Ferviente cooperativista, gremialista y militante de las ideas socialistas, fue el fundador de la Cooperativa Obrera de Consumos de Santa Fe, cuya asamblea constitutiva presidió el 4 de septiembre del ´32, realizada en el salón de la Biblioteca Popular Esteban Echeverría, anexa al Centro Socialista de la 1ª y 4ª de Santa Fe. (1)
En diciembre del ´32, y sobre la base de los Centros de Empleados de Comercio de Venado Tuerto, Firmat, Rafaela, San Cristóbal, y Santa Fe, constituyó la Federación de Empleados de Comercio de la Provincia de Santa Fe, cuya primera comisión directiva VERA presidió como secretario general, con el acompañamiento de Felipe L. FINKELSTEIN (secretario de actas), BERRINI Juan (tesorero), y Jaime ANTOLÍ y Rogelio PÉREZ (vocales), la que inmediatamente solicitó su afiliación a la CGT. (2)
Luego de constituida la Federación, inmediatamente VERA se dirigió al Gobernador de la provincia de Santa Fe, habida cuenta de los “rumores que circulan, de que el Ejecutivo haría lugar al pedido de los pocos comerciantes de esta ciudad (que se caracterizan por lo rutinarios y egoístas) de suspender los beneficios de la ley - recientemente sancionada - del sábado inglés”.
“El objeto de estos comerciantes no es otro que demostrar que la ley es perjudicial, mirada con ese criterio, corto de la trastienda y de ‘villa’ sin más preocupaciones que las ganancias y acostumbrados a violar las leyes. Porque desgraciadamente los gobiernos de esta provincia, que se han caracterizado por su electoralismo y coima, han permitido que, hasta no hace mucho, estos que ponen el grito en el cielo por la citada ley, hayan explotado inicuamente hasta los niños con jornadas de 14 a 16 horas diarias y se hayan servido de ellos hasta los domingos con las famosas guardias cada quince días, verdadera explotación digna de la época pre-capitalista”, asestó VERA.
“Ha sido, desgraciadamente, en Santa Fe, donde la clase patronal, más se ha caracterizado por su egoísmo y abuso, no obstante cuando hablan de su fortuna dicen que la tienen por obra de su trabajo, confundiendo la expropiación que MARX llamó plusvalía con el sudor de su frente”.
“Creemos que la ley se ha dictado como una necesidad en la reducción en la jornada de trabajo ante la desocupación existente, como un medio para resolverla. Sus beneficios son una realidad (ya que el número del personal ha tenido que ser aumentado en muchas dependencias del comercio y de la industria). Si a esta ley se le empieza ya - apenas un mes y medio de existencia - a permitir violaciones, y que ello sea con consentimiento del Ejecutivo, ¡que podemos esperar en el futuro! El gobernador debe desestimar ese pedido, y hacer respetar la ley, ya que ella beneficia en el territorio de la provincia a los 80 mil empleados y factores del comercio, y no debe de dejar precedente para el futuro que puedan desvirtuar los fines que han tenido los legisladores al sancionarla”. (3)
Desempeñó en los organismos directivos del PS, puestos de responsabilidad, integrando la Junta Ejecutiva de la Federación Socialista Santafesina.
Como orador, por su palabra encendida y autorizada, gozó de gran prestigio, y ocupó con frecuencia la tribuna partidaria o la tribuna gremial.
Dentro del movimiento sindical de la provincia, Ramón VERA ocupó un puesto de primera fila. Secretario del Centro Unión Empleados de Comercio, al que animó durante varios años desde la secretaría general, a raíz de sus iniciativas se constituyó en la provincia en 1937, la Federación Santafesina del Trabajo, la única central obrera con que contaba la provincia, y de la que fue desde su fundación, el secretario general. La vasta tarea sindical, que con inteligencia y pasión supo prestigiar como pocos, y la no menos vasta participación política en favor de los ideales socialistas, han dado a su nombre autoridad como para merecer la confianza que le dispensó el Partido Socialista al postular su candidatura, reclamando la adhesión de las masas laborales.
