por uno u otro lado ... Porque la violencia cuya forma más refinada a la par que más brutal es la guerra, no ha de imponer una cultura dada ... Seamos más conscientes, por no decir más científicos: Aprendamos que el triunfo de una u otra nación no conseguirá la hegemonía de su cultura … No borremos con el codo todo aquello que escribimos con la mano: siguiendo el consejo de la Oficina Internacional, combatamos en primer término la siembra del odio, porque ella atenta contra el libre cambio, porque ella dividirá más y más a los humanos”. (3)
En su sesión del 7 de marzo del ´17, el Comité Ejecutivo Nacional del PS nombró a RAZORI “gestor de cartas de ciudadanía” en Rosario, para que “ayude y sustituya, en caso necesario, a Cristóbal R. SOLARI” (4), convocando a los interesados a su domicilio de Córdoba 1320, para “la gestión de cartas de ciudadanía que no les generará ningún gasto, fuera del viaje y una estada de horas en Rosario”. (5)
Aquel joven estudiante y militante socialista, no sólo leía para ampliar los límites de su cultura, profundizar su capacidad de análisis y ensanchar sus conocimientos técnicos, sino que también se daba tiempo para publicar las ópticas de sus lecturas: “De la vasta labor realizada por Agustín Álvarez como político, educador y moralista, pensamos analizar solo una parte en esta última faz, tomando dos de sus libros: La creación del mundo moral, y ¿A dónde vamos?, ya que ambos se hallan animados por tan idéntica finalidad que bien pudo aquel suave y hondo moralista agruparlos, en dos tomos de una misma obra, conteniendo una crítica profunda, una teoría reconfortante y un plan constructivo metódicamente desarrollado sobre el ambiente moral de los pueblos hispanoamericanos. A través de la prosa un tanto desaliñada pero jocunda y espontánea de esos dos libros, encuentra el lector uno de los trabajos más interesantes y objetivos que se hayan escrito en nuestros días sobre los efectos de la moral religiosa - por no decir católica - en la vida individual y colectiva de los hombres y países de América; una de las filosofías, la más optimista que pensador americano brindara a la juventud de su patria, que junta con cierta metodología de consejero experimentado, bondadoso y sabio, que nos habla del placer, de la felicidad y de la alegría, no en la forma oscura, tergiversada y ultra terrena a que nos tienen acostumbrados los pastores del catolicismo, no a la manera groseramente epicúrea de una ética materialista, sino con la palabra sencilla, limpia y clara, como un rayo de sol, fruto de quien ve en la vida todo un vigor de pasiones, sentimientos, ideas y la voluntad individual, presididos por la ciencia, orientados por la educación, y tonificados por la salud, que han de encauzar en la forma más útil, fecunda y feliz para el perfeccionamiento de la especie y el alegre y sano vivir de la colectividad y del individuo”.
* Agustín Álvarez había fallecido el 15 de febrero de 1914, y había sido Gran Maestre de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones. VER A LAPPAS … Recordar condición masónica del padre
“No puede iniciarse ni el más modesto estudio - que es nuestro caso - sobre Álvarez, sin hablarse de la religión: ella campea en todas sus páginas. Murmuran por ahí, pretendiendo clasificarlo entre los dogmáticos, que Agustín Álvarez extremó su crítica dando como base de todos los males y corrupciones de América al catolicismo. Nosotros creemos acertado tal dogmatismo, pues, no solamente toda la ética americana hunde su raigambre en la moral cristiana. Aún hoy ‘la única moral buena’ - que domina en el altar como en la política – debe mostrar un precepto cristiano. ¿Dónde, pues, encontrar la raíz de nuestros males, sino en la única moral que ha dominado y domina en América?”.
“Por otra parte, nuestro autor no fue un dogmático contra la religión, pues jamás predicó el ateísmo. Antes bien, en ¿A dónde vamos?”, dice: ‘La religión ha sido y será siempre, quizás, la primera necesidad mental del hombre y su primera piedra de tropiezo, porque toda religión es un programa de conducta, en cuanto es una explicación superior del hombre y del mundo, fuente de salud para los pueblos supersticiosos’. Sólo creyó y dijo que históricamente la religión católica había perdido su razón de ser con aquellas palabras en ‘la creación del mundo moral’; ‘Las religiones que han constituido el andamiaje para la construcción del sentido moral, y que han sido, como el despotismo y la esclavitud, útiles y necesarias en su momento, siendo el feudalismo del espíritu se tornan, como la esclavitud, la servidumbre y el despotismo, inútiles o perjudiciales cuando su momento ha pasado. Debemos a los diablos y a los dioses, a los sacerdotes, a los esclavos y a los tiranos, nuestros sentimientos morales, como debemos nuestra experiencia a nuestros errores y porrazos, a los cadáveres el secreto de la salud, como debemos la cruz roja y el pacifismo a los horrores de la guerra; pero la fuerza y el miedo, la religión y la guerra, que han desempeñado para el orden moral de la humanidad, en la infancia de la civilización, el papel del ama de cría para el niño sin dientes y del látigo para el adolescente sin experiencia, no podrán perpetuarse sobre la humanidad moralmente adulta sin aniñarla a perpetuidad, como aniña al esclavo adulto el látigo que enseña al niño a ser hombre’. De ahí que Agustín Álvarez combatiera todas las religiones que se oponen al progreso, porque caducas y perniciosas ante el adelanto de nuestros días, se colocan frente a él deteniéndolo por su incapacidad para regirse ni orientarse con morales concebidas en otras épocas y destinadas a diferentes civilizaciones; de ahí también que admirara ciertos sistemas morales que, antes de constituir un narcótico para los hombres y un valladar para el progreso humano, tonifican el mejoramiento de aquellos y sirven de poderoso impulso a la pujanza de éste”. (6)
Pronto, al cumplirse el cuarto aniversario de su muerte, RAZORI se sintió obligado de recurrir nuevamente a Agustín Álvarez para justificar la propagación de sus principios, oportunidad en que lo calificó de “hombre de acción y de estudio cuya vida ejemplar y fecunda se difundió en hechos y en sus ideas que, de imitarse los primeros y practicarse las segundas, otro fuera el aspecto moral y económico de nuestro país. Político, educador y moralista; espíritu abierto a las corrientes nuevas, amante de todo aquellos que entrañaba un progreso; fustigador enérgico de los males criollos - desde la intolerancia hasta el analfabetismo -; enemigo irreconciliable de la perniciosa y corrompida religión cristiana, a la cual asestó, como ningún escritor argentino, el formidable golpe de sus críticas; amigo de la ciencia, del optimismo y de la salud, Álvarez merece, para quienes trabajamos unidos por el progreso y bienestar del pueblo, un recuerdo de honda gratitud, capaz de inspirar - sobre todo en los jóvenes - la bella obra de difundir en el seno de la masa popular las ideas, principios y sistemas de quien predicó el laicismo en la enseñanza, la democracia en política, la alegría y el optimismo en moral, la ciencia y la salud, la tolerancia y la belleza en todos los órdenes de la vida”.
