Encabezó la lista de candidatos a concejales de San Nicolás para las elecciones del 30 de noviembre de 1902, a las que finalmente el PS no concurrió, porque con el estado de sitio vigente, fueron encarcelados diez socialistas en Baradero, con la promesa de “meterles balas” a los de San Nicolás si participaban de las elecciones.
REYNÉS fue director del semanario 1º de Mayo, órgano del Centro Socialista de San Nicolás aparecido en noviembre de 1901. En 1903, fue secretario general del Centro Socialista de San Nicolás; y su representante ante el Vº Congreso Nacional del PS, realizado en el salón del Club Vorwärts, de Buenos Aires, los días 8 y 9 de julio de 1903, y del Centro Socialista de San Pedro, ante el VIº Congreso Nacional realizado en Rosario, entre el 23 y 24 de julio de 1904.
Primer concejal socialista de América
Fue electo concejal de San Nicolás en las elecciones municipales* del 29 de noviembre de 1903: “la actuación socialista logró que el pucherazo no fuese tan grande como de costumbre, y presentó en los comicios 65 votos de verdad, conscientes e integérrimos”, convirtiéndose así, “por mayor residuo de votos” (1), en el primer concejal socialista de América.
* Del acto electoral, señaló La Vanguardia que “fue exactamente igual a todos los actos electorales que se llevan a término en esta democracia incipiente: taba, carne con cuero, caña y fraude fueron los elementos de que se sirvieron los partidos burgueses para falsear el sufragio y darse una municipalidad con la misma base impopular que todas las existentes.
Tan escandaloso fue lo que sucedió, que se hizo ineludible la presentación de una protesta porque en las mesas receptoras de votos tercera, cuarta y quinta, (y en la cuarta muy particularmente) se aceptaron como legales votos de desgraciados alquilones que se presentaban a sufragar con filiaciones que coincidían como en el color un huevo y una castaña; y se permitía votar a otros que hace rato duermen tranquilos en el cementerio local”. (La Vanguardia, 5 de diciembre de 1903)
Por eso La Vanguardia rescató a los pocos días, que “cabe al Centro Socialista de San Nicolás de los Arroyos la justa satisfacción de ser, en la América del Sud, la primera agrupación del Partido que lleva a un Concejo Deliberativo Municipal el primer representante de la clase trabajadora. Ha colocado, pues, en el terreno práctico el primer jalón político; y es acreedor a los aplausos de los compañeros estantes en el país.
Tal hecho merece algunas consideraciones por la suma de responsabilidades y de bienes que de él pueden fluir para aquel Centro y para el entero Partido.
Estimamos en el compañero Agustín REYNÉS, en quien han recaído los votos y la confianza de los correligionarios nicoleños, un hombre recto y juicioso, activo y abnegado; y no encontramos reparo para declarar que lo juzgamos digno de la confianza y los votos que lo han llevado a un puesto electivo que es una carga pública.
Pesan directamente sobre él las responsabilidades de que hemos hecho mérito; y de su acción inteligente y persistente dependen en gran parte los bienes que de ordenanzas que impugne y de proyectos que funde pueden redundar para el proletariado nicoleño, para el Centro de que es miembro, y para el Partido cuyos ideales representa.
Conocida la abusiva forma en que los Concejos Deliberativos sancionan cálculos de recursos y presupuestos de gastos comunales; conocido el criterio banderizo en que informan y hacen odiosas las ordenanzas que dictan; y conocido así mismo el sucio papel político que desempeñan en los sorteos de escrutadores, en la elección de alcaldes, y en la designación de ternas para jueces de paz, el concejal socialista se verá obligado a defender en todos los instantes una legalidad en que no cree y una Constitución que no jura.
Fiel a su programa netamente comunal, deberá oponerse con toda energía al mantenimiento o a la creación de partidas de lujo que invariablemente figuran en los presupuestos municipales; y deberá propender a la reducción del personal de empleados que siempre es excesivo, como que no se crean ni mantienen los empleos y se designa a sus titulares de acuerdo con las necesidades del buen servicio público, sino en servicio de los caudillos y sus paniaguados.
La reglamentación de la venta del pan, de la carne y de la leche, y la abolición o reducción de los impuestos que encarecen esa venta; la extensión de los servicios de alumbrado, limpieza, pavimentación y aguas corrientes a los barrios que no los tienen, y son precisamente aquellos en que vive la clase trabajadora; la implantación de baños públicos gratuitos para los obreros y la higienización de los talleres y fábricas, deberán merecer del concejal socialista una dedicación tanto más empeñosa cuanto más fuerte sea la resistencia que encuentre.
Y no haya la menor duda que la resistencia que encontrarán sus iniciativas tendientes al mejoramiento de las condiciones higiénicas, económicas y edilicias de la clase obrera nicoleña será tanto más fuerte cuanto mayor sea el empeño que en hacerle fracasar pongan los concejales de las banderías burguesas. Y que pondrán, porque de esa resistencia contra los intereses del pueblo y de ese empeño infamemente extorsivo, dependerá que los trabajadores locales continúen entregándoles su inconsciente voto, o dejen de entregárselo para utilizarlo, como arma terrible que es, en contra de los caudillos.
