Nació el 3 de abril de 1900, en Reconquista (Santa Fe), afincándose joven en Santa Fe, para realizar estudios en la Escuela Normal de Esperanza, y en el Colegio Nacional de Santa Fe.
Se diplomó de Procurador en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL en 1921.
Fue secretario de la Escuela Industrial Superior (1926-1949); profesor de escuelas nocturnas de la provincia santafesina (1925-1933); profesor en la Escuela Industrial Superior, anexa a la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, donde enseñó Historiadesde 1929, Elementos de Derecho Constitucional, desde 1932, e Historia Institucional Política Argentina, desde 1956.
Participó activamente en la docencia, y en la agremiación de maestros, habiendo sido electo en el IVº Congreso Ordinario de la Federación Provincial del Magisterio, realizado en Casilda el 13 de febrero del ´32, como Secretario de la Junta Ejecutiva. (1)
Organizó y fue presidente de la Casa del Maestro y de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (1931-1934) y secretario de prensa de dicha Asociación. Fundó y dirigió la Escuela Nocturna para Obreros (1934-1936).
Fue el creador, organizador, profesor y presidente de la Universidad Obrera de Santa Fe, instituto privado de extensión universitaria que funcionó en 25 de Mayo 3762 y contó entre sus integrantes a Amador ALBERTO, Néstor J. BLANCO BOERI, y Antonio COLON. Dirigió Docencia Libre, órgano oficial de la Universidad Obrera.
Integró numerosas comisiones de estudio de carácter cultural, y colaboró con diarios y revistas del país y del extranjero.
Entre sus Obras escritas podemos destacar Cinco lecciones de historia(1939), España en América(1940), La escuela en la historia(1943), y Etapas de la civilización(1946), mientras que sobre temas jurídicos, escribió Temas de Derecho Constitucional (1941), La propiedad como institución del derecho público(1944), y Suspensión de las garantías constitucionales (1945).
Gabriel STORNI murió soltero en la década del ´70. Su biblioteca fue donada por la familia a la Escuela Industrial Superior.
(1) La Vanguardia, edición del 19 de febrero de 1932. |