Tras señalar que “Agustín Álvarez fue un verdadero autodidacta”, RAZORI indica que también fue “un original en todo el sentido del vocablo ... porque, como Sarmiento - su hermano bajo tantos conceptos -, ni autores ni filosofías le sirve de pauta, mostrándose en cambio como cerebro que, poseedor de una honda y vasta cultura, créase un sistema filosófico y un método de estudio nuevo al aplicarse a un medio también nuevo como el nuestro ... Álvarez analiza nuestro medio moral, critica nuestro ambiente ético, diseca nuestra funesta subreligión y hasta crea y fundamenta un sistema ético, en nuestros sentir superior al de Emerson, con cierta originalidad que le hace más atrayente aún, pues el estilo, desaliñado en su agilidad, viste siempre una idea jocunda en su entraña, que surge de un mal o de una virtud nuestra, aderezada al par con típicas referencias de nuestra idiosincrasia”. (7)
La Reforma Universitaria En 1918 fue secretario general de la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina, y en plena efervescencia del movimiento universitario reformista en el invierno de ese año, tuvo una destacada participación en la agitación realizada en Rosario, donde fue fundador y primer presidente de la Asociación Pro Córdoba Libre. (8)
En efecto. En junio del ´18 estalló el conflicto universitario en Córdoba, con una huelga general de estudiantes, y clausura de la universidad y demás establecimientos de enseñanza. En diversos puntos del país se comenzaron a declarar huelgas solidarias con el movimiento cordobés, y la Federación Universitaria Argentina estaba dispuesta a decretar la huelga general estudiantil por tiempo indefinido si los acontecimientos de Córdoba así lo exigían.
En la capital mediterránea, “una comisión de damas católicas visitó la legislatura con el fin de agradecer a algunos diputados la defensa que hicieron del comité pro defensa (de la Universidad caduca), abogando, además, en favor de la religión”.
Desde Rosario se informó que “el hermoso movimiento emprendido por los estudiantes cordobeses en pro de la reforma universitaria y contra la odiosa absorción clerical ha tenido en esta ciudad la mayor repercusión. El viernes último se realizó una imponente manifestación, a la que asistió la delegación estudiantil cordobesa venida expresamente y que luego partió para la Capital Federal a entrevistarse con el presidente de la república. Se organizó una columna en la plaza Sarmiento, previas algunas palabras pronunciadas por estudiantes, encabezada por una banda de música y llevando cartelones y pintorescas caricaturas alusivas a las reclamaciones estudiantiles. El paso de la manifestación, que engrosada por miles de jóvenes y ciudadanos del pueblo desfilaba al grito de ‘frailes, no’ y otras aclamaciones, era saludada con aplausos por el enorme público que ocupaba veredas y balcones. En la plaza 25 de Mayo, punto terminal del recorrido, hicieron uso de la palabra los delegados cordobeses, Amílcar RAZORI, y otros estudiantes locales, quienes explicaron las causas del movimiento, sus propósitos, y exhortaron a estudiantes y pueblo a no cejar hasta el logro de las reformas solicitadas; al comenzar a hablar nuestro compañero y estudiante universitario RAZORI, los frailes de la iglesia matriz tuvieron la infeliz ocurrencia de echar a vuelo la campaña mayor, lo que les valió una rechifla fenomenal. La Federación Socialista Santafesina había resuelto invitar a los socialistas y al pueblo a adherir a este acto de los estudiantes”. (9)
El movimiento estudiantil convocó a un Congreso de Estudiantes: “Al abrirse la sesión, previa lectura de numerosos telegramas de adhesión al Congreso, la asamblea resolvió incluir entre los asuntos a estudiarse uno que establece la participación de los graduados y el pueblo en el gobierno de la Universidad. Luego se aprobó una declaración haciendo notar la necesidad de crear la ‘Casa del Estudiante’, y, como complemento, la ‘Casa de Vacaciones’”. (10)
Desde Rosario se informó que “convocados por el delegado de la Federación Universitaria de Córdoba, Cortes Plá, y el representante de la Asociación de Instituciones Culturales de Rosario, Amílcar RAZORI, se reunieron los delegados de los centros estudiantiles locales, del Ateneo Popular, y de la Biblioteca Juan B. Alberdi. Tras explicar el objeto de la reunión, se resolvió dar por constituida una entidad denominada Asociación Pro Córdoba Libre, pasándose acto seguido a designar una comisión ejecutiva con carácter provisional, la que quedó constituida en la siguiente forma: presidente, Amílcar RAZORI; vice, Servando Cardozo; secretarios, Marcelino Pignolo y Francisco BELFER; tesorero, Rodolfo Parfait. Se resolvió autorizar a la comisión ejecutiva a planear un plan de agitación en favor de la reforma universitaria y liberal, comenzándose con una conferencia pública a celebrarse en el local de la Sociedad Garibaldi, Corrientes 1241, y una manifestación en la estación Rosario norte (Sunchales), invitándose al pueblo y a los estudiantes para saludar al interventor Susini, de paso a Córdoba, y solicitarle instituya una universidad sin dogmas y con ciencia en la vieja casa de Trejo y Sanabria. En este acto hablará en nombre de la Asociación, su presidente, Amílcar RAZORI”. (11)