Paralela a la acción que desarrolle REYNÉS en el seno del Concejo Deliberativo de San Nicolás, debe ser la acción que desarrolle el Centro que lo ha elegido, obligándole a contraer responsabilidades.
Los proyectos de ordenanza que REYNÉS presente no pueden ser otra cosa que la consecuencia de la agitación que el Centro fomente y conduzca a buen término. Y no debe producirlas inconsideradamente sin dar tiempo a que las iniciativas se hagan carne en el espíritu del pueblo.
Así como no hay que descuidarse, no hay tampoco que precipitarse. Una noción, en cuanto sea posible, exacta de tiempo y oportunidad, debe informar los actos del Concejal y del Centro.
Muchos ojos observarán atentamente esa acción conjunta; muchas malas intenciones les servirán de obstáculos; y muchas lenguas peores que las intenciones sembrarán especies malévolas, tendientes a menoscabar hombres e ideas. No hay que decir no importa. Importa y mucho cuidarse de lenguas, intenciones y ojos; y desmentir con hechos a las críticas más o menos apasionadas que surjan.
Los triunfos son lo mismo que los pepinos: dulces en la extremidad superior y amargos en la inferior. Ni han de almibarar los labios, ni han de acibararlos. El triunfo ha de satisfacer por lo que es útil, y no ha de vanagloriar por el amargo sedimento que deja en el que se sienta vencido.
El Centro Socialista de San Nicolás ha triunfado. Recuerden los pepinos. Ha plantado el primer jalón político del socialismo internacional en la América del Sud. Procure que no resulte como el mojón de San Francisco, de recuerdo celebérrimo.
Y sobre todo, no olvide que las ideas son como las plantas: cuando tienen savia echan raíces, se expanden y florecen. La idea socialista es así.
Confiemos en que REYNÉS tonificará la acción del Centro Socialista de San Nicolás; que a éste emularán a los demás Centros; y que de esta emulación conseguirá el Partido nuevos jalones y nuevos triunfos”. (2)
Al mes, ya el órgano del socialismo argentino informó que “varias son las sesiones realizadas por el Concejo Deliberante Municipal de San Nicolás en las cuales el concejal Socialista ha intervenido. Cumpliendo el programa del Partido, el compañero concejal ha entrado a llenar el mandato que en virtud de lo dispuesto por el Centro local, debe realizar en el seno de esa corporación. Dificultades han de sobrarle para desarrollar la acción benéfica que traduzca en hechos los trece artículos del programa comunal; y trabas en grande han de oponerse a fin de dificultar los esfuerzos que hagan para ello; pero es fuera de toda duda que el medio más práctico para que se nos conozca en lo que somos y queremos los socialistas, es ese.
Allí, en la discusión serena, sin apasionamientos antojadizos, sin rencores y sin odios a los hombres, pero con odio a todos los sistemas imperantes que demuestran las costumbres dañosas implantadas allí como bloques de granito inconmovibles, en esa discusión y con todo juicio, es como debe probarse la acción benéfica de nuestras doctrinas, propósitos y tendencias bien destacadas y definidas ante las distintas tendencias y opiniones de otras agrupaciones.
Uniendo lo práctico a la teoría pregonada en todo momento; haciendo verdadera obra de regeneración y moralidad; llevando el convencimiento de nuestras ideas emancipadoras, conseguiremos interesar la atención pública por nuestra causa; se nos juzgará y se nos estudiará más detenidamente de lo que hasta el presente se ha hecho, y podremos así conseguir verdaderos refuerzos que engrosan nuestras filas, ya más confiados, menos prevenidos y más entusiastas.
De ese modo el empuje hacia el camino de las reivindicaciones proletarias se realizará más vigorosamente y haremos buena obra sin descuidar los demás detalles de nuestra acción, como colectividad que busca purificar el ambiente.
La perseverante acción llevada al concejo con acopio de buena doctrina y argumentos sencillos y prácticos, hará que se modifique la inveterada costumbre de sancionar a ojos cerrados partidas de dinero que desequilibran enormemente el presupuesto y pone en peligro el buen servicio público. Prueba de ello tenemos en las pocas reuniones ya celebradas. Han despertado el interés público; correligionarios y adversarios se interesan por los asuntos que se debaten; y ese es, pues, el mejor medio para poner en evidencia nuestros propósitos y demostrar con claridad que nos diferenciamos en todo y por todo de los demás Partidos que actúan en el escenario de las luchas políticas.
Debemos demostrar que vamos en pos de ideales bien definidos y que no combatimos a los hombres por odio a sus personas, sino que bregamos contra el régimen de organización social injusta, llena de privilegios de clase, despótica y usurpadora de los sagrados derechos de todos los hombres laboriosos que contribuyen a fomentar la riqueza social.