Fue empleado de comercio en la Casa Cassini, de la capital santafesina, y una de las tantas luchas que lo tuvo como activo protagonista, fue la de la defensa del mantenimiento del sábado inglés.
En un diario de la época, declaró: “El sábado inglés, para nosotros, es algo más que un simple descanso. Lo auspiciamos en todo el país como solución al problema de la desocupación.
Desde que rige el sistema capitalista, el pauperismo es el flagelo que más ha castigado a la humanidad: el perfeccionamiento de los medios artificiales de producción ha traído aparejado este mal y, para defenderse de él, los trabajadores inteligentes se organizan en gremios.
El problema de la desocupación es consecuencia de la imposibilidad de consumo de los trabajadores y del perfeccionamiento de la máquina: ésta desaloja al hombre y al hallarse éste sin trabajo, se lanza a la competencia en la oferta de su fuerza de trabajo, dando lugar a la rebaja de salarios que lo incapacita, luego para el consumo. Como la masa trabajadora es la mayoría, al encontrarse incapacitada para el consumo produce el abarrotamiento de la producción, provocando así las grandes crisis económicas, con la consiguiente miseria en la clase productora.
Los trabajadores organizados, sabemos donde está la solución y como se han resuelto todas las crisis que, como ésta, ha provocado el sistema económico capitalista. La solución está en la reducción de la jornada de trabajo, para evitar el desalojo del hombre por la máquina y en el aumento del salario para facilitarle el consumo. Esta es la forma en que se han solucionado todas las crisis que hasta ahora ha provocado el sistema económico capitalista, y esta es la única forma en que se puede resolver la actual.
Por eso el sábado inglés, para nosotros que luchamos por restablecer el equilibrio entre el capital y el trabajo, el sábado inglés no es más que la antesala de la semana de 40 horas. Y mantenemos esa lucha, por cuanto somos nosotros, los que sufrimos todas las consecuencias de este sistema económico injusto, que ya ha demostrado que sus imperfecciones son fatales para los creadores de la riqueza social, desde que los condena el hambre y a la miseria.
La Federación Internacional del Trabajo, en su último congreso, resolvió auspiciar la semana de 40 horas como solución al problema de la desocupación, proyecto que ha tenido entrada en nuestro Parlamento y que el sector mayoritario de la ‘concordancia’ dejó dormir en la comisión respectiva. Y no podía ser de otro modo, ya que ese sector representa todos los intereses del capitalismo extranjero y de nuestros malos industriales; ellos defienden todos los intereses menos los del pueblo, en cuyo nombre usurpan la representación que invocan y a la que pudieron llegar por el fraude y por la fuerza, con la que todavía sueñan como medio de mantener sus privilegios, ya que saben que el pueblo los repudia.
Para dejar dormir ese proyecto, alegaron que lesionaría los intereses de la industria del país, que, como la de azúcar, da dividendos del 33 por ciento y esto tiene para ellos más importancia que las vidas humanas, condenadas a la desesperación ante la miseria en que viven”.
Fue electo concejal en Santa Fe el 9 de octubre del ´38, con 4.724 votos (27%). Cumplió una eficaz y encomiable labor en el Concejo Deliberante y a pesar de su juventud, apareció como un viejo militante socialista. Desde su banca, bregó con tesón, conjuntamente con sus compañeros, por la sanción de ordenanzas de enorme beneficio para la población de la ciudad, y tuvo destacadísima participación en el estudio de los problemas económicos y financieros, y en todo lo relativo a la situación del personal municipal, señalando el camino a seguir, en ambos casos, con versación y claridad de ideas.
(1) La Vanguardia, edición del 7 de septiembre de 1932.
(2) La Vanguardia, edición del 5 de diciembre de 1932.
(3) La Vanguardia, edición del 18 de diciembre de 1932.
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