La tercera conferencia pública organizada por la Asociación pro Córdoba Libre, se realizó en el local de la Biblioteca Augusto Bebel, anexa al Centro Socialista: “Abrió el acto Rodolfo N. GALARETTO, manifestando que se complacía al comprobar el incremento cada vez mayor que la acción de la nueva entidad iba alcanzando, pues además de la juventud estudiosa que unánimemente acompaña a la asociación, el pueblo, y especialmente la masa trabajadora, aportaba también a la campaña liberal que se inicia, su apoyo y simpatía. Dijo que no otra cosa podía esperarse del pueblo de Rosario, que, no obstante cierta apatía, había sabido agitarse no hace mucho tiempo para rechazar la creación de un obispado en esta ciudad. Después de poner de manifiesto la necesidad de intensificar y extender la obra de la asociación ante la actividad que la iglesia despliega para conservar sus prerrogativas y privilegios y para contrarrestar al movimiento libertador, actividad de la que son pruebas la fundación de un ficticio ‘centro de estudiantes católicos’ en Rosario y de varias instituciones clericales en Roldán, terminó presentando a los oradores … Cerró el acto Amílcar Razori, presidente de la Asociación, agradeciendo a los asistentes su presencia e invitando a los actos a realizarse. La cuarta conferencia se realizó en la avenida Alberdi y Humberto I. (Frente al portón Nº 1 de los talleres del Ferrocarril Central Argentino). Ante un auditorio formado por más de 1.200 trabajadores y otros muchos vecinos de ambos sexos del barrio, hablaron los ciudadanos Amílcar RAZORI … versando sus disertaciones sobre el movimiento estudiantil y los propósitos de la Asociación pro Córdoba Libre”. (12)
La quinta conferencia se dio “ante una concurrencia de 800 personas en la plaza Sarmiento … Rodolfo N. GALARETTO, expresó que la agitación actual no se hacía contra el sentimiento religioso, en cuanto es éste elevado y sincero, sino contra la funesta acción clerical, acerca de la cual se extendió en diversas consideraciones. Habló enseguida el presidente de la Asociación, Amílcar RAZORI, quien después de exponer los fines de la nueva entidad, terminó haciendo un llamado a los hombres libres de Rosario, son distinción de partidos o ideologías, que amantes del progreso, quieran aportar su cooperación a la obra comenzada en pro de la liberación de Córdoba. Entre vítores al triunfo estudiantil y al espíritu de renovación espiritual se disolvió la numerosa concurrencia”. (13)
Finalmente, Amílcar RAZORI redactó y publicó El contenido de la revolución estudiantil: “Hay ciertos momentos en la vida de los pueblos que sintetizan y destacan en toda su amplitud las ideas e ideales que mueven a los mismos en su derrotero hacia el progreso. Son las piedras que jalonan el camino de la historia. En ellas estallan, se resumen y polarizan todas las energías que antes trabajaron dispersas, por el advenimiento de los nuevos ideales, por la conquista de un grado más alto de bienestar y progreso. Lo que antes fue ensueño de un vidente, esfuerzo aislado de una minoría revolucionaria, rumor silencioso como de fuente subterránea que puja por brotar, actividad callada pero ferviente, pasión contenida, sordo descontento y rebeldía que acumula, se transforma de inmediato, al conjuro de esa inexplicable corriente de solidaridad colectiva, en movimiento ruidoso y apasionado que une a todos en una misma, entusiasta aspiración. Entonces el pueblo se agita, invade las calles, exige; las ideas se proclaman abiertamente, las finalidades inician su actualización, se tienden las líneas y la lucha se entabla decidida, mortal, entre la fuerza que despierta, joven y pujante, y la que expira, ruinosa y caduca. De un lado los ideales nuevos ya maduros que se imponen, del otro los viejos y reaccionarios principios reacios a desaparecer. La colectividad toda siente convulsionado su espíritu y en ella no ha de quedar un hombre solo sin alistarse en uno u otro bando, porque la indiferencia en esos instantes atenta más contra el progreso que la misma oposición.
El movimiento de los estudiantes universitarios de Córdoba, que ha ido extendiéndose por todo el país, como una nube preñada de fecunda lluvia, determinando en la república un honda revolución espiritual - tanto más necesaria cuanto más dolorosa era la somnolencia anterior - encarna ese supremo momento para la vida de nuestro pueblo. Aquel muchacho animoso que tocó a somatén las campanas de una iglesia el 15 de junio, es todo un símbolo. La juventud de Córdoba se levanta contra una universidad estrecha y dogmática, que se mantiene cerrada a todas las corrientes nuevas cual si temiera que los fuertes vientos del siglo barran el polvo medioeval de sus bibliotecas; contra un profesorado inepto y materialista, retrógrado y carcamán, fruto de la camarilla y el favoritismo y para quien la función del educador era asunto de sueldos; contra academias donde a los bajos intereses de círculo se unían los más bajos de la secta que transformó aquella universidad en una dependencia del Vaticano; contra un instituto, en fin, corrompido en su funcionamiento, inficionando de oscurantismo y hasta aberrante en su finalidad tendenciosa cuando sirviendo a los intereses de la clerigalla buscaba modelar una juventud llena de prejuicios, con las alas del espíritu truncas. En la tarea de sitiar, combatir y tomar a la llamada vieja universidad de Córdoba - último reducto del funesto conservadorismo argentino -, los universitarios encuentran de inmediato el apoyo entusiasta de todos los hombres libres. El pueblo, esencialmente revolucionario ya que nada conquista manteniendo su situación actual, abre sus rudos brazos a la juventud estudiantil, y los universitarios, los hombres libres y el pueblo, unidos en una misma aspiración, se arrojan contra aquella plaza derruida y maloliente pero aún firme en la insania senil de sus sostenedores. Ella va cayendo y caerá definitivamente porque así lo exige el adelanto espiritual de la república. Dogmas y camarillas - funestas camarillas de cómplices -, sectas y oscurantismo, viejo espíritu del medioevo atrincherado entre iglesias y sotanas, todo caerá, desaparecerá al soplo vivificador de la revolución estudiantil. Nada ni nadie podrá detener el advenimiento de una Universidad orientada en las modernas corrientes del saber, donde la juventud argentina abra su cerebro y su alma en la contemplación de todos los horizontes. A la universidad estrecha y dogmática de la verdad revelada o de la ciencia oficial suplantará la Universidad de puertas abiertas, templo de todas las discusiones, hogar de todas las ideas, escuela de ciencia y de progreso que sirva a la juventud y al pueblo como un faro de verdad y de belleza; norte e impulso en el camino siempre ascendente de la historia.