El Partido Socialista Argentino ha iniciado así en la obra práctica su campaña política, que unida a su acción económica, pronto hará comprender a los trabajadores la necesidad que tienen de formar en sus filas, si quieren concurrir a la defensa de sus fueros económicos, políticos y sociales”. (3)
Desde el 3 de noviembre de 1901, aparecía en San Nicolás el periódico socialista 1º de Mayo bajo la dirección de Agustín REYNÉS. Desde el inicio del mandato del novel concejal, el periódico acompañó su acción: “El 1º de Mayo, periódico del Centro Socialista, despierta interés en el vecindario por sus detalladas y comentadas crónicas municipales. El mérito pertenece al compañero REYNÉS, que en el Concejo Deliberante se porta como un verdadero centinela de los intereses públicos. Su actuación resulta tan enérgica y simpática, que no hay sesión por improvisada que sea a la que no asista numerosísima barra. Los oficialistas, capitaneados por el intendente, estrilan; pero acá también el estrilo es libre y el pataleo no paga impuestos”. (4)
El cronista del 1º de Mayo, comentó así aquellas sesiones: “¡Suerte que REYNÉS tiene paciencia para diez, porque de otro modo, la sala de sesiones hubiera podido convertirse en campo de Agramante*.
* Se refiere a la locución aparecida en El Quijote, y que describe a un lugar donde hay mucha confusión y todos pelean o riñen con todos.
Se pasa a comisión un pedido de aumento de salario de los peones municipales, que ganaban 45 pesos mensuales, y se trata sobre tablas la creación de nuevos empleos. Nuestro concejal pide que, como se ha pasado a comisión el pedido de los obreros, se pase también, con mayor razón, la creación de empleos para los que se indican sueldos de 120 pesos mensuales; de más será decir que con la presencia del amo todo lo que proponía nuestro concejal era rechazado.
El Concejo Deliberante no existe sino en la apariencia, y el pueblo de San Nicolás no tiene gobierno municipal, sino dictadura. No hay acuerdos, no hay discusiones, no hay pueblo: hay un intendente dictador que impone a los parias su voluntad caprichosa y extraviada”. (5)
Pero REYNÉS, “impertérrito en su puesto de militante consciente, ataca los defectos del caudillismo, de la burguesía salvaje.
Vuelve el pedido obrero de la comisión respectiva; ésta propone 60 pesos para los carreros municipales, y REYNÉS sostiene que debe pagarse 80 pesos mensuales. Hace una crítica a los empleados, cuya mayor ocupación es en los períodos electorales, y ganan más elevados salarios.
Por esos días, principios de febrero de 1904, se hablaba de una gira del ministro de Guerra, y el Concejo quiso ocuparse del asunto, pues era menester echar la casa por la ventana con el fin de convencer al ministro para que trajera más cuerpos de ejército a la localidad.
REYNÉS pidió la palabra y dijo, más o menos, ‘que siendo contrario a las instituciones militares que representan el pasado, es decir la barbarie y el retroceso, no solamente no consideraba útil que se estableciera en San Nicolás un nuevo cuartel, sino que lo encontraba perjudicial; que los soldados y oficiales dejan sus sueldos en las pulperías y en los tapetes, lo que no beneficia a la ciudad, sobre todo si se tiene en cuenta los graves prejuicios morales que consigo trae aparejado un cuartel, por la gran corrupción que en él domina. Lo que se debe tratar de establecer - agregó nuestro concejal -, si se quiere beneficiar a la población, son escuelas de artes y oficios y primarias para educar al pueblo que tanto lo necesita’”. (6)
Es de imaginar cómo cayeron esas palabras en el ánimo del caudillo, que era capitán de guardias nacionales.
Luego, REYNÉS presentó dos proyectos: uno sobre Regularización del horario en las oficinas y demás servicios municipales, y otro sobre Asignación de sueldos al personal de la municipalidad en casos de enfermedad que le impida el trabajo: “Fecunda y tesonera fue la labor del primer concejal socialista y, a través de ella, en la dura e inhóspita tierra en que le tocó sembrar, emociona comprobar el generoso idealismo, la firme voluntad y la clara inteligencia con que cumplió con su deber. Aquel arduo y penoso desbrozar, aquel camino abierto a golpes de corazón en medio mismo del caciquismo entronizado y bravucón, de las hordas ebrias del comité, seguras de su impunidad y deseosas de congraciarse con el jefe y hacer méritos, preparó la marcha de los que vendrían después a luchar por las mismas ideas y por la democracia obrera y socialista.
Eran, sí, tiempos difíciles y heroicos. Corríase el riesgo de que la puñalada a traición ahogara la voz acusadora y no se estaba a cubierto de criminales celadas.
REYNÉS vio en peligro su vida al salir de una sesión del concejo, a una cuadra de la comisaría. Facinerosos, tahúres y gente de mal vivir, dirigidos por empleados de la comuna, intentaron asesinarle, sin conseguirlo felizmente, aunque lograron herir al cronista municipal del periódico socialista”. (7)
Durante un año, REYNÉS “trabajó con empeño, en un ambiente de matonismo y de violencia, refractario a toda obra seria y sana de administración municipal, realizando una tarea encomiable y valiente, que el pueblo no supo en aquel momento valorar. Tanto que al año siguiente, en la misma clase de elecciones, el PS sólo obtenía 26 votos.
