Hijo de José y Margarita Abba, una de las tantas familias que arribaron a nuestra pampa en el marco de la política inmigratoria de fines del siglo XIX y principios del XX, nació en San Jerónimo del Sauce, el 17 de julio de 1908.
Desde muy joven se sintió atraído por el ideario socialista, reconociendo en JUSTO, REPETTO, PALACIOS, BRAVO, y GHIOLDI a “sus ilustres maestros”, siguiendo la doctrina socialista “con acendrada fidelidad”.
Apenas veinteañero, se graduó de abogado en la Universidad Nacional del Litoral. Tras el triunfo de la Alianza Demócrata Socialista en las elecciones de enero del ´32, integró el gabinete ejecutivo del intendente santafesino Agustín Zapata Gollán, para colaborar luego en el Gobierno provincial presidido por Luciano Molinas.
Integró la primera Junta Ejecutiva de la Federación Juvenil Socialista de Santa Fe, cuyo Congreso Constituyente se reunió el 28 de marzo del ´33 en el local de la Juventud Socialista José Ingenieros, de Crespo 2364, de Santa Fe. (1)
Junto Néstor J. BLANCO BOERI, y Antonio COLON, fue profesor de la Universidad Obrera de Santa Fe, que funcionó en 25 de Mayo 3762, cuyo Consejo Directivo, presidido por Gabriel F. STORNI, integró.
Fue asimismo hasta 1951, asesor letrado de la Caja de Previsión Social de los Agentes Civiles del Estado, mientras que en 1955 fue designado profesor adjunto de Economía Política en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, cátedra de la que fue titular en 1957, hasta su renuncia en 1965, y la que “dictó con autoridad y decoro, asistido siempre por el respeto y simpatía de los alumnos, porque además de saber la asignatura, cuyas lecciones transmitía con sencilla claridad, a sus condiciones agregaba la experiencia de vida que importaba su conducta, rasgo inexorable en quienes de verdad se consagran a la muy noble actividad de enseñar y formar a jóvenes que en el futuro han de ejercer una profesión liberal o actuar en funciones públicas con influencia en los destinos de la comunidad”. (2)
Representó a su Facultad en el Iº Congreso de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, realizado en 1960 en Tucumán, y también en la VIIª Conferencia Nacional de Colegios de Abogados, llevada a cabo en Corrientes.
En la Universidad de Perugia (Italia), asistió a cursos de Derecho del Trabajo, cuya disciplina le interesó particularmente. En París concurrió a las clases de famosos historiadores y economistas que disertaron en la Sorbona, y en una larga temporada en Israel, hizo una rigurosa experiencia laboral en un Kibutz para, de regreso, exponer en conferencias el resultado de sus estudios.
“Lector infatigable, estudioso apasionado de las doctrinas políticas y sociales de nuestro tiempo, coherente consigo mismo al militar en las filas del cooperativismo, crítico autorizado y sesudo del marxismo, formó parte de la tertulia íntima del Museo Etnográfico, que presidió durante años su amigo entrañable Agustín Zapata Gollán, con quien colaboró en cargos directivos de la Asociación Amigos de Santa Fe la Vieja y del Centro de Estudios Hispanoamericanos, a los que aportó su óptica científica en memorables disertaciones sobre la economía española en la metrópolis y en sus colonias”, expresó sobre su persona el Diario El Litoral. (3)
Colaborador de La Vanguardia y del citado vespertino santafesino, publicó en ellos sus agudas y objetivas observaciones de la política provincial y nacional, a través de artículos y cartas de sobrio estilo.
“Su autoridad comunitaria, lograda por el respeto hacia una vida íntegra e intachable, adquiría relevancia en cada una de las gestiones necesarias ante la administración provincial. En esas ocasiones, los funcionarios de nivel jerárquico, usaban de su presencia para recabar su opinión sobre temas o resoluciones ante los cuales necesitaban del hombre ponderado, del consultor confiable”. (4)
En la vida interna del Partido, también fue uno de los más valorados consultores, capaz de ir resolviendo las dificultades que podrían entorpecer la actividad partidaria en Santa Fe.
Su posición frente a la necesidad de gestar un PS relevante y tendiente a llenar un vacío, era objetiva, clara y contundente.
Analizó en profundidad las falencias del conocimiento de la “ortodoxia socialista” por parte de algunos partidos socialistas, pero la compatibilizó con la posibilidad de su incorporación y el aporte de estructuras necesarias, y más aún, con la segura influencia recíproca que podría llegar a “fortalecer una presencia socialista de clara definición democrática para rescatarla de las confusiones más corrientes”.
Quienes lo conocimos, valoramos su austeridad, mesura, equidad, y la firmeza serena en la identificación y entrega socialista.
Tras la reconquista de la democracia en el ´83, reabrió el Centro Socialista en Santa Fe, incorporó gente joven, sumó su militancia ejemplar, mostrando su estado de complacencia y entusiasmo, que se traducía en sus periódicas visitas al bloque parlamentario, donde nunca llegó con las manos vacías: traía información, una publicación, o el aporte de un meditado análisis sobre algún problema que hacía a la labor legislativa o a las posiciones partidarias en el orden nacional.
Propuesto por el Partido como miembro de la comisión honoraria del Congreso Pedagógico, manifestó su disposición a participar en dicha tarea, con todo su bagaje de experiencia docente.
Amador ALBERTO, que se había casado con Francisca Martinelli, falleció en Santa Fe sin dejar descendencia, el 2 de noviembre de 1986: “Fue un hombre bueno y cabal; amó las cosas bellas, sintió las emociones, alegrías y tristezas del prójimo con sentimiento fraterno; estudioso de las disciplinas jurídicas y sociales, y solidario con la suerte de su pueblo, vivió con honda inquietud las vicisitudes de la patria”. (5)
(1) La Vanguardia, edición del 29 de marzo de 1933.
(2) El Litoral, edición del 5 de noviembre de 1987, nota firmada por Francisco M. Ferrer
(3) El Litoral, edición del 4 de noviembre de 1986, que habría sido escrito por Jorge Aldao Reynoso.
(4) La Vanguardia, edición del 4 de diciembre de 1986.
(5) El Litoral, edición del 5 de noviembre de 1987, nota firmada por Francisco M. Ferrer.
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