Mas no debe ni ha de parar ahí el empuje de la revolución estudiantil ya transformada en revolución espiritual. El agitar de las aguas, ayer mansas, es muy hondo como para no arrastrar hasta la superficie nuevos problemas, descubriendo el motivo de los males. El movimiento de Córdoba no es sino una fuerte crisis en la evolución del liberalismo argentino, crisis la más terrible porque va contra el núcleo más poderoso de la reacción. La lucha iniciada en un primer momento dentro del claustro universitario se ha ido extendiendo poco a poco ante la necesidad de vencer el espíritu crudamente conservador sintetizado en aquella universidad antes que la universidad misma. El ataque partió de los estudiantes, pero se contagió al pueblo, y la defensa buscó ansiosa el apoyo de todos los conservadores del país. El campo de lucha se hizo más vasto y hasta se olvidó a los profesores para atacar a los clericales. Los que ayer defendían o atacaban la secularización de los cementerios, el matrimonio civil, la ley de registro civil, y los que hoy mismo sostienen o combaten la escuela laica, el divorcio, la separación de la iglesia y el Estado y cualquier conquista del liberalismo, surgieron, porque en verdad se trataba de un nuevo encuentro, más apasionado si se quiere, entre el espíritu de Sarmiento, de Agustín Álvarez o de Rivadavia, y el de la reacción siempre manejada desde las sacristías.
Quiérase o no, el movimiento estudiantil se ha transformado en movimiento ampliamente liberal, cuya meta no es únicamente la universidad de Córdoba, porque en ella no se encuentra toda la raigambre del conservatismo argentino. El mal está más en lo hondo, se ramifica, se infiltra en todas partes. La lucha ha planteado nuevos problemas, descubierto más vastos horizontes, acicateado energías, despertado aspiraciones y, sobre todo, ha hecho conocer toda la organización y la fuerza de que disponen quienes se empeñan en mantener al país inmóvil obstaculizando su camino hacia el progreso. Por otra parte, el sacudimiento espiritual que ha sufrido el alma argentina a influjo de la revolución estudiantil no puede conformarse con la victoria sobre la universidad ¿Por qué no conquistar la escuela primaria haciéndola de una vez por todas laica? ¿Por qué no llevar a nuestras instituciones y a nuestras leyes, prácticas en nuestras costumbres, los principios liberales ya consagrados en los demás países? ¿Por qué no hemos de imprimir este fuerte impulso a la vida de la república venciendo el valladar ya insoportable del clericalismo y de la reacción, librándonos de esta fatal herencia hispano-americana? ¿Por qué, en fin, no aligerarnos de tan pesada carga si ello entrañará mayor progreso? Todo esto y mucho más a de preguntarse cada argentino ante el problema planteado por la revolución estudiantil. Cada uno sabrá, también, la hora y el lugar propicios a su realización.
Nada entusiasma más, nada infunde mayor brío a los ejércitos que la conquista de una plaza. Se ha tomado ya una de las mejores atrincheradas. Los funestos y crudos conservadores argentinos harían bien no abandonando las armas”. (14)
Más militancia socialita
Espíritu inquieto, investigador y observador de la idiosincrasia popular y de la realidad socio-económica que la forma y condiciona, en Nuestra Tierra, el Interior, RAZORI intentó hacer un aporte tanto a las sesudas observaciones que habitualmente hacía Nicolás REPETTO cuando participaba entonces en los Congresos Nacionales de la Federación Agraria Argentina, como a las estrategias de desarrollo partidario: “Al publicar las ideas y observaciones que van a leerse, dos motivos principales guían nuestro pensamiento y orientan nuestras conclusiones. Pretendemos, por una parte, establecer el arduo problema del interior argentino aún atrasado y semibárbaro, en cuanto dicho problema detiene el progreso general del país; y deseamos, por otra, plantear en términos precisos un asunto de orden interno para la propaganda y métodos de nuestro Partido, en cuanto de la solución de dicho asunto depende, en nuestro sentir, el mayor o menor adelanto futuro del socialismo.
… Los hombres de Buenos Aires, sea por influencia de la gran urbe que los absorbe y aísla de todo el resto del país, sea también porque se imaginan conseguir mayor progreso y bienestar con las fuerzas únicas de la metrópoli, viven desvinculados en todo sentido con el interior de la república, que para muchos resulta algo así como un estado aparte. Ellos no se han detenido a reflexionar cuánto pesan las provincias en la vida de Buenos Aires, en su cultura, en su movimiento social, y qué amenaza encierran las mismas para el desarrollo futuro de las luchas y la obtención total de las conquistas que a vela hinchada conduce y orienta el proletariado de la Capital Federal.