Ante este resultado, que el Centro Socialista, en un gesto de escrupulosidad política realmente ejemplar, consideró una descalificación a la obra del concejal socialista, se reunió en asamblea y resolvió que REYNÉS presentara la renuncia de su cargo, cosa que éste hizo de inmediato”. (8)
Así, solo un año duró la permanencia de REYNÉS en el ejercicio de su banca de concejal, pero ¡cuánta lección moral!: “He aquí parte del manifiesto dado por el Centro Socialista de San Nicolás deliberado en asamblea general, y en el que se resuelve la renuncia del compañero REYNÉS, del cargo de concejal que desempeñó durante el año 1904, cuyos fundamentos son: ‘La intendencia que terminó el 31 de diciembre, ha contribuido especialmente con su régimen al mayor desarrollo de la corrupción entre el elemento obrero; y el Concejo Deliberante que parece dominado por la intendencia, no ha impuesto su voluntad para aminorar ese mal, sino que por el contrario, ha venido a demostrar una vez más con la aprobación de las últimas elecciones y la representación arrebatada a las minorías, que es su propósito seguir el trazado impuesto de arriba, alejando de su seno todo elemento independiente que pudiera contralorear sus actos.
Posteriormente, al designar las autoridades para el próximo período, ha confirmado que los arreglos realizados, con uno o dos años de anterioridad entre el intendente saliente y el entrante, es un hecho que demuestra hasta qué punto está deprimida la representación popular, pues las intendencias se traspasan de uno a otro como legados o herencias de familia, y siempre bajo la tutela del caudillaje organizado.
Este régimen o sistema ha traído por consecuencia que los ciudadanos inspirados en ideas de progreso y bienestar general, dispuestos siempre al sacrificio por una clase de la sociedad que sufre por ignorancia todas esas imposiciones de fuerza y arbitrariedad, se hallan poco menos que sin garantías y cohibidos por amenazas, para poder expresar su pensamiento.
El Concejo Deliberante ha visto impasible cómo los empleados municipales, en cuadrilla, asaltan y provocan amparados en la impunidad, a aquellos que cumpliendo estricto deber sin rendir homenajes humillantes a hombres más o menos audaces, han puesto de manifiesto las irregularidades y falta de cumplimiento a las obligaciones de esos funcionarios o empleados.
Pues bien: el Centro Socialista, que piensa por los bien entendidos intereses de la clase laboriosa, hoy humillada y oprimida en San Nicolás por el cúmulo de vicios tolerados y estimulados por las autoridades municipales; que ha visto en las últimas elecciones todo el poder del mal impuesto como sistema administrativo comunal por la clase imperante, ha considerado que el concejal socialista no puede ni debe solidarizarse con ese sistema, y ni siquiera continuar su actitud de crítica y control, puesto que, afianzado el elemento oficial por la adjudicación de una lista íntegra, no le será posible ejercitar con una mediana libertad el cumplimiento de su deber como hombre y como representante de una agrupación que busca en la legalidad, el progreso y adelanto moral, económico e intelectual de la clase laboriosa.
La clase trabajadora de San Nicolás, mal encaminada así por sus propios explotadores, indiferente a la lucha política, subyugada y sometida al albedrío de las autoridades; respondiendo a los deseos de aquellos que la engañan con juegos, vicios, promesas y diversiones, se presta en su gran mayoría a servir los intereses de sus enemigos naturales.
El Centro Socialista no puede permanecer indiferente ante el hecho significativo de que en unas elecciones donde se debe disputar a la clase dominante una parte de su poder, concurran solamente 26 ciudadanos trabajadores a sufragar por los candidatos que representan los verdaderos intereses del proletariado, mientras en igual lucha el año anterior votaron 65 ciudadanos.
Han demostrado así los obreros de San Nicolás que no tienen conciencia de clase, que han retrocedido un paso en vez de adelantarlo, puesto que si luchan económicamente contra el capital y vencen, en el terreno político entregan todas sus conquistas a sus propios enemigos”. (9)
Para poner de manifiesto la difícil labor y el ambiente en que le tocó actuar a REYNÉS, nada más elocuente que el comentario que luego de años realizó Pedro GONZÁLEZ PORCEL: “Es de imaginarse en qué ambiente iba a iniciar sus tareas el concejal socialista. Los dueños de la situación, acostumbrados a tratar en familia los asuntos de la comuna, tenían que soportar su crítica incansable y valiente. Las columnas de 1º de Mayo registran su labor y dan una impresión de aquellas horas.
REYNÉS combatió, desde la primera sesión, el parasitismo burocrático, que todavía hoy es la característica dominante en nuestros municipios; se opuso al despilfarro del dinero público y, ante un proyecto de adquisición de dos cuadros, sostuvo que la comuna, que debía 250.000 pesos a la Dirección de Escuelas y no atendía la más elemental higiene de la ciudad, no debía emplear un solo centavo en cosas superfluas; solicitó la publicación de los balances que aparecían con diez meses de atraso.
Nuestro concejal obtuvo éxito en algunas de sus reclamaciones, y esto obligó al intendente y caudillo a presentarse al Concejo para hacer entrar en vereda a su gente ... Los cuadros cuya adquisición rechazara el Concejo, los compró la Intendencia, y los balances no se hacían porque ‘no había tiempo’. Por otro lado, la situación de un concejal, que era, a la vez, juez de paz, no podía ni debía variar, porque así lo ordenaba el jefe.
En esa sesión, el intendente protestó contra la política de ‘camarilla’ y ‘partidista’ que iban a hacer en el seno del Concejo ciertos individuos (refiriéndose a REYNÉS y a un concejal independiente, el Dr. Sánchez).
El ‘discurso’ del intendente, ‘fue un verdadero atropello de bestia enfurecida’. Echó aliento, saliva y pulmones inútilmente, pues la mayoría, casi la unanimidad, le pertenecía, votando todo lo que él quiso. Coreaban con estupideces las protestas de nuestro concejal y las del Dr. Sánchez”. (10)
Continúa la militancia desde el llano
REYNÉS fue fundador y primer director del Cuadro Filodramático constituido en San Nicolás en junio de 1906 (11), fecha hasta la cual también fue Secretario General del Centro Socialista de San Nicolás y corresponsal de La Vanguardia, oportunidad en la que fue reemplazado por Domingo DERUDI. (12)
Dejar la corresponsalía de La Vanguardia, no implicó en absoluto dejar de colaborar, y para la edición especial del 1º de Mayo del año siguiente, REYNÉS tituló Vendido!!! al siguiente trabajo tendiente a provocar reflexión y rebeldía para emancipar ante la opresión: “Ahí lo tienes. Con la cabeza gacha, sin atreverse a mirar quién cruza por su lado, como anonadado por un pesar inmenso que oprime su corazón, ciegos sus ojos, mareado su cerebro y enredadas sus piernas en traspiés de beodo, pasa a nuestro lado ese pobre hombre de ayer, hoy cordero en el mercado de los inmundos traficantes de las conciencias y de la voluntad. ¿Qué mal has hecho, humilde obrero atleta del músculo? ¿Por qué así te oprimen, y humillan, y maniatado te exponen a la vergüenza de tu pobre compañera, de tu hermana, de tus inocentes hijos, o de tu prometida, ansiosos de verte emancipado? ¿Por qué la canalla del fraude te elige para sus malditas orgías y desvergonzadas pasiones? Tú, obrero, ayer orgulloso, con ráfagas de rebeldías hermosas, que cantaste los himnos del trabajo honrado en libre voluntad de hombres luchadores y fuertes ¿por qué te dejas así llevar y no sacudes con empuje heroico la opresión de esos verdugos cobardes?... ¡No dobles la frente!
¡Cruza el camino de la vida!, pero crúzalo con dignidad mirando al que te mira, diciendo con tus ojos serenos que eres el sostén honrado de tus hijos, que eres el esposo cariñosos, bueno y abnegado, que eres el prometido sincero que sabe corresponder con dignidad a las dulces esperanzas de tu futura. Cruza, sí, con los ojos iluminados por la razón y el coraje. Cruza la calzada erguido, fuerte en tu derecho, altivo en tu honor ... ¡Ah! ¡No puedes! ... No puedes, como tu compañero de penurias, rebelarte, luchar y vencer ... ¿No puedes? ... Pobre desgraciado. Lo comprendo!... estás vendido!”. (13)
De fluido contacto con Rosario y la zona - a tal punto que colaboró con la constitución de la Liga de Agricultores de Pujato en 1907 -, se radicó en aquélla y fundó del Centro Socialista de la Sección 4º, y por varias veces fue electo candidato a diputado y senador socialista por la provincia de Santa Fe.
El 5 de julio de 1912, en asamblea realizada en el Centro Socialista de Rosario, REYNÉS constituyó el Ateneo Popular del Rosario, “una institución de enseñanza general”, que “realizará sus fines por medio de conferencias sobre temas científicos, literarios o artísticos; por la realización de cursos; creación de bibliotecas; etc.”, quedando “excluida de su acción toda tendencia dogmática, desarrollándola sólo de acuerdo con el espíritu científico de la pedagogía moderna” (14), junto a Narciso A. GNOATTO, José M. LEMOS, Julián NICOLÁS, Cristóbal R. SOLARI, Ramiro BLANCO, Máximo y José POCHAT, Víctor POZZOLLI, Noé S. MARTORELLO, César FORNARI, Francisco MALDONADO, y Amadeo STEGAGNINI, entre otros.