A destacar con mayor o menor exactitud esas modalidades del interior como a insistir sobre su importancia tienden estas líneas. Queremos reflejar ciertas fases de la idiosincrasia provinciana seguros de despertar un mayor interés por el interior de la república.
Pasa luego RAZORI a describir su visión de la realidad del campo argentino, de las ciudades, de los pueblos, haciendo una radiografía sin concesiones y hasta por momentos sangrienta de nuestras atrasadas costumbres y de la escasa visión de las dirigencias, para arribar a las probables soluciones: “Los remedios que proponemos no son nuevos ni nuestros. En cuanto al problema en general, nuestro Partido los conoce y practica. División de la tierra, escuelas, nuestro programa. La acción toda del socialismo lucha en el sentido de reintegrar a la civilización a todos esos hombres perdidos en el atraso del interior argentino. Y seremos nosotros quienes modificaremos su idiosincrasia y su vida, transformándolos en elemento propicio a todo progreso”, para pasar de inmediato a la autocrítica y propuesta de superación de la realidad interna del PS: “Las organizaciones socialistas del interior no reciben el apoyo y la ayuda que debieran prestarles sus camaradas de Buenos Aires. Si bien éstos no han realizado todo para dedicar sus fuerzas al interior, no es el caso, creemos, de que así se piense y se siga haciendo. Dejar librados a los socialistas del interior a su propio esfuerzo, como hasta hoy, es la mejor forma de marcar un límite al desarrollo del socialismo en la Capital Federal. Buenos Aires merece, bien es cierto, el ochenta por ciento de nuestras energías, pero otórguese siquiera al interior ese modesto saldo. Hay ciudades de provincias que con el concurso de dicho esfuerzo crearían fuertes núcleos socialistas capaces de ayudar a Buenos Aires en la irradiación de nuestros ideales. Hasta hoy (1919) el esfuerzo vino en forma dispersa, casi como una concesión para los camaradas del interior: esos que mantienen contra viento y marea, en los miserables pueblos argentinos, un Centro Socialista. En adelante debiera llegar metódicamente, como un deber, seguros de que no es esfuerzo vano todo el que se haga en provecho del interior. De nuestra obra, de nuestra acción, nada se pierde. Hasta el más mínimo trabajo da tarde o temprano sus frutos. No se siga creyendo que será energía malgastada la que se consagre al interior, pues ella va no solo en beneficio del mismo, sino también de la Capital Federal” (15), visión interna del Partido, autocrítica, muy habitual entorno al año 1920 en los análisis que desde el interior se hacía cada vez que se discutía la estrategia de desarrollo partidario y de penetración de la idea socialista en el interior refractario.
El 21 de febrero de 1919 apareció La Idea (Ctda. Ricardone 58) para “sostener los principios del PS” bajo la dirección de Carlos MANACORDA y la Administración de Cristóbal Ricardo SOLARI, integrando RAZORI el consejo de redacción junto a Silvio FRANCESIO, Luis David BONAPARTE, y Oscar M. LÓPEZ. (16)
El 26 de abril de 1919 se inauguró en Buenos Aires – convocada por el PS – la Iª Conferencia Socialista y Obrera Panamericana, ante la cual, junto a Cristóbal R. SOLARI, Rodolfo N. GALARETTO, y Juan Luis WILHELM, fue designado representante de la Federación Socialista Santafesina. (17)
RAZORI se recibió de abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNBA, el 12 de mayo de 1919, e inmediatamente contrajo matrimonio con Lulú Bonxall, quien falleció el 20 de julio de 1921. En segundas nupcias se unió a Blanca Lilia Caminos, vínculo del que nació Blanca Mabel.
También en el ‘19, colaboró con la Revista Ideas, órgano del Ateneo Universitario, institución que en septiembre de ese año editó la revista quincenal Clarín, en la que también publicó sus trabajos.
Uno de ellos, donde reitera su calidad de agudo observador de la realidad y analista de costumbres, conductas y usos, se tituló Elogio de la Cuña, en el que comenzó afirmando que la cuña era un “un pedacito de palo – tanto mejor cuanto del mismo palo – triangular y prismático, que hiendes, presionas, te afirmas y sostienes; modesto, pequeñito y siempre anónimo, pero sólido y seguro bajo un peso que te abruma sin amilanarte, ¡tú no sabes, ahí escondido, cuánto le deben las instituciones y los hombres de mi país a esa tu elocuente y aleccionadora enseñanza de poder y de fuerza! … En ti se fundamenta, es dado decir, toda la filosofía política de la democracia argentina; en ti halla también su base nuestra escala de valores éticos y profesionales; en ti se asienta, en fin, todo el andamiaje de nuestro edificio social … Desde el más humilde al más poderoso de los argentinos, todos sin distinción han hecho de ti un culto ferviente, comprendiendo muy bien lo que tú significas para la estabilidad nacional”.
Más adelante expresó que “el profesor y el juez, el comisario y el ministro, todos, desde el más poderoso al más humilde, ¡oh, pedacito de palo!, guardan bajo sus plantas, cuidadosamente escondida, como un tesoro, su ‘cuña’. Ella es tan importante para la existencia de cada uno que fuera dado decirles: ‘dime qué “cuña” tienes y te diré qué puesto gozas’”.
Finalizó sus observaciones, manifestando: “Cuña … tú significas y entrañas para los criollos una virtud semejante a la palanca para Arquímides, pues cada uno, desde el más poderoso al más humilde, puede exclamar: “Dadme una “cuña” y seré tinterillo, profesor, juez, comisario o ministro. Cuanquier cosa, hasta Presidente”. (18)
En las elecciones nacionales del 7 de septiembre de 1919 encabezó la lista de candidatos a diputado nacional del PS, obteniendo el 16% de los votos (en Rosario obtuvo el 28%*); y en las del 1º de febrero de 1920 integró la fórmula REPETTO-RAZORI** a la Gobernación de Santa Fe, y en las elecciones de 1924, fue candidato a senador por el Dpto. Castellanos.