En 1913, integró el Consejo de Administración de la Cooperativa El Porvenir Obrero que, “como se sabe, es de iniciativa socialista, y sus estatutos, se basan en los de El Hogar Obrero” (15), junto a Narciso A. GNOATTO, Cristóbal R. SOLARI, Víctor N. POZZOLI, y José y Máximo POCHAT.
En la primavera del ´13, el Senador Enrique DEL VALLE IBERLUCEA visitó Rosario y fue invitado a presidir una asamblea socialista en el Centro local: “Al retirarse, manifestó que sentía no haberse puesto a disposición del Centro Socialista, para realizar alguna conferencia, pues las tareas parlamentarias habían truncado su plan de gira, con el objeto de realizar un estudio de las condiciones de trabajo en los obrajes de Resistencia, debiendo estar en la Capital Federal rápidamente para concurrir a las sesiones de prórroga. En cambio, prometió que para las vacaciones prestaría su valioso y decidido apoyo a la propaganda socialista en esta provincia”. En dicha asamblea, “se resolvió que el Centro intervenga en la discusión de la reforma de la constitución provincial, para cuyo efecto se nombró una comisión especial encargada de estudiar ampliamente el asunto, que es de gran importancia” (16) integrada - entre otros - por Agustín REYNÉS.
Eran épocas bravas. En 1912 se había estrenado la Ley Sáenz Peña con el triunfo radical en la provincia de Santa Fe, y luego de un año y medio de gobierno muy poco cambiaba, y las persecuciones continuaban: “La policía radical, como la de la oligarquía de antaño, no deja de ser el instrumento servil del oficialismo. Se ha comprobado que empleados de la jefatura política de ésta detienen indebidamente el trámite correspondiente de las solicitudes de cartas de ciudadanía presentadas por varios camaradas. El ciudadano Ramiro BLANCO presentó una solicitud de carta de ciudadanía el 12 de mayo de 1913. En el informe policial, el ciudadano BLANCO aparece como individuo de malos antecedentes, agitador de huelgas, y comprendido en las penalidades de la ‘ley social’. A pesar de este informe gratuito de la policía, el fiscal aconsejó se concediera la carta de ciudadanía solicitada. Todos los trámites se han efectuado regularmente y la carta de ciudadanía está lista para ser entregada al solicitante, que espera únicamente la notificación de la policía. El ciudadano BLANCO ha oficiado tres veces al juez para que éste se expida, y éste, a su vez, notificó otras tres veces a la policía, contestando que el solicitante no se ha presentado. En otra ocasión, la policía devolvió la solicitud al juez juntamente con el informe, pero sin adjuntar el carnet de identidad, como es de práctica”.
En razón de ello, “la comisión administrativa del Centro Socialista, en conocimiento de varios casos concretos, ha nombrado una comisión compuesta por los ciudadanos Máximo POCHAT, Agustín REYNÉS, y Tomás VELLES, para que se apersone al jefe político y lo ponga en conocimiento de estas graves irregularidades”. (17)
Tras la finalización del XIIIº Congreso Nacional, y XIIº Ordinario del PS que se realizó en Rosario los días 23 al 25 de mayo de 1914 y presidiera Juan B. Justo, en ese último día se reunió en el local de Corrientes 1247, el Congreso Constitutivo de la Federación Socialista Santafesina, cuya primera sesión fue presidida por Román RODRÍGUEZ DE VICENTE, y la segunda por Martín CASARETTO.
El Congreso nombró una Junta Ejecutiva* integrada por Máximo POCHAT (obtuvo 234 votos); Agustín REYNÉS (294); Ramiro BLANCO (294); Manuel MOLINA (214); Noé S. MARTORELLO (160); César FORNARI (157); José Guillermo BERTOTTO (157), como titulares, y como suplentes: José POCHAT, Víctor N. POZZOLI, Ramón LUNA, Primo SIRONI, Julio ROSSI, Francisco MALDONADO, e Iluminado CANDELAS: “El Partido Socialista cuenta desde hoy con un organismo más, que contribuirá a mantener la cohesión de los afiliados, al mismo tiempo que extenderá la propaganda y la acción por el extenso territorio santafecino”. (18)
En el invierno del ´14, el local del Centro Socialista de la 3ª, ubicado en Corrientes 1247, de Rosario, fue cedido generosamente para que se constituyera el Centro Socialista de la 4ª: “Bajo la presidencia de Primo SIRONI se abrió la sesión, explicándose luego el objeto para el cual había sido convocada. Por unanimidad se resolvió dar por constituido el Centro Socialista de la 4ª, nombrándose una comisión formada por José POCHAT, Cipriano PALACIOS, y Héctor COLL, para redactar la Carta Orgánica del nuevo Centro, y efectuar todos los trabajos tendientes a dejarlo definitivamente instalado”, convocándose “a nueva asamblea para el 1º de agosto” (19), la que además designó a la primera Comisión Administrativa del mismo, integrada por “COLL, como secretario general; PALACIOS, secretario de actas; POAS, tesorero; y José POCHAT, y Agustín REYNÉS, como vocales”. (20)
En 1915, en la agitación que el PS llevó adelante para la derogación de las leyes de residencia y orden social, REYNÉS integró - junto a Amílcar RAZORI, Ángel GIANI, Tomás VELLES, Manuel MOLINA y Andrés BERCOVICH - la lista de oradores que presidieron las asambleas populares en los distintos escenarios rosarinos.