*Cabe recordar que la UCR concurrió dividida, votando el sector oficialista en blanco, mientras el PDP se abstuvo de participar.
** RAZORI se convirtió así en el primer socialista santafesino en integrar una fórmula de candidatos del PS a la Gobernación de Santa Fe. A inicios de 1916, el voto general eligió a Agustín REYNÉS, candidato a Gobernador; sin que se pudiera definir en la elección el candidato a vicegobernador, por lo que aquel renunció a la candidatura, decidiéndose ir a elecciones sólo con candidatos a elector de Gobernador. En 1928, Luis David BONAPARTE sería el primer socialista radicado en Santa Fe en asumir la candidatura a Gobernador por el PS.
En las elecciones del 9 de mayo de 1920, con 374 votos (27%) fue electo concejal de Rosario, “auspiciado por un grupo de ciudadanos independientes” (19), cargo para el que fue expresamente autorizado por una Asamblea por 28 votos contra 19, “debiendo sostener la plataforma electoral municipal sancionada para las últimas elecciones” (20). Asumió el 14 de mayo: “prescindiendo de ritos religiosos, juró solamente por la patria” (21). En sus notas cubriendo la actividad del Concejo Deliberante, La Vanguardia lo refirió siempre como “el concejal socialista”, por lo que no quedan dudas que fue el primer* concejal socialista de la ciudad de Rosario, aunque no haya llegado a través de una lista partidaria. (22)
* Con lista del PS, los primeros concejales socialistas rosarinos fueron Ceferino CAMPOS, Francisco BODETTO, y Aristóbulo MARTÍNEZ, quienes en las elecciones del 7 de enero de 1932, obtuvieron 4.549 votos, el 19%. No obstante antes, el 29 de abril de 1928, había sido electo Rodolfo N. GALARETTO por el Partido Socialista Independiente, con 1.233 votos, oportunidad en la que, con una torcida interpretación de la ley electoral, se le escamoteó al PS una banca de concejal en la persona de Ceferino CAMPOS.
En la década del ´10, RAZORI, junto a Joaquín APOLINARIO, Narciso A. GNOATTO, José M. LEMOS, y Cristóbal R. SOLARI, integró las listas de oradores oficiales que el Comité Ejecutivo Nacional del PS enviaba al interior a ocupar las tribunas en los actos organizados por los Centros Socialistas, y las sociedades de resistencia (sindicatos), en particular, para los 1º de Mayo. A finales de la misma, junto al Presidente de la Federación Agraria Argentina, Esteban PIACENZA, y los dirigentes socialistas Rodolfo N. GALARETTO, Cristóbal R. SOLARI, Carlos MANACORDA, y Oscar M. LÓPEZ, fue también un activísimo propagandista y orador oficial de la Federación Agraria Argentina.
Su paso por la Docencia Universidad
Renunció a la concejalía el 1º de septiembre del mismo año*, en razón que se radicó en Santa Fe, porque por sendos Decretos del Poder Ejecutivo Nacional, el 26 de junio de 1920 fue designado Profesor de Derecho Municipal Comparado en la carrera de abogacía; y el 6 de septiembre de 1920, como Profesor de Derecho Penal y Ética Profesional, en la carrera de Notariado, ambas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL.
* La renuncia ingresó al Concejo en la sesión del día 21 de septiembre, siendo aceptada.
La incorporación de RAZORI a la docencia, junto a ROSSI, BONAPARTE y DE LA MOTA - como GIUSTI y PALCOS en el Colegio Nacional de La Plata -, produjo algunas reacciones en el Partido, a las que RAZORI no se privaría de contestar, afirmando que ninguno de ellos solicitó las cátedras ni habían sido nombrados por el Ministro de Educación o el Presidente de la Nación: “Fueron los estudiantes, oficial y públicamente, quienes propusieron en el órgano autorizado de sus centros, los candidatos a profesores; y fue el organizador de la Facultad quien elevó los nombramientos. Lo que se nos paga no compensa, por cierto, el esfuerzo intelectual y las horas de trabajo intenso. La cátedra no es para nosotros tribuna de política, pero es, sí, un hermoso sitial desde donde tratamos de hacer hombres libres, espíritus abiertos a todas las ideas … PALCOS, DE LA MOTA, GIUSTI, BONAPARTE, ROSSI y yo, actuamos en las agitaciones de Córdoba, de La Plata o de Santa Fe. Todos hemos pedido una Universidad nueva, y hoy se nos llama por parte de los estudiantes para que hagamos desde nuestras cátedras esa Universidad. ¿No fue GIUSTI quien hizo incluir en nuestro programa mínimo un agregado fijando nuestro concepto universitario? ¿Y por qué ha de renunciar a practicar aquel su concepto, ahora que se ofrece la ocasión?”. (23)
Por entonces Juan B. JUSTO venía de dar una conferencia en la que había expresado que, a su juicio, el Partido Socialista debía darse ciertas nuevas reglas de orden interno, para asegurarse de que los propietarios, patrones, profesionales, profesores, periodistas y empleados públicos que haya en su seno, se condujeran sincera y lealmente como socialistas: “El propietario - había dicho JUSTO - debe hacer saber al Partido cuáles son sus fuentes de renta; el periodista no debe escribir para la prensa extraña al Partido sino artículos firmados; el profesor debe hacernos conocer su programa, no tanto, por supuesto, el profesor socialista de matemáticas, física o química como el de historia, el de derecho, el de economía, el de política.