En esa década del ´10, REYNÉS, junto a Narciso A. GNOATTO, fueron intensamente convocados a utilizar las tribunas de propaganda del PS, tanto en Rosario como en el interior de la Provincia, encontrándoselos – por ejemplo – al primero, apoyando en 1913 el bautismo electoral de los socialistas de Rufino, y al segundo, contribuyendo a fundar el Centro Socialista de Gálvez en ese mismo año.
Para las elecciones del 2 de abril de 1916, el PS llevó como candidatos a diputados nacionales a Primo SIRONI, Narciso Antonio GNOATTO, Agustín REYNÉS, y José VESCOVO. Se realizaron innumerables actos proselitistas, uno de ellos en Boulevard Oroño y Salta, organizado por el comité electoral de la sección 4ª: “Un numeroso público constituido en su mayor parte por obreros, escuchó atentamente la palabra de los oradores. Abrió el acto Agustín REYNÉS, quien explicó los altos fines que guían al PS en la organización de esas conferencias, donde se explica serenamente los métodos e ideas del Partido”. (21)
En el verano del ´19, una asamblea de empleados de comercio realizada en el Teatro de la Comedia, de Rosario, dejó constituida la Sociedad Empleados de Comercio y Anexos, la que fue abierta por “el secretario REYNÉS, y después de haber informado ampliamente sobre los trabajos realizados por la comisión provisoria para constituir la sociedad, se aprobó la labor efectuada, procediéndose luego a elegir presidente”, lo que recayó sobre “Tomás VELLES, quien dispuso la continuación de la discusión de la orden del día, con la presencia de 800 empleados, más o menos”. (22)
Agustín REYNÉS falleció el 1º de enero de 1926, a la edad de 59 años: “Con la muerte de este viejo camarada acaecido en la madrugada del viernes último, pierde el Partido Socialista un meritorio y excelente afiliado. REYNÉS perteneció a la falange de hombres denodados y altruistas que contribuyeron, hace varias décadas, a propagar y cimentar los ideales del socialismo en nuestra tierra. Hombre del pueblo, forjado en el trabajo y en el sacrificio, se dio todo entero a la causa de los de su clase, exponiendo más de una vez, en la lucha apasionada, la propia vida.
En San Nicolás, provincia de Buenos Aires, tuvo Reynés su campo de acción, cuando, cinco lustros atrás, el socialismo libraba sus primeras batallas no solo frente a la burguesía, sino también contra los ‘revolucionarios’ de todo pelaje que llevaban la contusión y el desconcierto a las masas obreras. Hombre de acción de una sola pieza, mereció la confianza de sus compañeros de aquellos tiempos y fue electo concejal, correspondiéndole a él el honor de ser el primer representante socialista en el país. Pero ese cargo que significaba una gran responsabilidad, que REYNÉS supo cumplir con eficacia y valentía, había de atraerle el odio de sus enemigos, quienes, descubiertos y atacados por la prédica del brioso representante socialista, tramaron un salvaje atentado del que pudo salvarse milagrosamente.
Pasaron los años y el viejo y querido amigo hubo de alejarse de la vida de militante activo, atacado de una fatal y penosa enfermedad. Hace unos meses nos llegó la triste nueva de que REYNÉS se hallaba grave, internado y próximo a sufrir la inevitable crisis. El mal venció por fin su organismo y después de una lucha terrible y dolorosa, falleció entre los suyos, a la edad de 59 años. De su domicilio, Caseros 1429, fue trasladado ayer al cementerio del Oeste. Si con dolor vemos desaparecer al buen camarada, reconfortémonos en el ejemplo de su vida inspirada y ofrendada en ese generoso desinterés que solamente es patrimonio de los espíritus que luchan por grandes y nobles ideales”. (23)
Desde el periódico El Sol, órgano de la Federación Socialista Bonaerense, se recordó al “viejo militante socialista que tuvo en una obra meritoria y destacada actuación en la provincia de Buenos Aires. Fue REYNÉS uno de los fundadores del Centro Socialista de San Nicolás donde tuvo su principal campo de actividad, consiguiendo gracias a su tesonero esfuerzo y a la eficaz cooperación de un pequeño y animoso grupo de trabajadores socialistas, obtener para nuestro Partido la primera representación de carácter público.
Hace más de veinte años, cuando el Partido Socialista apenas había conseguido abrir los primeros surcos en su afanosa siembra de ideal y no esperaba aún recoger sus frutos, la noticia del triunfo de la candidatura de REYNÉS, consagrado primer concejal municipal socialista de América, fue un acontecimiento jubiloso, saludado con intensa alegría por el puñado de entusiastas luchadores que en la Capital Federal y en algunas localidades del interior, había organizado los primeros núcleos de nuestro Partido.
En aquella época y en el ambiente hostil de la campaña, en pleno dominio del caudillismo político más bárbaro y regresivo, REYNÉS supo cuadrarse frente a nuestros enemigos y levantarse a su vez en defensa del pueblo trabajador.
Su actuación en el Concejo Deliberante de San Nicolás, mereció el aplauso de los socialistas y en la misma medida que conquistó la simpatía del vecindario, se atrajo la cólera y al desprecio de los adversarios, hasta el punto de poner en peligro su vida por sostener con altura y dignidad los ideales socialistas.
Nada arredró, sin embargo, al valiente luchador, y fuera del Concejo, continuó siendo después el militante activo e inteligente que siguió dando al Partido el tributo de sus energías y el inagotable caudal de entusiasmo que era la característica de su espíritu generoso.
De San Nicolás, REYNÉS pasó a Rosario de Santa Fe, acosado por las dificultades de la lucha por la vida y deseoso de encontrar un campo de acción más amplio que le permitiera desenvolverse con mayor eficacia y a la vez que servir al Partido, atender al cuidado de su numerosa familia.
En Rosario como en San Nicolás, REYNÉS prosiguió con empeñosa dedicación su obra de militante socialista sin que su fuerte espíritu se sintiera doblegar jamás por el mal que ya empezaba a debilitar su organismo. Enfermo durante varios años, REYNÉS no daba sin embargo, la impresión de un espíritu fatigado.
Había en su palabra y en su gesto el vigor y la frescura de su alma noble y buena. Cuando hace poco tiempo hicimos llegar hasta su lecho de enfermo, la noticia de los éxitos electorales obtenidos últimamente por nuestro Partido en San Nicolás, y al informarse que un grupo de jóvenes animosos sostenía ahora victoriosa la bandera que él enarbolara hace casi un cuarto de siglo, una lágrima ardiente surcó el curtido rostro del infatigable camarada, y en un largo suspiro condenó la satisfacción postrera de su vida.
Recordando a REYNÉS, cumplimos un deber a la vez que señalamos a las jóvenes generaciones socialistas el ejemplo de estas vidas que si tuvieron la fortuna de asistir a los albores del movimiento socialista en nuestro país, supieron también resistir estoicamente todos los embates de la adversidad; trabajar por el ideal soñado sin ninguna ambición mezquina y sin esperar la recompensa; y llegar al final de sus días con la plácida serenidad de los que al luchar por la justicia y la verdad, sólo concibieron una satisfacción: la de pelear, y un descanso: el de morir”. (24)
Desde La Chispa, órgano del Centro Socialista de la 10ª de Rosario, se informó la desaparición del “antiguo y meritorio militante socialista”, expresando que “La Vanguardia, en una breve pero elocuente nota recuerda a grandes rasgos la fecunda actuación dentro del movimiento socialista del compañero desaparecido. A él fue a quien le cupo la honra de ser el primer representante socialista en el país. Que su recuerdo nos reconforte para seguir luchando contra los malos sujetos que dificultan el avance del socialismo en esta parte de la república”. (25)
(1) La Vanguardia, edición del 5 de diciembre de 1903.
(2) La Vanguardia, edición del 2 de enero de 1904.
(3) La Vanguardia, edición del 30 de enero de 1904.
(4) La Vanguardia, edición del 13 de febrero de 1904.
(5) 1º de Mayo, San Nicolás, edición de febrero de 1904.
(6) ODDONE Jacinto, Historia del Socialismo Argentino, Editorial La Vanguardia, Buenos Aires, 1934.
(7) ODDONE Jacinto, Historia del Socialismo Argentino, Editorial La Vanguardia, Buenos Aires, 1934.
(8) ODDONE Jacinto, Historia del Socialismo Argentino, Editorial La Vanguardia, Buenos Aires, 1934.
(9) La Vanguardia, edición del 7 de enero de 1905.
(10) La Vanguardia, edición del 1º de mayo de 1925.
(11) La Vanguardia, edición del 24 de junio de 1906.
(12) La Vanguardia, edición del 1º de julio de 1906.
(13) La Vanguardia, edición del 1º de mayo de 1907.
(14) La Vanguardia, edición del 7 de julio de 1912.
(15) La Vanguardia, edición del 1º de marzo de 1913.
(16) La Vanguardia, edición del 7 de octubre de 1913.
(17) La Vanguardia, edición del 22 de octubre de 1913.
(18) La Vanguardia, edición del 27 de mayo de 1914.
(19) La Vanguardia, edición del 28 de julio de 1914.
(20) La Vanguardia, edición del 19 de agosto de 1914.
(21) La Vanguardia, edición del 9 de enero de 1916.
(22) La Vanguardia, edición del 27 de febrero de 1919.
(23) La Vanguardia, edición del 3 de enero de 1926.
(24) El Sol, La Plata, edición del 7 de enero de 1926.
(25) La Chispa, Rosario, edición del 9 de enero de 1926.
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