El doctor Amílcar RAZORI, aceptando en principio los fundamentos de aquella proposición, y sin esperar a que el Partido la haga suya, nos envía el programa que se ha trazado para su curso de derecho municipal, que publicamos muy complacidos. Es una exposición inteligente y comprensiva, cuya lectura da idea de las muchas e importantes cuestiones de interés para el pueblo trabajador, que el profesor RAZORI se propone estudiar con sus alumnos. Lo sabemos también ocupado en formar una bibliografía completa de la materia, y animado del propósito de escribir un libro sobre administración y política municipales”, y a continuación, La Vanguardia exponía extensamente el programa de estudios que habría de compartir con sus alumnos el compañero docente. (24)
El 10 de junio de 1921 fue nombrado Profesor Suplente de Derecho Penal, y el 23 de julio pasó a integrar el Consejo Directivo Provisional de la misma Facultad, cargo en el que fue confirmado el 12 de abril del ´22, tras la organización definitiva de la UNL. El 24 de marzo del ´22, la Facultad lo designó como Profesor de Economía Política, y el 17 de junio, Vice Decano.
El 18 de abril de 1922, tras la inauguración oficial de la UNL, RAZORI fue electo integrante del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.
El 19 de diciembre del ´22, el tristemente célebre Benito A. Nazar Anchorena, interventor nacional de la UNL designado por el Presidente Alvear, en una razzia antisocialista y antiliberal, lo separó “del cargo de vice-Decano y de las cátedras que desempeña en la Facultad”, como respuesta a la renuncia “indeclinable e irrevocable, como vicedecano, miembro del consejo directivo, y profesor titular de economía política y derecho municipal comparado”, elevada cuarenta y ocho horas antes por RAZORI en duros términos, exponiendo “las causas desgraciadas que han traído la anarquía y la desorganización más dolorosa a nuestra casa de estudios …: Si el gobierno de la Facultad está en sus manos, yo no puedo permanecer ni un minuto más”, comprometiéndose RAZORI “a luchar desde afuera con más ardor que nunca en defensa de la salud mental de todos los hombres jóvenes que llegan a nuestra Casa, hasta el día en que desaparezca vencido el señor interventor y su obra nefasta”. (25)
El 18 de septiembre del ´23, el Decano Gregorio Parera le “devuelve” la cátedra de Derecho Municipal Comparado – cargo en el que fue confirmado por Decreto del PEN del 3 de mayo de 1924, y al que renunció el 10 de abril del ´31 –, y el 29 de septiembre, la Asamblea de Estudiantes lo elige como Consejero de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, cargo que rechazó.
También en 1923 fue contratado como Asesor Letrado de la Municipalidad de Buenos Aires.
El 8 de agosto de 1924 el Consejo Directivo de la Facultad lo designó Delegado Suplente ante el Consejo Superior de la Universidad, y el 15 de mayo del ´25, Delegado Titular.
A fines de la década del ´20 se habría instalado en Buenos Aires, y en la escisión socialista del ´27, se habría alejado del PS para sumarse al PSI.
En Buenos Aires, desde el 4 de diciembre del ´30 al 29 de febrero del ´32, fue Asesor en la Oficina de Asuntos Legales, y Director en la División Legal de la Municipalidad de Buenos Aires, donde desde el 1º de marzo del ´32 asesoró en la Secretaría de Obras Públicas, la que asumió como Secretario desde el 1º de septiembre del ´34 hasta el 19 de febrero del ´38, fecha en la que presentó su renuncia.
En este carácter y acompañando al Intendente de Buenos Aires, Mariano de Vedia y Mitre, ensanchó la Avenida Corrientes, construyó la Plaza de la República, y el Obelisco de Buenos Aires, “dedicado a la República por la ciudad de Buenos Aires” en el IVº Centenario de ésta, emplazado donde por primera vez flameó la bandera argentina en Buenos Aires el 23 de agosto de 1812, y construido en el tiempo récord de 31 días.
Participó activamente como Delegado ante el Congreso de Municipalidades (Buenos Aires, 1926), y el Congreso de Vialidad (1929), habiendo colaborado con sus escritos en Ideas, Clarín, Martín Fierro, y La Tierra, entre otros. Fundó y dirigió la Revista Municipal, de Santa Fe (1926/28), y la Revista Argentina de Administración Comunal, de Buenos Aires (1930).
Campo Arado
Le hemos reconocido a RAZORI su capacidad de observador agudo, y de ostentar inteligencia suficiente para volcar en palabras bien hilvanadas, las visiones y conclusiones de esa observación.
Antes de cumplir sus treinta años, publicó Campo Arado: “Es un paisaje virgen en nuestra literatura, con motivos inexplorados en la poesía, pleno de dramas, temas que la novela y el cuento no idealizaron aún. Los campos verdes en trigo, pajizos en maizales, presados en linos; las labores de la siembra, la recolección y la trilla; la psicología del chacarero, el peón, el linyera, el viajante, el acopiador, el comisionista, el almacenero, el turco, y hasta el político mismo: las chacras miserables y sórdidas y los pueblos tristes y amorfos, lo anecdótico, lo sentimental y lo cómico, la vida toda del campo arado ofrecen, al espíritu de quienes inmovilizan y perpetúan la belleza, como un perspicuo hontanar oculto cuya agua, limpia y clara, nadie aplicó aún”.
“Con estas palabras, en las que vibra la cálida unción del poeta y del artista enamorado de la naturaleza, Amílcar RAZORI explica, sin proponérselo, cómo viajando a través de la campiña argentina, en la ‘zona eminentemente agrícola’, ha brotado instintivamente en él la idea del libro, como pintor que, sorprendido y suspenso ante los cambiantes panoramas que atraen su mirada, se propusiera fijarlos con rápidos y seguros toques en su carnet de viaje.
La indicación que hace el autor respecto del enorme caudal inexplorado de poesía y de emotivos literarios que ofrecen los pueblos que se van improvisando a lo largo de las líneas férreas, es exacta y oportuna.
Fuera de los grandes centros, donde la vida colectiva tiene cierto aspecto de estabilidad y fijeza, el carácter fundamental que ofrece nuestro país al observador es de un pueblo en formación, donde todo se va improvisando al azar de las necesidades del momento y con todos los inconvenientes que crean las condiciones de un medio socialmente inculto, no preparado para asimilar el elemento humano que afluye al país desde los rincones más apartados del globo, con idioma, costumbres e idiosincrasia propios.
De allí una amalgama extraña e interesante de tiros, hábitos, ideas, luchas y pasiones, que forman un mosaico vivo y un venero inagotable de observación y estudio para el artista y el sociólogo. Sólo se requiere saber ver para encontrar los motivos y escogerlos con amor entre la exuberante variedad de sus manifestaciones.
Amílcar RAZORI, que es un artista y un observador inteligente y apasionado, demuestra con su libro como es posible identificarse con las cosas y los seres más heterogéneos, y expresar sin artificiosas redundancias, pero con innegable eficacia evocadora, la voz misteriosa de la pampa fecunda, ya vibre estremecida por las rudas faenas de la cosecha, bajo el sol de fuego, ya descanse envuelta en la bruma de la noche estrellada. Hombres y cosas, animales y máquinas, adquieren vida, expresión y lenguajes propios, bajo la simple evocación del autor, que sin esfuerzo visible transmite al lector sus propias sensaciones así, naturalmente, como se comunica la emoción cuando es real y sentida.
Desfilan así en las páginas de Campo Arado, como en la pantalla del cinematógrafo, tipos característicos y cuadros familiares, arrancados de la realidad con tanta evidencia de colorido y eficaz objetivismo, que revelan en el autor un conocimiento perfecto del asunto.
La chacra surge ante nuestros ojos, chata y sórdida, apenas sombreada por un escuálido sauce, sobre la inmensidad de la llanura, símbolo y resumen a un tiempo de nuestra agricultura nómada y primitiva.
Un montón de adobes, un poco de paja, algunos tirantes; y la habitación del chacarero está lista. El chacarero, ocupado en los menesteres del campo, no puede prestar demasiada atención a su albergue; le basta tener un mal techo donde cobijarse por la noche, puesto que no sabe si a la expiración del contrato seguirá allí o si deberá marcharse a otra parte.
Todos hacen lo mismo, y la soledad va poblándose de chacras, alrededor de las cuales irá luego formándose el pueblo con sus varias actividades.
Conspirando contra el progreso del país, y ahogando entre sus férreas tenazas a la chacra, la estancia impide la expansión de la agricultura, y entre ambas se entabla sorda y latente la lucha, que es en definitiva la lucha entre los rebaños y el hombre.
Todo este mundo abigarrado y complejo, tosco y múltiple, noble y sórdido, en el que se entrevé la trama de oscuras tragedias y luchas y pasiones encontradas, vive y palpita en las páginas de Campo Arado, entre la apacible serenidad de la llanura infinita indiferente a las pasiones y las miserias de los hombres”. (26)
En la década del ´30, junto a su hermano, el Ing. Juan Carlos Razori, emprendió la producción de la película Rosas Rojas, que no habría llegado a buen puerto, y escribió Historia de la Ciudad Argentina (tres tomos, 1.709 páginas, Buenos Aires, 1945). (27)
En enero del ´37, se publicitó como titular del Estudio Jurídico que compartía con el abogado Sixto Bayer y el procurador Antonio J. Ferrari, de San Martín 2370 – Santa Fe. En esa década, cuando los socialistas gobernaron Sunchales, fue asesor de la Comuna, y le cupo a RAZORI demandar al ferrocarril de los ingleses el pago de las tasas por servicios comunales, convirtiéndose Sunchales en la primera Comuna que le cobró las tasas al ferrocarril y a la iglesia.
Falleció el 10 de junio de 1958, en Buenos Aires, y sus restos fueron sepultados en Mar del Plata.
En su necrológica, la prensa resaltó que fue un “hombre de letras, dando a la imprenta su Historia de la Ciudad Argentina, prolijo y documentado estudio de la metrópoli; Campo Arado, y otros volúmenes, en los que su galano estilo corrió parejo con su inspiración y versación sobre los temas abordados”. (28)
(1) La Vanguardia, edición del 9 de enero de 1916.
(2) La Vanguardia, edición del 7 de julio de 1912.
(3) Nuevos Tiempos, edición del 16 de diciembre de 1916.
(4) La Vanguardia, edición del 11 de marzo de 1917.
(5) La Vanguardia, edición del 29 de marzo de 1917.
(6) La Vanguardia, edición del 30 de julio de 1917.
(7) La Vanguardia, edición del 16 de febrero de 1918.
(8) La Vanguardia, edición del 1º de enero de 1919.
(9) La Vanguardia, edición del 26 de junio de 1918.
(10) La Vanguardia, edición del 24 de julio de 1918.
(11) La Vanguardia, edición del 8 de agosto de 1918.
(12) La Vanguardia, edición del 18 de agosto de1918.
(13) La Vanguardia, edición del 21 de agosto de 1918.
(14) La Vanguardia, edición del 1º de enero de 1919.
(15) La Vanguardia, edición del 10 de febrero de 1919.
(16) La Vanguardia, edición del 21 de febrero de 1919.
(17) La Vanguardia, edición del 26 de abril de 1919.
(18) Clarín, Buenos Aires, edición del 1º de octubre de 1919.
(19) La Vanguardia, edición del 10 de mayo de 1920.
(20) La Vanguardia, edición del 14 de mayo de 1920.
(21) La Vanguardia, edición del 15 de mayo de 1920.
(22) La Vanguardia, edición del 29 de mayo y 14 de agosto de 1920.
(23) La Hora (Los socialistas en la enseñanza), Buenos Aires, edición del 23 de diciembre de 1920.
(24) La Vanguardia, edición del 18 de julio de 1921.
(25) La Vanguardia, edición del 20 de diciembre de 1922.
(26) La Vanguardia, edición del 9 de enero de 1923.
(27) Abad de Santillán Diego, Gran Enciclopedia Argentina.
(28) La Prensa, edición del 13 de junio de 1958.
NOTA: Agradecemos al Archivo Histórico de la UNL habernos facilitado datos históricos del paso de RAZORI por ella.
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